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Relectura de Nietzsche

Escribir sobre Nietzsche es un gran reto. Y un  placer. Muy pocos hombres han tenido su  destacado valor individual, el vigor de su conciencia intelectual, y su profunda claridad mental. Fue un hombre  singular y superior.  A Nietzsche se le combatió con  los prejuicios  y la deformación. Se le estigmatizó con la locura. Se le redujo a la enfermedad de su tiempo. Y si recorremos la historia,  tal vez fue después de Sócrates, el filósofo más distorsionado, calumniado y falsificado… Habiendo sido, posiblemente, el más luminoso, coherente y necesario para la evolución intelectual del hombre.

Los filósofos ayudan a repensar y comprender. Transforman continuamente las  palabras y los conceptos. Promueven la movilidad  del modo de pensar. Revisan las creencias. Desechan la basura. Son unos higienistas del pensamiento. Porque limpian, descontaminan y  destapan.  Deshierban las adherencias  del pensamiento  para que  pueda fluir con libertad. Nietzsche comprueba en sus reflexiones  un esfuerzo constante por invitar y proponer al lector transformaciones esenciales de las ideas y un ajuste en los conceptos. Su trabajo filosófico es similar al del quiropráctico que trata de enderezar y reencajar mejor los huesos del esqueleto para asegurar un  buen funcionamiento y movilidad. El filósofo, podría decirse, es un quiropráctico de las ideas. Y su asistencia y orientación profesional son indispensables para la formación intelectual de todos los hombres.

Un estudiante puede aprender fórmulas químicas, álgebra,  poemas, o datos históricos, pero un guía intelectual, que  invite a  repensar las ideas, para llegar a un pensamiento más propio y más limpio, es  irremplazable. 

Nietzsche no habló de superman sino de la posibilidad de un hombre superior…  Las muy defectuosas traducciones del alemán al español  lo han  falsificado. Lo ridiculizan. Confunden al lector. En la filosofía del pensador alemán no hay supermanes. 

Nietzsche pensó en un hombre superior, que es un concepto distinto. En el hombre individuo. Con ideas razonables, argumentadas, y propias. En un hombre que no repitiera los lugares comunes  y las ideas  uniformadas de la masa.  Del rebaño, como metafóricamente llamó a los hombre apegados a las normas, patrones, e ideas de una mayoría. Invitó al hombre común a apoyarse en la evidencia para construir sus creencias. A revisar una a una todas las creencias y valores aprendidos. A rechazar la superstición. A seleccionar y perfeccionar las ideas con la experiencia. Y aspiró a ver educar a un nuevo hombre con mayor libertad intelectual y rigor. Pensar en un hombre superior nunca significó para Nietzsche hablar de un  superman o de un  superhombre. Hombre superior es un concepto distinto del mágico y ficcional superhombre de las inadecuadas traducciones. Se refiere a una manera peculiar de apreciar y explicar las cosas. Al desarrollo de una mejor comprensión. Y no a la existencia de poderes sobrenaturales. La esperanza de Nietzsche se proyectaba hacia la elevación e individualización… El mal llamado superhombre,  que aparece aun en   algunas traducciones de su escritura, es el hombre instruido, que se aleja del hombre vulgar y común. Que alcanza mayor refinamiento,  mejor comprensión, y mejor formación intelectual. Nietzsche buscaba poder abrir el camino a hombres sensatos que no pensaran en contravía de la evidencia de la naturaleza. Que no repitieran al margen de la razón muchas creencias milenarias, sin evidencia ni soporte probatorio alguno. Imaginó   un hombre superior que perteneciera a la aristocracia del espíritu. 

Su pensamiento, depurado y  selecto, nunca dejará de tener interés para la formación de los estudiantes de colegios y universidades. Así los directivos de algunas de las más importantes editoriales de lengua española, como el Fondo de Cultura Económica, no comprendan del todo su importancia vanguardista y su irremplazable rol en la elevación de la cultura humana, y lamentablemente lo piensen retirar a partir de este año 2019 de las estanterías.1

A Nietzsche le debemos muchísimas ideas fundamentales que no terminamos de agradecer. Sin pretender una lista exhaustiva, tendríamos que  resaltar la amplia y puntual reflexión y reformulación de diversos temas esenciales:   psicológicos, educativos, históricos, biológicos, religiosos, artísticos, filosóficos, y humanos, en general. Conceptos nuevos, muy originales y  claros. Y argumentos  lógicos, enriquecidos y comprensibles. Por ejemplo: la discusión sobre  el valor de la moral. La comprensión de que ningún valor es absoluto. Que los valores cambian. La notificación de la inexistencia de dios. El análisis del pecado, el arrepentimiento, la gracia y/o  la santificación como conceptos exclusivamente religiosos. La defensa de la necesaria libertad de conciencia y autonomía individual del hombre. El rechazo a la ilusión del nacionalismo. A todas las formas de ilusión contrarias a la experiencia. La propuesta de una nueva forma del pensamiento filosófico moderno, breve, aforístico, y en goteo. El interés l en una conciencia dionisíaca que exhorte  la vida. Sus textos explicativos sobre los motivos de indignación de  Lutero frente al catolicismo, muy   ilustrativos para la historia de las religiones. La defensa de la sensibilidad y el dolor de los animales en plural, -y no solo del anecdótico caballo de Turín-, anticipándose en más de ciento veinte años a científicos, biólogos, veterinarios o animalistas del siglo XXI. Las reflexiones sobre la moral del colectivo que se impone sobre el individuo,   valiosa contribución a la psicología de masas. El análisis de  las distintas teorías sobre la felicidad a partir de los griegos. De la política como oficio vulgar y escénico. Las múltiples notas, breves y esenciales que iluminan la vida.  Sobre la embriaguez transitoria del amor. La dialéctica del matrimonio y la amistad. La tiranía del orgullo. El placer de preguntar. Los móviles de muchos actos.  La inexistencia de  segunda vida.   Los errores de la  filosofía que lo antecedió, llena de proposiciones, convicciones y juicios  falsos. El cuestionamiento de la creencia en las relaciones entre las causas y  los efectos. El impulso de la fe en la ciencia en el lugar de la verdad revelada.   La defensa de la libre voluntad de morir , anterior en muchos años  a los  planteamientos de las organizaciones defensoras del derecho a una  muerte digna. La afirmación sobre la imperfección del universo y sus creaturas. El mal como intrínseco al hombre,  calificado  como instinto natural,  esencial para la conservación de la especie. La negación de la dicotomía cuerpo-alma . La exaltación de la pasión por el conocimiento y el deleite del mismo. Nietzsche ayudó a comprender que el amor se acaba. Que nada es eterno. Que se repiten los negocios del amor,  con sus  esperanzas y  decepciones. Que se puede asesinar con la calumnia. Que  los hombres, las leyes y las ideas están en constante transformación. Que todos los hombres son un solo hombre. Y todas las mujeres, una misma mujer. Y muchas  otras respuestas sobresalientes,  recogidas en sus libros,  que constituyen aportes fundamentales para una buena comprensión y formación intelectual .2 

A veces es difícil entender por qué se han dicho algunas tonterías  sobre su vida, su pensamiento y su escritura. Y por qué las han creído y repetido tantos escritores, profesores, periodistas, divulgadores, e intelectuales.

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  1. No se entiende la inexplicable decisión del F.C.E. de retirar a Nietzsche de sus próximas y siguientes publicaciones.
  2. Omito recomendar una bibliografía particular, porque todos los libros de Nietzsche ofrecen múltiples y diversos intereses.

Todos son nutritivos y estimulantes. Iluminadores y coherentes. Ninguno decepcionará al lector cuidadoso.

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Edición No. 191