Reseña No. 2 de la Revista Aleph No. 219, monográfico sobre Francisco de Paula Santander
La edición número 219 de la Revista Aleph (trimestre octubre/diciembre de 2026, Año LX), editada bajo la dirección de Carlos-Enrique Ruiz en Manizales, Colombia, constituye una pieza monográfica fundamental para la revisión de la memoria histórica, científica e institucional del país. A través de una cuidada articulación de textos académicos, esta entrega conmemora los doscientos años de la fundación de la educación pública y de las primeras instituciones científicas nacionales. El hilo conductor del volumen entrelaza la edificación civilista del Estado decimonónico con el rigor pedagógico y matemático del siglo XX, configurando un compendio indispensable para comprender la evolución del progreso republicano.

1. Revaloración del estadista: Santander a los doscientos años
En la presentación titulada «El Estadista Santander, a los 200 años», Carlos-Enrique Ruiz asume la tarea crítica de desmontar el sesgo peyorativo que históricamente ha reducido el ordenamiento institucional a un mero «santanderismo» burocrático. Ruiz propone mirar al verdadero arquitecto de la República, enfatizando que su obsesión por las normas jurídicas sirvió para delimitar las fronteras de actuación de las instituciones frente a la arbitrariedad de las armas. Sus preocupaciones esenciales orbitaron en torno a la educación, la ciencia y la cultura, siendo el fundador de la hoy Universidad Nacional de Colombia (entonces Universidad Central de la República), de las primeras escuelas normales y de la Academia Colombiana de Ciencias.
El texto recupera además la valiosa labor historiográfica de Pilar Moreno de Ángel (1929-2006). Su monumental biografía de Santander, sustentada estrictamente en fuentes primarias y en el estudio minucioso del diario personal del prócer, impactó las letras hispánicas al desmitificar tanto la apología ciega del liberalismo decimonónico como la «leyenda negra» instrumentalizada por sectores del conservadurismo tradicional.
2. El influjo ideológico: El utilitarismo benthamsiano y la ruptura colonial
El portafolio de políticas públicas de Santander estuvo profundamente marcado por la traducción de las corrientes intelectuales europeas al contexto de la naciente Gran Colombia. La influencia más directa, profunda y polémica provino del utilitarismo y el radicalismo filosófico de Jeremy Bentham (1748–1832). Santander, quien mantuvo correspondencia directa con el pensador inglés, adoptó el principio de utilidad —la máxima felicidad para el mayor número de personas— como medida de lo correcto y lo incorrecto dentro del orden civil.
Este impacto se materializó en tres dimensiones fundamentales:
- La reforma educativa (Planes de Estudio de 1826 y 1835): Santander obligó por decreto a que las obras jurídicas de Bentham, como el Tratado de Legislación Civil y Penal, fueran textos de estudio obligatorios en las facultades de Jurisprudencia de las universidades públicas. El propósito central era romper el prolongado monopolio de la filosofía escolástica colonial.
- Pragmatismo legislativo: Inspirado en el racionalismo británico, el gobierno impulsó la codificación de leyes claras y la reestructuración de los sistemas penal y tributario, alejándose del misticismo del derecho natural tradicional para basar la ley en la eficiencia y el bienestar social tangible.
- Modernización y laicismo estatal: El utilitarismo proveyó la justificación ideológica para separar la moral civil de la teología dogmática, permitiendo la creación de un Estado estructurado sobre la ciencia práctica, el libre comercio controlado y ciudadanos instruidos en artes exactas.
3. La reacción conservadora y eclesiástica
La incorporación de las tesis benthamsianas en la educación superior desató una intensa polarización política y religiosa en la sociedad civil. La Iglesia católica y los sectores tradicionales reaccionaron con vehemencia, tildando al utilitarismo de «filosofía impía, materialista y atea». Argumentaban que sustituir la moral cristiana y el derecho natural por el cálculo del placer y el dolor destruía las bases espirituales de la sociedad y ponía en riesgo la salvación de las almas.
Los clérigos utilizaron los púlpitos para presionar a las familias acaudaladas, instándolas a no matricular a sus hijos en las facultades estatales. Esta disputa dogmática saboteó de forma reiterada los planes de estudio y sirvió como combustible para alimentar la «leyenda negra» contra Santander, a quien la historiografía conservadora posterior tildó de conspirador y destructor de las tradiciones hispánicas.
4. La eficiencia del gobierno civil: El balance factual de Poveda-Ramos
El cuerpo central de la monografía está sustentado en el riguroso ensayo del historiador Gabriel Poveda-Ramos: «Francisco de Paula Santander Omaña: El mejor presidente de Colombia». Basado en una investigación de más de treinta años sobre la historia técnica, industrial y económica del país, Poveda-Ramos demuestra la altísima eficiencia de Santander durante sus dos periodos de gestión (1819-1826 y 1832-1837) frente a las paralizantes carencias de su tiempo.
La administración de Santander ejecutó proezas estatales con recursos mínimos:
- Defensa y soberanía: Financió, equipó y entrenó a más de doce mil combatientes que permitieron a Simón Bolívar consolidar la independencia en Carabobo, y proveyó los recursos para las campañas expedicionarias que liberaron el sur del continente. Fundó la marina de guerra y la Escuela Náutica de Cartagena bajo el mando del almirante José Prudencio Padilla para erradicar la piratería internacional.
- Fomento científico e industrial: Trajo al país la primera Misión Científica Permanente en 1822 (integrada por Boussingault, Rivero, Goudot, Roulin y Bourdon) para tecnificar la minería de oro y plata en Marmato, Supía y Santa Ana, reabrió el Observatorio Astronómico Nacional e inauguró la primera cátedra de Física experimental. Encargó al geógrafo Joseph María Lanz y a Francis Hall la elaboración del primer mapa exacto y las cartas hidrográficas de la vasta extensión republicana.
- Infraestructura y Hacienda: Otorgó el histórico «privilegio» al empresario alemán Juan Bernardo Elbers para establecer la navegación a vapor en el río Magdalena, rompiendo siglos de aislamiento geográfico. Introdujo el manejo del fisco por presupuestos anuales controlados, creó el catastro rural mediante el Registro Nacional de Propiedades Agrarias, y decretó la libertad de comercio internacional en todos los puertos, aboliendo los odiosos tributos de la alcabala, la mita colonial y la capitación indígena.
- Demografía y tierras: Realizó los primeros censos de población nacionales (1822, 1825 y 1835), y promovió una temprana reforma agraria al distribuir baldíos nacionales a campesinos pobres y soldados retirados, impulsando de manera decisiva el inicio de la colonización antioqueña hacia el sur y la fundación de poblaciones como Salamina y Pácora.
5. El contraste metodológico: Racionalidad universitaria vs. Método lancasteriano
Mientras la cúspide académica universitaria debatía el utilitarismo abstracto, la base de la educación primaria se organizó bajo un enfoque estrictamente técnico, operativo y disciplinar: el método lancasteriano o de enseñanza mutua.
Ambas estrategias coexistieron de manera complementaria dentro del diseño estatal de Santander:
- Optimización del erario: Ante las arcas vacías por los costos de la guerra, el método lancasteriano aplicó una lógica de máxima eficiencia. Basado en el lema «Qui docet, discit» (El que enseña, aprende), permitía que un solo maestro instruyera a los alumnos más avanzados (monitores), y estos, a su vez, replicaran mecánicamente la lección al resto de los estudiantes. Un solo docente podía gobernar escuelas de cientos de niños, abaratando los costos de la alfabetización masiva.
- Pragmatismo técnico vs. Filosofía política: Mientras la universidad benthamsiana buscaba formar la élite jurídica y legislativa que erradicaría la herencia hispánica de las instituciones, la escuela lancasteriana primaria se concentró en la instrucción práctica de las primeras letras y el pensamiento lógico básico, evitando la confrontación religiosa directa en los cantones parroquiales para asegurar la viabilidad del sistema.
El éxito de esta combinación metodológica fue rotundo. Al asumir la presidencia de la Nueva Granada en 1832, Santander encontró una estructura educativa desmantelada por las dictaduras precedentes; al entregar el cargo en 1837 a José Ignacio de Márquez, dejó funcionando mil cincuenta escuelas oficiales y gratuitas, veinte colegios de varones, dos de señoritas y cuatro universidades florecientes, coronando su gestión con un inédito superávit en la tesorería de la nación.
6. El magisterio de la ciencia: Semblanza de un polímata contemporáneo
El volumen ofrece un necesario equilibrio temático a través de la semblanza escrita por Darío Valencia-Restrepo sobre el profesor Gabriel Poveda-Ramos (1931-2022). Este texto funciona como un espejo contemporáneo de la visión ilustrada de Santander, retratando la vida de un ingeniero químico y matemático antioqueño que dedicó cincuenta y siete años de su existencia a la docencia universitaria y a la aplicación de la ciencia para resolver los problemas de las poblaciones marginadas.
Valencia-Restrepo destaca el papel vanguardista de Poveda-Ramos, responsable directo de introducir asignaturas complejas y desconocidas en las facultades de ingeniería de la universidad colombiana hacia finales de los años cincuenta, tales como las Ecuaciones Diferenciales Parciales, los Procesos Estocásticos, el Análisis Numérico y la Investigación de Operaciones. Su labor no se limitó al aula: fue cofundador de Colciencias, asesor de la CEPAL y la ONUDI, y el analista más prolífico de la historia industrial, tecnológica y económica del país a través de la producción de treinta y cinco libros fundamentales. La trayectoria de Poveda-Ramos encarna la máxima de que la soberanía de una nación contemporánea depende directamente de su densidad científica y técnica.
La vigencia del pensamiento civilista e ilustrado
La lectura unificada del número 219 de la Revista Aleph devela que la institucionalidad, el desarrollo económico y la educación pública no son conquistas dadas por sentado, sino construcciones históricas frágiles que exigen una constante defensa racional. A través del rescate factual de la obra de Francisco de Paula Santander y de la herencia polifacética de Gabriel Poveda-Ramos, la revista entrega una lección plenamente vigente: el porvenir de la civilidad y la democracia en Colombia está supeditado a su capacidad para reconciliarse con el rigor del pensamiento científico, el laicismo institucional y el respeto irrestricto al imperio de la ley.