Variaciones sobre un tema
Del comercio y la sociedad
Entonces colgaron este cuadro por calendario,
como cizaña por grano y rezaron muy fijamente
por el frío marcial progreso de tu estrella,
con pensamientos de comercio y sociedad,
bien ordeñados chinos, negros que no pueden cantar,
los hunos castrados y comiendo en un redondel.
Allen Tate, Más sonetos de Navidad. 1942.
1 Los Apóstoles: Versalles, 1919
Se sentaron. Esperaron de pie.
Estaban divididos. El aire,
así como el agua se adensa desde lo diáfano,
incitaba el silencio. Se sentaron.
Estaban asombrados. Las campanas
en la vacía Europa efunden
los dioses de la moneda y la sal.
El mar cruje con trabajados barcos.
2 Las tierras bajas de Holanda
Europa, la muy herida y erosionada tierra,
sus confirmadas libertades, producto hogareño,
etiquetado y buscado, invita al uso,
relleno de arte y ventaja sustancial:
encogida, aumentada (nido, holocausto)
ni inocente a medias ni a medio hacer;
aventajándose de la costumbre, sus repletas y esparcidas
ciudades tan amplio monumento a perdidas
naciones y generaciones: sus esqueletos
culturales o de negocios un bien escogido hueso:
imperfecciones en lo mejor, señala la ciencia revisada:
observa muchos artilugios; las pocas naturales
corrupciones, injertos; presencia las clásicas caídas
(los muertos sustraídos; los más grandes, dimitidos);
presencia la tierra fertilizada, decentemente drenada,
el mar de nuevo decente detrás de los muros.
3 La muerte de Shelley
i
Limo; residuos de refinadas lágrimas;
y, erizadas de sal, jadeantes en un mar que se seca,
los soleados y alzados rostros.
Está Andrómeda
pintada en relieve, según la moda.
“Sus protegidos ojos debajo de su escudada frente”
a través de venenosas horneadas cosas marinas va
Perseo-espada obstruída, claro espejo sin propósito-
sin nada que golpear o cegar
en las espumadas llanuras.
ii
Los rios nos traen de regreso. El mar
lleva lejos;
vacía, succiona, sus perlas y augurios.
Águilas o zamuros baten los cielos recién hechos.
Sobre las estatuas, inmutados rasgos
de comercio y extraño amor, cae hollín.
La tierra humea. El toro y el gran cisne mudo
se cuelan en la vida con sus conocidos gritos.
4
Los estadistas han conocido visiones. Y, no los únicos,
los artistas incitan a los muertos desde su piedra:
algunos de nosotros han oído hablar a los muertos:
los muertos son mi obsesión esta semana
pero pueden ser desplazados. En el verano
el relámpago puede abatirse o, como el tremolío
de un ajuste remoto, seguir hasta el lado más lejano
de nosotros: no importa cuán deificado y desafiado
por quienes toca. Muchos han muerto. Auschwitz,
con sus hornos crematorios y pozos de cal
semiborrados, está medio muerto; una fábula
increíble en mármol cebado.
A veces se siente la necesidad de demostrar
los sutiles métodos de Jehová, quien crea
el conocedor de la sangre,4el hombre golpeado.
A veces no parece tan común para explicarlo.
5 Oda al hundimiento del Titanic
Creciendo frente a las fachadas el ignorante mar
inunda nuestros baños públicos, estatuas, terreno baldío:
arcaico terremoteador, fresco enemigo
(“Las tablas de cambio han sido volcadas”);
ahoga Babel en trastorno y despliegue;
inquebrantable, como lo eran las admiradas multitudes
silenciadas de tiempo en tiempo bajo su dominio.
Por todos los medios permítenos apaciguar los tersos dioses.
6 El martirio de San Sebastián
Homenaje a Henry James
“Pero entonces, cara a cara”
Desnudo, como si fuera a nadar, el mártir
atrapó su muerte en la pequeña vibración
de simples flechas.. Una situación grotesca,
pero divertida e inocua para la nación.
Considera “cristalinos” tales dolores: el bello arte
persiste donde la mayoría de los cristales se acumula.
La historia puede ser respada hasta el hueso de su viejo precio.
Acaparados por la sangre fría del sacrificio
los previsores y autocurativos dioses
destruyen sólo para salvar. Muy surtida de alimentos,
extendida y bien aceitada, América
detecta la música, percibe el lucero del alba
donde, sensitiva y a medias debajo de una nube,
Europa revuelve sus sueños, es sonora
y crítica debajo de las variadas cúpulas
que resuenan con aplauso y comercio.