Fernando Sánchez-Torres. Pensamiento y acción constructiva
En nuestra Colombia ha habido, y sigue habiendo, personalidades de relieve moral y de pensamiento, con historial de realizaciones al servicio de formar generaciones comprometidas con el bien común y el conocimiento, con expresiones en la ciencia, el humanismo, las artes. Es el caso, por ejemplo, de Fernando Sánchez-Torres, médico de profesión, especialista en ginecobstetricia. Académico de ejercicio, profesor titular, emérito y honorario de la Universidad Nacional de Colombia. Escritor de orientaciones sabias, voz pública, y con aplicaciones en el arte de la pintura. Su liderazgo en cuestiones de ética médica, y en temas del derecho a morir dignamente, es reconocido y valorado. Rector insigne de la Universidad Nacional de Colombia (1982-1984). Concilia en su regia personalidad la ciencia, el humanismo y el arte.
En la colección “Apuntes Maestros” el rectorado de la UN publicó en 2017 su libro “Notas históricas – Reflexiones sobre la Universidad Nacional de Colombia”, con propia recopilación de ensayos y artículos de prensa, significativos de su lucidez intelectual, la impecable escritura y los compromisos de librepensamiento con la Universidad por excelencia del Estado colombiano. En sus páginas se repasan aspectos de la fundación, los períodos de mayor significado y también los de crisis, con una constante, el reconocer al Estadista Francisco de Paula Santander como el fundador de la UN, como Universidad Central, en 1826, con la refundación en 1868 con la figura que hoy ostenta: Universidad Nacional de Colombia. Y fundador de la educación pública. De ahí su sostenido reclamo por lo acontecido en la plaza principal, al sustituirse el nombre de “Plaza Santander”, y al haber derruido la efigie del fundador, por el de personaje icónico de minorías rebeldes e insurrectas, con el silencio cómplice de las mayorías. Con llamado perseverante a restituir ese histórico reconocimiento. Además al recordar el “Decreto General sobre Instrucción Pública”, promulgado por Santander el 6 de octubre de 1820, propone que esta fecha sea declarada “Día Nacional de la Educación”.
Asimismo, Sánchez-Torres recibió, con merecimientos, la “Medalla Francisco de Paula Santander”, impuesta por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de manos de su presidente por entonces el Dr. Enrique Forero, en el aniversario 82 de fundada la Institución (2018).
De su obra pictórica es de recordar por lo menos dos amplias exposiciones realizadas en la Universidad Central, una con bodegones y retratos, y otra intitulada “La violencia: denuncia como contribución a la paz”, con treinta pinturas de expresión crítica y realista, y de homenaje a las víctimas.
En el libro, Sánchez-Torres repasa con solvencia de saber, y testimonios personales, el acontecer institucional, interviniendo con voz pública en sus análisis. Por ejemplo, establece que con lo ocurrido en 1948 comienzan períodos recurrentes de los disturbios en la UN, cada vez con mayor incidencia de pequeños grupos radicales en lo político de acciones temerarias, al amparo del silencio e indiferencia de las mayorías. Situación que le lleva a plantear la necesidad de introducir en los estudios aspectos de formación política, de tal modo que los estudiantes puedan conocer las diferentes ideologías, para que con juicio razonado puedan adoptar posiciones que conduzcan por caminos de la convivencia al mejoramiento continuo de la sociedad, en lo institucional y en los fueros personales.
En su condición de Rector, hizo declaración pública de principios, el 22 de septiembre de 1982, para sustentar sus desempeños en la regencia de la Institución. En ella expresa el respeto por el libre juego de la ideas, la prioridad en el análisis crítico de los problemas nacionales, la prestación de servicio a las comunidades menos favorecidas, la investigación como actividad prioritaria, el significado importante de la representación estudiantil, el compromiso de la administración no ser ente burocrático sino de agilidad en el servicio a la academia, perseverancia en el diálogo cordial y constructivo, impronta de calidad en los desempeños de todos. Incluso, reitera en otras ocasiones la necesidad de ser la UN el gran laboratorio de la Nación, en expresión de un presidente.
Como pensador profundo de filosofía liberal, expresa la necesidad de creer “que la universidad solamente debe entenderse y aceptarse como un alambique donde, al amparo de la libertad y el orden, se mezclen y fomenten todas las ideas y tendencias.” Y reclama la necesidad de alcanzar soluciones de fondo al conflicto verdadero, el desequilibrio social del país.
De importancia recordar, en su testimonio, los incidentes tremendos ocurridos el 8 y 9 de junio de 1954. Sánchez-Torres fue testigo protagónico de todo aquello. En la tarde del 8 una patrulla de la policía del gobierno militar de Gustavo Rojas-Pinilla, incursionó en el campus de la Universidad Nacional, en Bogotá, y asesinó al estudiante Uriel Gutiérrez-Restrepo, reconocido como “brillante y pacífico estudiante de medicina y filosofía”. Lo que ocasionó gran movilización en la mañana del día siguiente, con Sánchez-Torres como uno de los líderes, por entonces alumno de Medicina. La ciudadanía ovacionó a los estudiantes, desde los balcones y los andenes. Movilización que fue atacada con armas de fuego por parte de un contingente del Batallón Colombia, con número significativo de jóvenes muertos y heridos. Algunos fueron fusilados, con la consecuencia de una masacre, la cual fue calificada como “dolorosa y gran catástrofe nacional”.
De ese modo se avivó la oposición a la dictadura, con dinámica sostenida de los estudiantes. Se creó la “Federación Estudiantil Colombiana, FEC”, a la cual el gobierno le negó la personería jurídica. Y constituyeron un comité de ayuda y socorro a los estudiantes, con figuras nacionales: Bertha Hernández de Ospina, Carlos Sanz de Santamaría, Jorge Bejarano, José del Carmen Acosta y Abel Naranjo Villegas.
Tiempos convulsos que llevaron a la caída de la dictadura, el 10 de mayo de 1957, y dar paso a nuevas modalidades de entendimiento entre los dos partidos tradicionales, hasta configurar el Frente Nacional.
Sánchez-Torres recuerda y exalta a personalidades de diversas épocas que marcaron la historia de la UN, desde su fundación. Apela con frecuencia a estudios de Guillermo Hernández de Alba, para dar trascendencia de sustento a sus reflexiones. Por ejemplo, y para no ir muy lejos, con motivo del gobierno haber decretado, en 1988, el “Año Nacional de la Ciencia y la Tecnología”, el autor recuerda la exaltación internacional que tuvieron tres profesores UN, en ese mismo año. Dos de la facultad de Ciencias, y uno de la facultad de Medicina. Luis Eduardo Mora-Osejo, por haber sido designado en el Comité Directivo del Consejo Internacional de Uniones Científicas; Juan Herkrath, nombrado presidente del Centro Latinoamericano de Física, y Fernando Chalem se posesionó como presidente de la Sociedad Internacional de Medicina Interna.
Recuerda un acontecimiento singular, la costumbre que hubo del jefe de Estado impartir lección para la apertura de cada año académico, lo cual se revivió cuando el presidente Eduardo Santos instaló el año lectivo de 1939, con énfasis en ser la universidad prestigioso centro de estudio y sabiduría, foco de cultura, con la responsabilidad de formar profesionales idóneos. Agustín Nieto-Caballero, por entonces Rector, en su intervención de complemento, expuso que “La universidad debe ser la conciencia esférica de la patria, que abarque el paisaje geográfico y el paisaje espiritual, los problemas de la tierra y el hombre, el pretérito y el futuro de la nacionalidad.”
Fernando Sánchez-Torres ha dejado testimonio valioso y valeroso de su espíritu reposado y solvente, en los desempeños académicos, con voz pública de librepensamiento.
[“La Patria”, domingo 11.IX.2022; p. 23. Publicación con algunos apartes]