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Centenario de Carlo Federici-Casa

desde Montreal.

El 21 de julio de 2006 se conmemoró el primer centenario del nacimiento, en la ciudad mediterránea italiana de Ventimiglia (cerca de Génova), el matemático Carlo Federici, quien desde que llegó a Bogotá en 1948, como Profesor de la Universidad Nacional, hasta su muerte en 2005 (de ¡98 años!) consagró tanto su vida a la docencia y a la investigación matemáticas que lo llevó una vez a decir “En este saber he creído, de este saber he vivido”. Pero su labor de maestro no sólo la ejerció desde la cátedra universitaria sino también caminando en diálogo con amigos o recibiéndolos con gran generosidad en su propia casa, pues todos ellos querían aprender de su vasta cultura humanística y científica y de su estímulo al pensar crítico.

Él será siempre recordado como el gestor en Colombia de la carrera de matemáticas (antes de su llegada al país la matemática que conocíamos era la de los ingenieros) y como uno de los fundadores de la Sociedad Colombiana de Matemáticas, del Departamento de Matemáticas (hoy además de Estadística) y de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional. Se puede decir que Federici vino de Italia a sembrar la matemática entre nosotros (él prefería hablar de la matemática en vez de las matemáticas a fin subrayar la unidad de esta ciencia ).

Yo fui en los años cincuenta uno de sus alumnos y hoy, en el centenario de su nacimiento, lo recuerdo con gratitud y admiración. Mi deuda de gratitud con el Profesor Federici se debe sobre todo a que mi contacto personal con él (se lo debo a mi gran amigo Luciano Mora-Osejo) me hizo descubrir mi vocación y me dio las bases de mi formación humanística y científica. Descubrí, y eso no hubiera podido hacerlo cuando hacía mi bachillerato en mi Mompós natal, que mi vocación estaba era en esas matemáticas nuevas que él enseñaba, lo cual me llevó a abandonar mis estudios de ingeniería civil en la Universidad Nacional y pasarme a la Facultad de Ciencias, en donde él enseñaba. De esa facultad salí en 1956 (hace ¡50 años!) con una licenciatura en ciencias matemáticas y fui después a hacer mi doctorado en matemáticas en Heidelberg, Alemania.

A pesar de haber hecho mi carrera de profesor universitario, primero en los Estados Unidos y luego en la Universidad de Montreal, en Canadá, me mantuve en contacto con el Profesor Federici, pues siempre estuve al tanto de sus investigaciones, publicadas en libros y artículos, que cubrían toda una gama de temas que iban variando con el tiempo: por ejemplo en los años cincuenta su interés se centraba en la Lógica y el Análisis Dimensional como instrumento de búsqueda de nuevas leyes físicas (sus trabajos en este campo fueron talvez los que más me impresionaron) mientras que en los últimos años de su vida ese interés más bien se desplazó hacia cuestiones de Didáctica, y más concretamente a buscar métodos que le facilitaran a los niños el aprendizaje de las matemáticas.

Escogido por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales como uno de sus miembros honorarios, el Profesor Federici recibió además en su vida muchos homenajes y distinciones de reconocimiento por su labor educativa y cultural en el país. Entre esas distinciones están varios doctorados Honoris Causa: el de la Universidad Nacional (1992), el de la Pontificia Universidad Javeriana (2001), la Orden al Mérito Cruz de Cavaliere Officiale otorgada por la República de Italia (1996) y la Orden Civil al Mérito “Ciudad de Bogotá“ en el grado de Gran Cruz extraordinaria (2002).

Refiriéndose a los honores recibidos escribió él una vez al final de su vida: “En mi más íntimo sentir he recibido estos honores no tanto por un trabajo como deber cumplido sino por un placer gozado”.

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Edición No. 138