
Revista Aleph No. 138
(Julio/Septiembre 2006)
¿Será que seré?
Escribe: Ignacio Ramírez. Un ser era todos los seres. Todas las mujeres y todos los hombres y las piedras y los ríos y los árboles y el mar y el viento y el todo y la nada y la poesía y la realidad y la fantasía eran en él. Los vivos y los muertos eran él. Los grandes personajes de la historia y 1os anónimos transeúntes también eran sus huesos y su piel.
Kaffe, la guerrera wayúu que ama la paz
Escribe: Ignacio Ramírez. El mismo día en que asesinaron a su tío Cacipa, bañada en lágrimas y con el corazón destrozado por la fatalidad, Kaffe sintió hervir la sangre wayúu en su consternada naturaleza y supo que a partir de ese momento se acababa un capítulo de su vida que jamás había pensado abandonar en la aparente holgura de la ciudad y la civilización, donde a pesar de todo palpaba la injusticia, la discriminación, la explotación de los grandes a los chicos y los blancos a los negros, los ricos a los pobres y los políticos a los crédulos y dio rienda suelta a su llanto copioso donde se mezclaban el dolor causado por la pérdida de los seres queridos y la rabia contenida ante el atropello inicuo que diezmaba a la familia e irrespetaba todos los principios y transgredía las leyes de su casta.
Centenario de Carlo Federici-Casa
Escribe: José I. Nieto S., desde Montreal. El 21 de julio de 2006 se conmemoró el primer centenario del nacimiento, en la ciudad mediterránea italiana de Ventimiglia (cerca de Génova), el matemático Carlo Federici, quien desde que llegó a Bogotá en 1948, como Profesor de la Universidad Nacional, hasta su muerte en 2005 (de ¡98 años!) consagró tanto su vida a la docencia y a la investigación matemáticas que lo llevó una vez a decir “En este saber he creído, de este saber he vivido”
Amo, luego existo
Sobre la chimenea de mi casa tengo una cruz de bronce que me regaló Heinz Göll en tiempos de esplendor en los que dedicábamos la tarde de los domingos a caminar y a hablar de la vida y de la muerte por los senderos del paraíso que él construyó con sus manos de artista en Sibaté, Cundinamarca.
Recordar es… cubrirse la espalda
Escribe: Carlos-Enrique Ruiz. El dos de mayo se realizó en Bogotá un encuentro, más que “homenaje”, con la convergencia de tres revistas con historia: “Golpe de dados” de Mario Rivero, “Puesto de combate” de Milcíades Arévalo, y “Aleph”... Y es de agradecer tan sensible acto, convocado por la “Fundación Santillana para Iberoamérica”, en cabeza del insigne ex-Presidente Dr. Belisario Betancur, y por la “Fundación cultural Letras y Libros”, orientada por Jorge Consuegra, escritor, periodista y promotor cultural de primer orden. Generosa ocasión de reconocimiento a personas que hemos estado ahí, en el mundo de la Cultura, con algunas convicciones, dudas a flor de piel, y en proceso de creación.
La travesía de Enrique,
Sonia Nazario, Debate, Random House Mondadori, España, 302 páginas, 2006. $43.000. (Escribe: Álvaro Castillo-Granada). Lo asombroso de esta historia, de este libro, que puede leerse como una novela de aventuras, un Tom Sawyer o un Huckleberry Finn de estos tiempos; es que La travesía de Enrique, su odisea, es…
Todos los fuegos el fuego,
Julio Cortázar, Fondo de Cultura Económica, Aula Atlántica, México 2005 Abrir de nuevo Todos los fuegos el fuego, de Julio Cortázar, después de no hacerlo durante muchos años; leer todos los cuentos (La autopista del sur, La salud de los enfermos, Reunión, La señorita Cora, La isla a mediodía, Instrucciones…
“Manual de Tolerancia”, de Héctor Abad-Gómez
Ed. Universidad de Antioquia, 4ª. Edición, Medellín 1996. (Leonardo Orozco-Giraldo, de la Cátedra Aleph). Antes que nada, quiero aclarar que siendo mal lector no soy la persona más apropiada para hacer una reseña literaria, así que lo que a continuación presento como reseña, será la imagen que me quedó de…
Hemos recibido…
Hemos recibido un curioso e importante libro de autor colombiano enviado por el que fuera su editor, consagrado poeta y profesor, quien dice en nota manuscrita de la primera página del libro, lo siguiente: “Querido amigo CER: Aquí va la prometida edición chilena de los cuentos de tu admirado compatriota…
Universidad: sociedad del conocimiento y transparencia
These noises converged in a single sensation of life for me: I imagined that I bore my chalice safely through a throng of foes James Joyce, Araby El desarrollo de instituciones se facilita cuando sus altos cargos directivos hacen explícitas sus propuestas de trabajo. Pues esto permite, en primer…
Poeta Matilde Espinosa
Intervención en homenaje realizado en la “Casa Silva de Poesía”, Bogotá, 15 de junio de 2006. A partir de su primer libro “Los ríos han crecido”, publicado por la Editorial Antares en 1955, Matilde Espinosa se separa del lenguaje lírico y meramente confesional en que se expresaban en aquel momento…
Ernst Tugendhat en el vértigo de la racionalidad
La filosofía es siempre la posibilidad del examen libre y abierto de temas o problemas, y las vertientes múltiples conforman escuelas, cofradías, guetos, insularidades… Quizá la obra de Ernst Tugendhat (Brno, 1930) es de las que pertenecen al reino de la singularidad. Su vocación por la filosofía comenzó desde la…
Crónica de un amor poético
Nunca imaginé que escribir una biografía pudiera asimilarse a una historia de amor. Dicho así es como uno de esos chistes que dicen: ¿en qué se parece un elefante a una hormiga? O más bien, parece un binomio fantástico como los que promovió Gianni Rodari en su Gramática de la…
Denme la palabra
Para comenzar, me surgen dos preguntas: una de tipo retórico: ¿qué se puede decir del lenguaje que ya no se haya explicado antes?; otra de tipo estético y ético:¿cómo hablar de la lengua con palabras que no suenen huecas, hueras, vanas? La primera pregunta puede abrir un camino que nos…
La puesta en escena de la muerte
Para Ignacio Ramírez Por extraño que nos parezca, los personajes de una novela conllevan una limitación profundamente humana: son nacidos para morir. Pero la muerte, en la novela, requiere siempre de una puesta en escena. En la vida real, cuando se nos anuncia la muerte de un amigo o simplemente…
Artificios
A K. L. Mi hermana I El primero en llegar fue Héctor. Yo no lo llamé. No tuve ganas de hacerlo. Lo llamó Ester, la sirvienta (o asistente, como le gustaba llamarla a papá. Decía que nadie era digno de ser servido y mucho menos él, un simple arriero…