Espejos y alteridad en la poesía de Kapka Kassabova
La poesía de Kapka Kassabova (poeta y novelista búlgara) opta por mirarse a sí misma a través de un efectivo juego de espejos y otredades plasmadas en versos de carácter transparente, llevados hasta el final del poema con habilidad y claridad.
Su poesía asume un modo particular de construir realidades alternativas sobre esos dilemas -de apariencia inofensiva, casi anécdotica- que la vida nos presenta con regularidad. Precisamente es esta parte (la que toma de las cosas de apariencia mínima su fuente de reflexión y escritura) la que ha generado los mejores textos de esta poeta búlgara que ha asumido el mundo entero como su país de nacimiento.
La alteridad, lo especular, el paradigma del otro, son otros de los aspectos sobresalientes de la poética de Kassabova. Así, el dilema del uno (que es el dilema del otro) y dilema el otro (en esencia, el dilema del uno) se presenta mediante el desdoblamiento (procedimiento escritural del que Platón echa manos para resolver los diversos conflictos en el escenario filosófico de sus Díalogos) de situaciones de tiempo, voces y espacio El pasado como escenario del futuro; el/la que fuimos, como metáfora ontológica del que somos en potencia o en acto; del lugar que fue -pues allí estuvimos- pero que sigue siendo el mismo porque es para siempre en la memoria. El tiempo suspendido en algún lugar superior al físico, como leemos en algunos de los cuentos-enyasos de Jorge Luis Borges y que es, por tanto, un tiempo no sustantivo sino más bien adjetival en el poema. Todos esos elementos que han generado la gran literatura de la novela intelectual, donde hay un hilo rojo que lleva hasta la solución del misterio (o, en este caso, hasta el vértice del poema), emergen de las lecturas especulares que la poeta hace de los acontecimientos o voces que nutren sus versos.
Sus textos (en versión de quien subscribe) nos revelan que los sucesos del mundo, personales o ajenos, cruciales o irrelevantes, colectivos o íntimos, como los narrados por ella con precisión y claridad, pueden ser fuente inagotable de excelentes poemas.
Kapka Kassabova (Bulgaria, 1974) poeta y novelista, residenciada en Nueva Zelanda, pero en la actualidad vive en Gran Bretaña. Su primer poemario Todos los caminos llevan al mar (All Roads Lead to the Sea) ganó el premio Montana Book Award en Nueva Zelanda. Kapka Kassabova también ha escrito dos novelas El amor en el país de Midas (Love in the Land of Midas) y Reconocimiento del terreno (Reconnaissance); esta última novela ganó el Premio de la Mancomunidad Británica de Naciones para el área de Asia y el Pacífico sur oriental. También es co-autora de guías de viaje, con las que ha sido reconocida como escritora del año en dos ocasiones (2002-2003) con el Cathay Pacific New Zeland Travel Writer of the Year por su viaje periodístico a New Delhi y Berlin. La poeta Kassabova también ha ejercido la enseñanza como profesora de la Universidad de Auckland. De su último poemario La vida de otro (Someone else’s life) son los poemas que aquí presentamos.
El argentino
1.
Fui a bailar en Buenos Aires.
Un hombre con cola de caballo y aspecto germano
Se acercó hasta mí y me dijo:
“Soy de aquí. Pero todo el mundo cree que soy alemán.
Donde quiera que voy, no puedo ser de ahí. ¿Lo podés creer?
La tragedia de nuestro país.”Lo siento, dije.
“No te hagás problemas, dijo, no es tu culpa.”
La segunda noche se acercó y me dijo:
“Te veo enamorada. El amor es terrible.
No podés comer, no podés dormir, sufrís como un perro.
¿Sabías que el amor es el exilio del yo?
Pero te tengo buenas noticias: ya te pasará,
serás feliz de nuevo. Confiá en mí,
mi esposa es psicóloga”
¿Y tú?, pregunté.
“Soy Disc Jockey. Desempleado. ¿Podés creerlo?
Vivimos en Brazil.”
La tercera noche, ya no estaba.
Cuando su país finalmente colapsó,
me escribió desde Brasil, diciendo:
“Argentina está en ruinas
pero ahora tengo mi propio show,
donde toco tango y la gente viene a pretender
que bailan, felices y enamorados”
¿Lo podés creer?
Son todos argentinos, por supuesto.
¿Qué he llegado a ser yo, preguntas?
Pornógrafo del exilio
2.
(Año y medio después)
“Bienvenida al club
de los corazones rotos”, me escribió,
También me separe de mi mujer. Fue de mutuo acuerdo…
Es psicóloga.
¿Estás enojada también?
Es normal estar enojado. Te digo algo:
todo podría empeorar. También podrías perder
ambas piernas.
Y adiós tango para tí.
Afortunadamente, vos tenés piernas. ¿Qué querés decir?,
¿demasiado triste para bailar?
No te lo hagás más difícil, chica.
¿Estás de regreso en Auckland?
Yo he regresado a Buenos Aires.
Aquí puedo ir y venir con cara de desgraciado sin llamar la atención,
sin pretender que estoy bailando feliz y enamorado.
Aquí no hay trabajo para Disc Jockeys,
pero doy clases a gente con pie deforme,
y tomo su dinero. Luego leo el periódicoy río.
Camino por todas partes, ahorro un maldito montón de devaluados pesos.
Camino e inspecciono las ruinas.
Me encuentro cómodo en las ruinas, ¿tú no?
Me gusta sentarme con un sandwich,
hacer picnic, observar cómo se asienta el polvo
en las ruinas aún frescas. Y así sucesivamente.
Pero no convirtamos esto en una lección de historia.
¿Cuando venís a Buenos Aires?
tanta miseria te va a alegrar, ya lo verás
Tuyo, exiliado de Brasil
Carlos, Disc jockey del pasado
Mi vida en dos capítulos
1.
Del otro lado de mi ventana hay una hilera de álamos
creciendo desde el césped de la niñez.
Los alamos crecen en hileras, nunca en solitario.
Es navidad. El cielo está lleno de estrellas, las ramas, desnudas,
Los lobos lejanos y amenazantes.
Ahora es justo época de naranjas.
Su viva fragancia llena las uñas
mientras estamos tendidos en fríos cuartos en lo alto de los Balcanes
soñando con palmeras y el mundo.
2.
Del otro lado de mi ventana hay una palmera.
Es invierno. El cielo es enorme
y el océano sigue a la luna.
Las naranjas están sobre el alféizar de la ventana
con otras frutas tropicales ahora carentes de interés.
Pericos de plumaje radiante oscilan en la palmera
justo en el instante cuando levanto la mirada.
Yo, tendida en el bajo, en el sofocante cuarto de la adultez
soñando con alamos y el mundo.
Siempre, vienen en hileras
Berlin – Mitte
Vivo en una casa embrujada.
He perdido el apetito. He perdido el sueño.
Cuando duermo, mis sueños no son míos.
Mi sentido del tiempo es inestable
y espero unos anónimos visitantes
de medianoche. Siento que todo
lo que está por venir es inevitable. Mi maleta la tengo al lado, pero está vacía…
Sé que voy a estar sorprendida. Estoy lista para dejar mis posesiones atrás.
Busco pistas a través de la casa.
Pero las paredes han sido blanqueadas.
Los techos son demasiado altos.
El piso ha sido tratado con el pulimento
de este nuevo siglo seguro de sí mismo. Me siento cerca de la ventanita recordando
a esos que nunca conocí,
pues nadie hay quien los recuerde.
Nadie recuerda números sobre una placa. Temo que ellos vendrán una noche,
después de sesenta años de ausencia.
Por supuesto les ofreceré la casa, la cama,
la mesa de la cocina, pero me temo que dirán
que lo que les fue arrebatado
nunca podrá serles devuelto.
Espejismos
El levantarse en la misma piel no es suficiente.
Necesitas más y más evidencia
sobre quién es aquel que se levanta en la misma piel.
¿Pero qué evidencia?
La realidad es poco confiable: un remolino
de polvo que aparece y desaparece cada día.
Tu sed expande sus blancas dunas. Cada día en el polvo
distingues no islas sino sus
sobre el espejo pulido del mar. no puertas sino sus sombras
golpeadas en la casa del viento. No faros sino sus S.O.S de medio segundo
en rojo, verde y amarillo. No lenguaje sino lenguajes.
No tu mano cerrando una cortina
sino una mano. Y el día ha terminado,
no más sabio que la noche en la cual
esperabas algo que llegó y resultó no ser lo que esperabas.
Nature morte
A medianoche, en el espejo
veo una figura colocada al borde de la cama.
Detrás, otra figura, extendida,
duerme, o peor…está en silencio.
sus rostros, por fortuna, se han perdido en la oscuridad.
El cuarto está lleno de flores, el aire podrido de fragancia.
Hoy es mi cumpleaños. Seguimos siendo los mismos
pero nada puede detenernos…vamos cayendo
como una fruta desde el árbol de medianoche.
Si llega la mañana pétalos de rosa cubrirían el piso.
Estaríamos realmente sorprendidos:
Así que esto es cuánto dura las cosas de belleza.
Esto es cuanto puede pasaren un sola noche.
© Kapka Kassabova/ © Spanish translation/traducción al español, Enrique Moya