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Julio Verne en la literatura fantástica colombiana

Introducción

El torrente literario que generó Julio Verne (1828-1905) en el siglo XIX, tuvo enormes repercusiones en el mundo y de manera especial en los países de Occidente, donde la República de Colombia ocupa especial ubicación geográfica: esquina noroccidente de América del Sur,  sobre la línea ecuatorial, en plena zona tórrida.

La influencia de la narrativa del francés en la literatura colombiana se manifestó a través de cuatro escritores, quienes en sus producciones literarias se aventuraron a imaginar novedosas situaciones, cambios sociales, y máquinas de anticipación, fenómenos que nos sorprenden por la osadía con que nuestros autores encararon el futuro de la humanidad. Estos autores son:  Soledad Acosta de Samper (1833-1913), José-Félix Fuenmayor (1885-1966), José Antonio Osorio-Lizarazo (1900-1964) y Manuel Francisco Sliger-Vergara (1892-1988).

Obras, trayectoria y contexto histórico. Proyecto pedagógico y político

 

Con su incansable pluma Julio Verne defendió varias causas, entre ellas las ideas liberales y el humanismo burgués de la época; centró sus escritos en narrar aspectos sociales, la importancia de la vida, de los seres humanos y su hogar natural, el planeta Tierra. Utilizó la ciencia ficción como estrategia para hablar del futuro de la humanidad y el desarrollo de la tecnología basada fundamentalmente en la electricidad.

 

Trató de incidir en la mentalidad de la época a través de sus novelas de aventuras, con la aspiración de generar una dinámica de lectura que le permitiera penetrar las sociedades del planeta con una propuesta pedagógica. Así, en la elaboración de su obra literaria mostró diversos fenómenos sociales y ambientales; utilizó el cientifismo en sus narraciones y vislumbró las tendencias de la humanidad, el desarrollo hacia el futuro y como tal propuso la creación y utilización de inventivas que siguen generando asombro y sorpresa en sus lectores.

 

Como proyecto pedagógico planteó estrategias innovadoras pues incorporó a su narrativa metodologías antes no imaginadas, entre ellas la ciencia ficción para abordar diversas áreas del conocimiento, con situaciones que incidieron en un aprendizaje significativo dirigido a las futuras generaciones.

 

Su arsenal literario fue ante todo pedagógico dirigido a niños jóvenes y adultos, como herramienta de trabajo incidiera en la reflexión y el análisis. Buscaba propiciar un tipo de lectura que apuntaba al desarrollo del conocimiento desde la recreación, era como salir del aula de clases para enseñar en otro escenario, diferente al tradicional, por eso algunos de sus personajes –sabios casi todos, asumen papeles de maestros- con el propósito de enseñarnos muchas cosas, desde la narrativa de aventuras.

 

Esto estuvo muy bien pensado y la avalancha literaria de Julio Verne no fue desde una posición individual; todo lo contrario, su trabajo estuvo soportado en el pensamiento de un colectivo artístico que quiso incidir en un público lector para que, desde diversas disciplinas científicas y literarias asumiera papel protagónico de reacción ante las agresiones; fue un cambio de paradigma que respondió al momento histórico de cambios que se vivieron en la Europa del siglo XIX. Con ello se pretendió dar respuesta a la realidad concreta que se manifestaba en cambios industriales que tendrían su incidencia en desastres ecológicos; armamentismo, extinción de la vida y atentados permanentes contra el hábitat de los seres humanos.

 

Su monumental trabajo –visto en su conjunto y a través de la lectura detallada de sus obras, se nos ratifica como un proyecto político, que tenía como propósito mostrar las riquezas del planeta, denunciar situaciones que ponían en peligro la especie humana, mostrar el militarismo, estremecer los cimientos ideológicos y políticos de las sociedades del mundo.

 

En sus relatos fantásticos Verne predijo con exactitud la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, fue condecorado por el gobierno Francia con la orden de la Legión de Honor por sus aportes a la educación y a la ciencia, pero el mayor reconocimiento lo ha tenido de sus lectores, cuya incalculable cifra podría ser de dimensiones astronómicas.

 

Una nueva lectura de Jules Verne surge hoy día, que desentraña el enfoque humanista que le dio a su literatura y en la defensa ecológica del planeta.

 


Expansionismo de Inglaterra y Francia (siglos XVIII y XIX).  La Revolución Francesa

 

La Revolución Francesa, conflicto social y político en el corazón de Europa, partió la historia de la humanidad. En 1789 el Tercer Estado, la burguesía, utilizando las masas populares se hizo al poder político y económico; se convirtió en fuerza dominante y con su revolución selló el final del absolutismo en Francia, creando un nuevo régimen que con sus ideales, poco a poco se fue expandiendo por el mundo.

 

Pero en el momento histórico en que se dieron los hechos, las nuevas ideas expuestas por la Revolución Francesa no alcanzaban a consolidarse frente a las fuerzas contrarias ante todo las monarquías que rodeaban al país galo. Es aquí cuando entran a jugar papel importante los escritores y las sociedades secretas, hecho que tendrá notables repercusiones en la producción literaria de la época.

 

La caída del sistema monárquico francés condujo al surgimiento de voces nuevas, de cambios de mentalidad, pero también de preocupación para los demás sistemas monárquicos que rodeaban Francia, los que consideraron que este país, ahora dirigido por la burguesía revolucionaria, representaba un peligro para su estabilidad política y social  del continente, por ello le declararon la guerra frontal, en especial los imperios austriaco y húngaro, que se dispusieron a invadirlo de inmediato.

 

El imperio inglés desde tiempo atrás se había, apropiado de países en forma de protectorados, así como de extensas regiones en todos los continentes, hecho que lo hacía imbatible. La lista es larga y son muchos los países ocupados, pero vale la pena destacar el caso de la India, hogar de la cultura del valle del rio Indo, territorio usurpado desde el siglo XVI por varias potencias europeas y que para 1856 estaba bajo el control de la Compañía Británica de las Indias Occidentales, esto último da pie para que Julio Verne conciba a un personaje como el capitán Nemo que encarna la rebeldía y el odio de los indios hacia los ingleses.

 

La  Sociedad de la Niebla reunió a un grupo de pensadores desencantados de la política y el racionalismo

La Revolución Francesa fue el resultado de las conspiraciones forjadas en el seno de las sociedades secretas; en ellas, una clase social, la burguesía, pedía cambios en el tratamiento que recibía de los otros sectores que detentaban el poder político y económico, y soportada en las ideas liberales y el enciclopedismo, asumió las banderas de la confrontación y con el pueblo desafiante y armado como punta de lanza, se lanzó de lleno a conquistar lo que hasta ese momento se le había negado.

Entre las organizaciones secretas de la época estaba una denominada Sociedad de la Niebla en la que participaban diversos intelectuales. Alejandro Dumas, padre, había publicado en 1839 su obra El capitán Pánfilo, en la que el personaje, se identifica por ser un compañero solidario. Este escritor toma la iniciativa de revivir la Sociedad de la Niebla, reuniendo un grupo de pensadores desencantados del curso de la política y del racionalismo, entre quienes se contaban: Eugène Delacroix (1798-1863), Gerard de Nerval (1808-1855) y una mujer que utilizaba el seudónimo de George Sand, la baronesa Dudevant cuyo nombre real era Amandine Aurore Lucile Dupin (1804-1876).

Alejandro Dumas va a influir en la formación literaria de muchos de sus contemporáneos, entre ellos Julio Verne. Mención especial en el grupo de intelectuales de la Francia del siglo XIX, merece Pierre-Jules Hetzel (1814-1886), principal editor de Verne, gestor del proyecto editorial que desembocaría en el más ambicioso ideal para que la juventud francesa leyera y, mejor aún, el proyecto se desbordó y puso a leer al mundo entero.[]


La satírica en Verne

De la Tierra a la Luna (1865) y sus complementos Alrededor de la Luna (1870) y El secreto de Maston (1889), conforman la trilogía de Verne que se erige como monumento satírico en defensa de la vida, el planeta Tierra y su satélite la Luna. De la Tierra a la Luna está concebida por su autor como una obra satírica, de ridiculización y denuncia, en el marco de la Ciencia Ficción.

Bajo la conducción de Alejandro Dumas, padre, el Verne de los años mozos, había aprendido que la sátira no sólo debía expresar indignación hacia algo o a alguien, sino que la molestia manifiesta debía estar revestida de un llamado de atención que tuviera un profundo sentido moralizador, puesto que creía en que se podía enderezar la malévola conducta de algunos seres humanos.

En la novela Viaje a la Luna, el argumento gira en torno a las argucias de una fracción de la sociedad norteamericana, portadora de una concepción militarista del mundo, puesto que terminada la guerra de Secesión (American Civil War, 1861-1865), se agrupan en el Gun-Club, o club del revólver, o el cañón, nombre más que significativo para encarnar los propósitos que representan y que se concretan no sólo en el uso de las armas, sino en los deseos expansionistas para invadir otras regiones tanto del globo terráqueo como de la Luna.

Estos hombres mutilados en sus cuerpos y mentalmente enajenados, se plantearon como objetivo el lanzamiento de un proyectil hacia la Luna, concebido como una bala que surcaría el espacio impulsada desde un gigantesco cañón denominado Columbiad; de paso, Verne llama la atención sobre la magnitud de esta máquina mortal. Además, con este nombre le recuerda a los seres humanos que existió en el Paleoproterozoico uno de los súper continentes más antiguos  de la Tierra denominado Columbia, muchos millones de años antes que la Pangea; grotesca comparación para que lector pudiera imaginarse la magnitud de esta formidable máquina de destrucción.

En su segunda obra Viaje alrededor de la Luna, Verne rinde homenaje al satélite desde lo mítico, para ratificar el enfoque de la enseñanza-aprendizaje con sus lectores, que empieza con una cátedra de astronomía, magistralmente combinada con la mitología acerca del mundo y su creación. Trata de mostrar la infinitud del cosmos y la pequeñez del ser humano, en compañía de nuestro satélite, que en la novela la convierte es un objetivo militar del Gun-Club. No es extraño entonces que Georges Méliès en el cortometraje francés de 1902, le incrustara una colosal bala a la bella cara de la Luna, dañándole su ojo derecho.

Conforme a la tradición esotérica, cuando el Sol y la Luna entran en conjunción, el fenómeno se conoce como Novilunio, son sus bodas, que tiene para los seres humanos un especial encanto, y con ello se invita a la disposición del alma a la contemplación, al éxtasis y a las ceremonias místicas que son enriquecedoras para el arte y la literatura.

Verne quiere continuar con su defensa del planeta y para ello fustiga la conducta de los seres humanos a través de una tercera obra en la misma línea de la enajenación mental de los sabios armamentistas del Gun-Club, y  la titula: Sans dessus dessous (1889), o Lo de arriba abajo, o, Sin arriba ni abajo, la que editorialmente para el público en lengua española se conoce como El secreto de Maston. Esta es una cruda denuncia de  lo que le sucedería a la Tierra si se continúa en la desbocada explotación de los minerales que contiene la placa de hielo del Polo Norte. El argumento de esta novela plantea que esto es posible conseguirlo si se deshiela esta región, al lograr que el eje de rotación del esferoide caiga perpendicularmente sobre el plano de la eclíptica, es decir, eliminando la inclinación de los veintitrés grados y veintiocho minutos que nuestro planeta tiene con su plano de rotación alrededor del sol.

J.T. Maston, el secretario del Gun-Club, era un hábil matemático encargado de realizar los cálculos de “enderezamiento” del eje de la Tierra, a partir del disparo de un enorme cañón (otra vez el cañón), colocado en el Ecuador terrestre, en el lado meridional del monte Kilimanjaro, galería abierta en el macizo, con una longitud de veintisiete metros de diámetro por setecientos metros de profundidad, capaz de contener un proyectil largo de quinientos metros; el disparo se haría en dirección sur del esferoide, colocado el cañón en el Ecuador terrestre.. Frente a esta desmesura, el mismo  Verne se exaspera y afirma:

“De modo que después del cañón empleado para enviar un proyectil de la Tierra a la Luna, el cañón empleado para modificar el eje terrestre! ¡El cañón! ¡Siempre el cañón, pero ¿es que no tienen otra cosa en la cabeza esos artilleros del Gun-Club? ¡Están atacados de la locura del “cañonismo intensivo”. ¿Es que hacen del cañón la última ratio de este mundo? ¿Es que este infernal aparato es el soberano del Universo? ¿Es que el rey cañón es el supremo regulador de las leyes industriales y cosmológicas?”. (El secreto de Maston.).

Los elementos de Ciencia Ficción serán argumentos apropiados para generar la sorpresa y el asombro que siempre ha demandado la literatura. Es un excelente distractor que le permite discurrir en una narrativa que se recibe con agrado y nos permite fluctuar entre la tragedia y la comedia.

 

Estrategia e hipótesis de trabajo

Hasta ahora la lectura y la crítica de la obra de Verne se han centrado fundamentalmente en su calificación como uno de los padres de la Ciencia Ficción moderna. Sus hipótesis de trabajo y la verificación de un número considerable de ellas, comparadas con la realidad que vivimos, así lo comprueban; en el marco de la Ciencia Ficción verniana están contenidos los aspectos simbólicos que pretenden mostrar otros elementos ubicados en el plano social y cientifista, sin menoscabar la estética, de tal manera que la forma literaria como dijo las cosas en ese momento, fue una característica de un tipo de literatura combinada con la ciencia. El mundo se movía a pasos agigantados y él tuvo la oportunidad de poner el imaginario al servicio de lo científico, fue una manera peculiar que lo colocó en una posición de vanguardia en su época, rechazada por supuesto, por los académicos franceses.

El motor de los aparatos futuristas será la electricidad: fue su postulado y se cumple a cabalidad. El fluido de electrones movería las grandes máquinas y con ellas el desarrollo de la humanidad. Consecuente con esto se imaginará nuevas herramientas de productividad, monstruosos aparatos que servirán para el bien o para el mal. Ruptura con la atmósfera terrestre y la exploración del universo. Se sale del enfoque tradicional y aborda la temática con elementos que van a generar mayúsculas sorpresas y nuevos ingredientes a la novela de aventuras.

Nunca antes un escritor había tomado con tanta vehemencia su compromiso con el planeta Tierra. Las nacionalidades que menciona en sus escritos juegan papel importante, ya que los personajes y su lugar de procedencia reafirman el pensamiento de una nación determinada, así como sus tendencias políticas. Michel Ardan representa a la Francia humanista, Barbicane y Maston representan la solidez militar de Estados Unidos y sus anhelos expansionistas, el capitán Nemo encarna la rebeldía de la nación India, Robur el sabio loco, capaz de poner en jaque al mundo entero, de esta manera va tomando partido y discurre con sus personajes, con solo mencionar su lugar de origen, su procedencia.

 

La novela de aventuras

La estrategia utilizada por Verne estuvo basada en la novela de aventuras, utilizando la sorpresa que le había generado, entre otras, el Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Éste fue un escritor y periodista inglés (1660-1731), hijo de presbiterianos disidentes, que fue criado en un ambiente de fuertes creencias religiosas, con una iglesia que trataba de difundirse y expandirse, soportada económicamente por el gobierno inglés. Defoe utilizará la literatura como un excelente medio para obtener estos alcances, de ahí que se ideara dentro de la novela de las aventuras la historia de Robinson Crusoe. El personaje hábilmente descrito, así como el entorno en el que le toca vivir, es un similar simbólico del libro del Génesis, en el que el hombre, a imagen y semejanza de Dios, es dejado en aparente abandono ante las fuerzas de la naturaleza, en una isla solitaria, para que se defienda; para que ponga a producir la tierra a través de la germinación de la semilla. Más adelante se verá que la adecuada utilización de la isla, será similar al huerto del Edén. Robinson Crusoe estará cargando siempre la sombra de su perdición, de sus de males, de sus desgracias, similar al pecado original, frente a lo cual debe aferrarse a Dios, y buscar el sosiego en la oración.

Aquí hay una doble enseñanza de Verne; por un lado, la posibilidad de dar la utilidad requerida a la literatura para expandir las ideas por el mundo; por otro lado, generar interés en el colectivo de la juventud mundial a través de sus obras. Le rendirá también homenaje al personaje Robinson Crusoe en situación de dificultades, con su obra Escuela para Robinsones, publicada por entregas en 1882.

En sus libros, Verne tratará, desde lo sibólico, de reflejar el conflicto Inglaterra vs. Francia. El primer país propendía por la colonización, expansión y sojuzgamiento como política hacia otros continentes, mientras que Francia era en ese momento el país abanderado de “la libertad, la fraternidad y la igualdad”, y por lo tanto, cuna del humanismo contemporáneo.


Autores colombianos

En cuanto a la producción fantástica de algunos escritores colombianos –escasos por cierto–, es notoria la influencia de Julio Verne, ya que puede decirse lo leyeron en las primeras ediciones que se hicieron en España o directamente de las ediciones en francés. Esta presencia literaria se manifiesta fundamentalmente en cuatro autores, que aquí se mencionan: Soledad Acosta de Samper, José Félix Fuenmayor, José Antonio Osorio Lizarazo, Manuel Francisco Sliger Vergara.

 


Soledad Acosta de Samper (1833-1913)

 

Nació doña Soledad Acosta en Bogotá el 5 de mayo de 1833. Considerada la escritora colombiana más importante del siglo XIX y una de las más sobresalientes de América Latina. Prolífica como historiadora, periodista, cuentista y novelista. Su formación es producto del hogar donde creció, formado por su padre el prócer Joaquín Acosta quien alternó su vida militar con el estudio de diversas disciplinas científicas. Su madre, Carolina Kemble Rou, nació en Jamaica y fue criada en Estados Unidos. Desde pequeña, Soledad se fue formando con una visión universal; vivió hasta los doce años en Bogotá, entre 1845-1846 estuvo en Halifax, Canadá; en Inglaterra en 1846, y posteriormente en Paris, ciudad donde trascurrieron tres momentos de su vida: como estudiante entre 1846 y 1850; de regreso a Colombia, en 1855 casó con el político y escritor José María Samper, de gran prestancia en el mundo intelectual y miembro de algunas sociedades científicas. El matrimonio Samper-Acosta se trasladó a Paris donde vivió entre 1858 y 1862. Allí, frecuentaron tertulias y círculos académicos e intelectuales. El tercer momento de su estancia en la capital francesa se da después de la muerte de su esposo, ocurrida en 1888. En contacto con los escritores y la literatura francesa, doña Soledad adquirió una vasta formación y una visión cosmopolita; aprendió francés e inglés, el mundo de las letras fue su condición natural y el entorno de las letras su pasión; se codeó con destacados escritores es muy probable que haya conocido personalmente a Julio Verne se quien ya era una lectora asidua. Para esa época Francia era un hervidero de ideas políticas y conflictos sociales y los movimientos en torno a la emancipación de la mujer tenían mucha fuerza. Esto explica la razón de que ella, de manera independiente, pero apoyada por su marido, adquirió compromisos en defensa de la mujer, sin renunciar a sus creencias tradicionales, hecho que se va a reflejar tanto en su producción narrativa como editorial. 

 

En su cuento Bogotá en el año de 2000, publicado por primera vez en 1872, y editado posteriormente en diversas revistas con algunas modificaciones modificaciones. En este texto tomo como referencia la publicación realizada en Lecturas para el Hogar de 1905, donde expone, con más de una centuria de adelanto lo que sería la capital de Colombia hacia el futuro.

 


José-Félix Fuenmayor (1885-1966)

 

Escritor y periodista, poeta, novelista, cuentista. El maestro Fuenmayor, considerado el padre de la ciencia ficción en Colombia por su novela-ensayo Una triste aventura de 14 sabios (1928), ejerció influencia sustancial en el joven y futuro Premio Nobel Gabriel García Márquez, por lo que también se le tiene como uno de sus tutores literarios –reconocido por éste. Plantea Fuenmayor en su novela fantástica al menos dos elementos de anticipación tecnológica: uno es el anteojo imposible, a través del cual puede observar el mega entorno, cuanto todavía no se vislumbraran los modernos satélites para observar la Tierra; el otro es la comunicación inalámbrica entre seres humanos con características “diferentes” en cuanto a sus dimensiones: uno es de tamaño ultra métrico frente a otro que tiene dimensión amibia, utilizando para ello  un tipo de celular o teléfono móvil.

 

En cuanto a la comunicación inalámbrica tiene como base el postulado de las ondas electromagnéticas que planteó Maxwell, en Inglaterra, en 1860. La demostración de su existencia le correspondió a Hertz en 1880, hecho que desembocó con la invención del telégrafo inalámbrico, asumido por Marconi. La noción de transmisión sin cables podía considerarse como un hecho mágico, que tuvo su mayor expresión en la radio y de forma moderna que es el teléfono móvil o celular.

 

José Antonio Osorio-Lizarazo (1900-1964

 

Osorio Lizarazo se formó con los jesuitas en el colegio de San Bartolomé, en Bogotá y escogió el periodismo como profesión; en tal sentido se hizo al lado de destacados escritores y periodistas de la Bogotá de la época como los hermanos Manrique Teherán, con quienes trabajó en el hebdomadario Mundo al Día, donde aprendió el oficio y en cuyas páginas escribió interesantes crónicas y reportajes que recogió posteriormente en su libro La cara de la miseria. Dirigió los periódicos La Prensa y El Heraldo, ambos de Barranquilla;  fue jefe de redacción del diario gaitanista Jornada. Por el desarrollo de su literatura, por el enfoque social de sus escritos, así como por el compromiso de su pluma, al novelar su ciudad natal, es considerado el escritor bogotano por excelencia.

Barranquilla 2132 (Tipografía Delgado, Barranquilla, Colombia, 1932), es una novela que contiene la historia de Juan Francisco Rogers, un médico, científico del siglo XX, que descubre un mecanismo para mantenerse en animación suspendida durante casi dos siglos. Se duerme en Barranquilla y despierta doscientos años después. Tiene como argumento los sucesos y reflexiones de un médico científico que por voluntad propia entra en hibernación en el siglo XX, recordando a Buck Rogeres.

El origen del tema de la hibernación se encuentra en el cuento Armagedón 2419 A.D. de Philip Francis Nowlan, aparecido en 1928 en Amazing Stories, donde se cuenta la historia de Anthony Rogers, que en 1927 queda en animación suspendida al inhalar un gas radiactivo, luego de explorar una mina cerca de Pittsburgh y permanecer cerca de quinientos años en estado de hibernación. En 1929, traída del exterior, se empezó a publicar en La Prensa de Barranquilla la tira ilustrada Buck Rogers en el siglo XXV historieta que causó sorpresa y admiración en el público lector de esa ciudad.

Con este referente de ciencia ficción, Osorio Lizarazo monta una historia similar ubicada en Barranquilla, ciudad donde está laborando como jefe de redacción del periódico La Prensa; la revista Dominical del periódico fue creada a instancias de Osorio, con el propósito de cautivar lectores, de literatura y otros temas de interés general.

En esta revista se adelantó por entregas la publicación de la novela Barranquilla 2132, Osorio; firmaba los capítulos con el seudónimo de Herbert Stick., homenaje a Herbert George Wells y le adicionó la palabra Stick que en inglés significa palillo, varilla, y por extensión, flaco, delgado, palabra que hacía alusión a su contextura física.


Buck Rogers es un héroe de la guerra de los blancos americanos contra los asiáticos de raza amarilla, es un hombre que apenas se despierta quinientos años después, echa mano de su arma y se apresta para el combate; este Rogers se va reencarnando a través de los años próximos venideros como el héroe norteamericano, simbólicamente es el Capitán América (Steve Rogers), en 1941, cuando confronta a los nazis, portaestandarte de los Estados Unidos cuando participa en la segunda Guerra Mundial.

Por su parte Juan Francisco, nuestro médico científico no tiene características de ser un guerrero, por lo tanto es un antihéroe de carne y hueso, que no está preparado para el combate, él sólo confiaba en el desarrollo de la humanidad basado en la ciencia y quería participar de esta evolución realizando su propio experimento de su vida. Quería ver peronalmente la evolución hacia el futuro.

Lleno de interrogantes Juan Francisco Rogers interpeló a sus nuevos interlocutores:

“–Me han hablado ustedes –exclamo Rogers– en repetidas ocasiones sobre la gran crisis del año 2000. Pero no he tenido la oportunidad de enterarme…

–Le explicaremos brevemente –respondió J.Gu, que era el más hablador y comunicativo de los dos amigos. Alrededor del año 2000 imperó sobre el mundo la más tremenda de las miserias. Los hombres no encontraban trabajo. Se habían multiplicado prodigiosamente y la población de la Tierra era casi diez mil millones” (Ib. p.57).

Y la afirmación de que “Las máquinas habían terminado de desalojar a los obreros, las máquinas lo hacían todo”. (Ib.p.57), es evidencia de lo que vivimos. Las pocas personas empleadas apenas están contratadas para controlar las operaciones, la robótica ha entrado a gobernar el mundo y con la implementación definitiva de las máquinas se abrió paso la desventura de los seres humanos.

Pero Osorio se llena de valentía para colocarse del lado de quienes carecían de todo cuando afirma: “Y no era posible obtener ninguna suma de dinero. Los pueblos se negaron a pagar los impuestos, los gobiernos no pudieron sostenerse, sobrevinieron las revoluciones, los asaltos, la anarquía. Se proclamaron nuevas doctrinas de gobierno, los obreros incendiaron los talleres mecánicos, ahorcaban a los propietarios, destruían las ciudades. … No era guerra de fronteras ni de nacionalidades. Era la guerra del hambre. Fue la rebelión del hombre contra la máquina”.(Ib. p.58-59).

Y frente a la contundente pregunta que Rogers hizo acerca de qué había pasado con el comunismo, la respuesta fue: “–Parece que en su tiempo constituía la más estupenda novedad el comunismo. En realidad ofrecía aspectos de gran seducción. Posiblemente, esta nueva organización de los pueblos, la independencia de las ciudades, la abolición absoluta de las fronteras, el intercambio comercial y espiritual a base exclusiva de buena voluntad, sean residuos de aquel comunismo espléndido que apareció, como una secta, en Europa, en el primer cuarto del siglo XX, ¿no es eso?

–Sí. En efecto. Fue en Rusia…

–Un antiguo país, que abarcaba gran parte de Europa y el norte de Asia, llamado Rusia. Fue aquello un laboratorio colosal, donde el comunismo se hizo humo, después de un período de perspectivas malas y buenas. Emergía de allí una propaganda formidable contra los sistemas de gobierno de otros países y al propio tiempo, se estimulaba, hasta lo fantástico, el progreso de la mecánica. Parece que el ideal era remplazar al obrero por la máquina, para que el obrero tuviera el máximo de comodidades con el mínimo de esfuerzo. Pero este mismo empeño fue el origen de la catástrofe. Cuando la máquina desalojó al obrero, éste no pudo aprovechar los productos de la máquina. Hacía falta algo, la representación de un esfuerzo que compensara otro esfuerzo, el intercambio de servicios por el medio práctico de la moneda o por cualquier otro medio. Pero este intercambio se hizo imposible. Y fue entonces cuando surgió el cataclismo”.

 

Manuel Francisco Sliger-Vergara

 

M.F. Sliger Vergara nació en Montería el 18 de agosto de 1892; hijo de Librada del Carmen Vergara y de Louis Courtney Sliger Mecol, de Pennsylvania, Estados Unidos. En 1880, Mr. Courtney realizó negocios con Herbert Clarke Emery de Boston, Massachusetts, quien lo designó representante legal para sus negocios en Colombia y lo nombró gerente de la compañía de explotación maderera que se estableció en el Sinú hacia 1886 con el nombre de George D. Emery Company o Casa Americana.

 

  1. Courtney casó con Librada del Carmen Vergara, oriunda de Sincelejo, espigada y atractiva mujer, quien ya tenía un hijo de nombre Manuel Francisco a quien el gringo legitimó con su apellido; la pareja Sliger-Vergara tuvo dos hijas más: María Victoria (n. 1893) y Librada Luisa (n. 1895). En su primera etapa la Casa Americana funcionó hasta 1914, año en que estalló la primera Guerra Mundial. La floreciente explotación producía anualmente una exportación más de 3.000 toneladas de fina madera básicamente de cedro, roble y caoba.

 

Manuel Francisco había viajado a Estados Unidos, donde adelantó estudios e ingresó a la Marina estadounidense. Tenía 22 años cuando estalló la primera Guerra Mundial; fue enviado a Europa donde participó en el conflicto bélico, del que afortunadamente salió bien librado.

 

Los conocimientos militares de Sliger reflejados en su obra Viajes interplanetarios en zeppelines que tendrán lugar el año 2009 (1936), están relacionados con el transporte en naves espaciales que denomina zeppelines, las que se desplazan a gran velocidad y sin ruido para no ser detectadas; Tómas, su alter ego, utiliza de armas de menor tamaño que generan devastadoras descargas, incluye globos de exploración y dirigibles de reconocimiento; comunicaciones modernas que revolucionaron la industria de la guerra y que eran utilizadas para el envío de información a grandes distancias de forma rápida y eficaz; en general con avances científicos y ocurrencias predictivas que se dan con setenta años de anticipación antes de la publicación de su obra. La industria militar es el punto de partida en la que basa su obra y es parte de su propia experiencia en la guerra a partir de la cual propone algunos elementos de anticipación.

El autor, quien asume el papel del coronel Tómas, se embarcó en un viaje de placer que va de la Tierra a Marte y Venus, crucero interplanetario de placer que hizo en una nave a la que denomina zeppelín. En la obra, el punto de partida y base de las operaciones es Barcelona ciudad desde donde se controla el manejo de los barcos que surcan el espacio interestelar.

 

Cuando Sliger en el Sinú, en 1933,  plantea una temática donde la ciencia ficción es el vínculo que lo transportará a un mundo de aventuras con dimensiones interplanetarias, está proponiendo una ruptura con la tradición literaria de nuestro país, es osado y sorprendente, y desde su imaginario hace un llamado para vincularse al desarrollo a través del uso de las tecnologías del futuro.

 

En el marco literario en que M. F. Sliger V. escribió su obra, el país vivía el furor de la revolución en marcha, cuando la modernización estaba al orden del día y los escritores y literatos se encontraban imbuidos en temas políticos; la moda en ese momento era el realismo socialista. En consecuencia este libro, extraño en el ambiente literario, estaba condenado a no ser bien recibido por la crítica.

 

Los rasgos característicos de la novela de ciencia ficción de esa época se encuentran precisamente en las obras de Julio Verne. En la obra Viajes interplanetarios, encontramos los barcos espaciales de gran tamaño (zeppelines) supersónicos que viajan a velocidad mayor que la del sonido, dotados de camarotes, zonas privadas para pasajeros, cubierta de observación, sonares, planchas de visión, tanques abastecedores de calor, aisladores de ruidos, aparatos de comunicación sofisticados como el esteloxi que registra la voz humana, discos silenciadores, rieles multiplicadores del sonido, armas pequeñas de defensa, letales y sofisticadas fáciles de llevar, de largo alcance y supersónicas como el rayo-tubo, el rayo repelador; minerales como la trocca. Plantea la existencia de vida inteligente y productiva en otros planetas y asteroides. La máquina del tiempo: un aparato sofisticado que visualiza el futuro inmediato, la utilización de medios de contraste para aparatos y tecnología similar a la producida actualmente por el Laser; la implementación de la medicina bio-energética en el estudio de procesos fisiológicos.

 

El libro de Sliger apareció publicado en mayo de 1936, treinta años después del fallecimiento de Julio Verne; fue editado y promovido por la Librería Colombiana de Camacho Roldán & Cía, e incluido en su catálogo de libros científicos. Su autor siguió recorriendo el mundo en una vida llena de interminables aventuras. Después de largos periplos, falleció en San Juan de Puerto Rico el 17 de febrero de 1988.

 


Concluye el viaje fantástico

 

Nuestro viaje fantástico con estos cuatro autores nos muestra una literatura colombiana dinámica, dispuesta a ponerse a tono con los grandes avances y el desarrollo de la humanidad. Hubo resistencias para aceptarla, ya que el país vivía momentos álgidos, difíciles desde la política, y el enfoque educativo seguía soportando los rigores que la religión le imponía, en un paradigma que no era fácil de superar; en todo este complejo momento que abarca casi un siglo, destacamos la osadía de estos cuatro escritores, seguidores de Julio Verne.

 

 

Bibliografia

 

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OSORIO LIZARAZO, José Antonio. Barranquilla 2132, Tipografía Delgado, Barranquilla, Colombia, 1932.

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SLIGER VERGARA, Manuel Francisco. Viajes interplanetarios en zepelines que tendrán lugar el año 2009.  Bogotá, 1936.

ACOSTA DE SAMPER, Soledad. Diario íntimo y otros escritos. Bogotá: Alcaldía Mayor, 2003.

BENÍTEZ, J. J. Yo Julio Verne. Bogotá: Editorial: Planeta, 1988.

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VERNE, Julio. Novellas escogidas: Madrid: Aguilar, 1968.

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Edición No. 169