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La Música, cúspide en el Arte

La Universidad de Caldas publica obra singular con acopio de fotografías resultado de escudriñar archivos familiares y periódicos, relacionadas con el protagonismo creador de una personalidad sobresaliente en el mundo de la música regional. Se trata del maestro Marco-Tulio Arango (1914-1985), quien fue centro creador y motivador de un cierto período en la Cultura de Manizales y la región centro-occidental de Colombia, que quizá puede identificarse desde 1930 a 1990, sesenta años de una actividad sostenida y calificada en la Música, con florecimiento de agrupaciones y de composiciones, en especial con valoración de la música nacional, en los géneros tradicionales.

Importante señalar que las artes fueron, desde comienzos del siglo XX, una fortaleza para el desarrollo académico que condujo al establecimiento en 1948 de la primera universidad en el centro-occidente de Colombia, con la sede en Manizales de la Universidad Nacional de Colombia, y la Universidad de Caldas en 1950. Así, en 1904 se creó en Manizales la “Escuela-Taller Carvajal de Bellas Artes” por los hermanos Carvajal-Quintero (Constantino, Miguel-Ángel y Evelio) y al año siguiente se vincula Álvaro, el hermano mayor para dirigir el taller y formar a los colaboradores. El maestro Álvaro Carvajal (1871-1966) dejó significativa obra en talla y escultura, en las modalidades laica y sacra, fundador también de periódicos y revistas, con destacada presencia en la sociedad. Proceso que llevó al establecimiento, en 1931, de la “Escuela de Bellas Artes de Manizales”, reconocida en 1934 como plantel departamental, obra en especial del maestro Gonzalo Quintero, pintor con formación en Francia.

Por otra parte, en 1938 se crea el “Conservatorio de Música” que agrupa profesores de escuela como Gonzalo Hincapié (barítono, formado en Italia, su primer director), Rina Silva (pianista italiana), Bernardo Hernández (guitarrista y violinista), Francisco González (guitarrista y compositor), Luis González (contrabajista), Temístocles Vargas (director de banda). En 1940 el Conservatorio se anexó a la Escuela de Bellas Artes.

En 1943 se da por hecho normativo la “Universidad Popular – Instituto Politécnico”, con agrupación de establecimientos públicos de educación media y el proyecto de llegar a ofrecer programas universitarios, lo cual no se logra por esa época.

Al crearse la Universidad de Caldas, la Escuela de Bellas Artes, con sus programas de artes plásticas y música, se incorpora a aquella. Es decir, las Artes fueron el embrión coadyuvante en la oferta de programas académicos del tercer nivel.

Por ese mismo tiempo se designa como director del Conservatorio al maestro alemán Karl Ludwig Schweinenberg, quien cumple funciones en la dirección de 1950 a 1954 (además, maestro de capilla en la Catedral Basílica), sucedido por el músico italiano Giacchino Bonavolontá, con dirección y configuración también de la Orquesta Sinfónica de Caldas, integrada en especial por músicos italianos. Llegó a tener cuarenta integrantes, algunos colombianos. Momento especial, también de impacto en el país. Asimismo se conforma el coro del Conservatorio. Y las actividades se multiplican en formación y en presentaciones locales y en ciudades del Gran Caldas (hoy “Eje Cafetero”).

En 1957 el maestro Ramón Cardona-García, a su regreso de Argentina con altas especializaciones en música, asume la dirección del Conservatorio de Música de la Universidad de Caldas y de la Orquesta Sinfónica de Caldas. El maestro Bonavolontá regresa a Italia, los integrantes se dispersan, y la Orquesta queda reducida a unos veinte intérpretes, mayoría colombianos, en especie de Orquesta de Cámara. El maestro Cardona-García se acomoda a las circunstancias y cumple gran labor, con especial desarrollo del Conjunto de Cuerdas y del Coro del Conservatorio.

En esos ambientes está palpitante el maestro Marco-Tulio Arango, con aplicaciones docentes y en la creación de agrupaciones, con énfasis en la interpretación de ritmos tradicionales colombianos. Se trata de un florecimiento asombroso por la escuela que hicieron personas nuestras con los músicos italianos que por sus talentos supieron recibir con perseverancia sus enseñanzas y el ejemplo de disponer sus desempeños, con rigor e intensa aplicación en el oficio.

El maestro Marco-Tulio fue un pedagogo excepcional, dedicado a formar músicos en jóvenes con vocación. Comprensivo de las limitaciones y creador de maneras para que los alumnos tuvieran motivación y salieran adelante en la ejecución de sus instrumentos. Fue docente en el Conservatorio de Música, también en colegios y en la Universidad Tecnológica de Pereira. Ejecutante del saxofón, el clarinete, el tiple, la bandola e incluso del contrabajo. Creó y dirigió agrupaciones de recordar: Perla del Ruiz, Quinteto Andino, Banda Departamental, Orquesta Fantasía, orquestas de música ligera, estudiantinas y grupos corales. Hizo parte de la agrupación “Ritmo y Juventud” de Guillermo González. Compositor y arreglista. Entre los músicos de notabilidad que le acompañaron en sus agrupaciones estuvieron: Aleyda Robledo, Polo Tabares, miembros de la familia Camargo-Spolidore, los Hermanos Hernández, Ruth Peñaloza, Guillermo Ceballos, Livia González, Manuelito Osorio, Antonio (Toño) Gil, Rubo Marín, Never Madrid, Rafael Camargo, Aida Casasbuenas, Edelmira Robledo, Graciela Díaz, Noel Salazar, Leonel González, Arturo Rendón, etc. 

Una nómina selecta de intérpretes merecedores de recuperar en sus biografías, algunos de ellos heroicos al multiplicar horas de trabajo para alcanzar ingreso económico que les permitiera levantar familia con dignidad y estudio.  Iniciativa que a lo mejor la asuma la editora de este volumen, profesora Mónica-Alejandra González, admirable gestora del proyecto “Archivo musical de Caldas”.

Izq. a Der.: Marco-Tulio Arango, Toño Gil, Aída Casasbuenas, Fernando Chavarriaga y Óscar Torres


En Aleph, 24 de febrero de 2025

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