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Marta-Cecilia Betancur, investiga y crea en Filosofía

Se ha vuelto un juego de palabras y fanatismos sobre la mujer en la vida cotidiana, como si no fuera el bastión esencial e insustituible de la vida: Reconocimiento, respeto y admiración a la mujer, en cualquier condición social y humana. Por fortuna ahora se rescatan nombres y obras de mujeres notables en el mundo y en las cercanías, en crecido número. Por toda parte se hacen pesquisas y descubrimientos en la ciencia, en las letras, en las artes, en la educación, en la vida pública, en las empresas… Con el buen deseo que vayan quedando atrás aquellas voces fatídicas contra la mujer, como Petrarca (s. XIV) quien llegó a afirmar: “No te fíes nunca de una mujer”, adjudicándole ligerezas, engaños, sospecha de todas sus palabras. ¡Terrible!

Retratos de Marta-Cecilia Betancur, obras de Pilar González-Gómez

La Revista Aleph (con 211 ediciones en ¡58 Años!) no se ha quedado atrás en la valoración de la mujer, en sus dotes de inteligencia, creación y gestión. En la número 1 (1966) tuvimos a la vigorosa y controversial Marta Traba con exposición sobre el arte colombiano. Por sus páginas han pasado Maruja Vieira, Valentina Marulanda, Graciela Maturo, Matilde Espinosa, Pilar González-Gómez, Dora Castellanos, Marianne Kohn-Beker, Adriana Villegas, Emma Reyes, Piedad Bonnett, Carmen Millán, Consuelo Triviño, Hazel Robinson, Rosa Lentini, Marcela del Río, Bedriska Uzdilova, Beatriz Zuluaga, Nirma Zárate, Carmelina Soto, Maria Elena Szilágyi-Chebi, Nancy Morejón, Cecilia Balcázar, Lia Master, María-Elvira Madriñán, Victoria Camps, Martha Canfield, María-Dolores Jaramillo, etc.… Crecido número de mujeres de inteligencia notable y escritura feliz. Incluso se dedicaron ediciones monográficas, como en el caso de María Zambrano y el de las mujeres en filosofía al reconocer a Cristina de Pizán, en el siglo XV, quien exaltó la razón, la rectitud y la justicia, en tanto virtudes del género femenino, para alcanzar un estado ideal.

La última edición de este 2024 se dedicó a destacar la personalidad y la obra de Marta-Cecilia Betancur, docente investigadora en la Escuela de Filosofía de la Universidad de Caldas, en Manizales, con dedicación absoluta a las lides del pensamiento en la historia y en autores que por estudio ha destacado en cercanía; tal el caso de Paul Ricoeur, sobre el cual es especialista. Su presencia académica ha tenido fuero internacional. Fue co-fundadora del Seminario de identidad cultural latinoamericana (SICLA), de labores compartidas en casi 20 años con pensadores de Latinoamérica y España, con examen libre de la idea de América en el pensamiento occidental y hasta plantearse los desafíos de la educación en el siglo XXI en Iberoamérica.

De Paul Ricoeur adopta, además como talante natural, la humildad intelectual, la honestidad, la práctica desprevenida del diálogo, las relaciones entrecruzadas entre deseo y pensamiento, con el estimado del ser humano en su complejidad, al considerar su naturaleza dialéctica, las ambigüedades y las tensiones. Por otra parte, también es partícipe del método de trabajo, con diligencia y continuidad, para disponer con adecuada organización del tiempo, con sensibilidad al pasado, los retos formulados hoy para el mañana, bajo la metáfora de hacer presente el porvenir y el haber sido. Y van quedando los relatos de la vida, la escritura sistemática y la divulgación.

En su constante afán por conquistar conocimiento, se ha ocupado de la filosofía del lenguaje, la antropología filosófica, la hermenéutica y la epistemología de las ciencias humanas. Testimonios que ha ido dejando en conferencias, ensayos y libros, de amplia difusión en los sectores del humanismo. Su vocación por la enseñanza la adoptó desde temprano en la vida, afianzada en su formación de normalista, y profundizada en la licenciatura en filosofía, con consecuentes estudios de maestría y doctorado.

Ha sido asidua estimulante de los alumnos, con acento en los “semilleros” que orienta, integrados por estudiantes que escoge en talento y vocación por el estudio, con capacidad de indagar, de examinar en libertad cuestiones de la cultura y de la sociedad, al propiciar el debate respetuoso para enriquecer la formación en pensamiento.

Otro hito en sus desempeños ha sido el proyecto de “Las hijas de Lilith”, con apoyo en colegas para promocionar la participación de la mujer en el ejercicio de la filosofía, con presentaciones y diálogos en diversos lugares de la sociedad, para reconocer al ser humano en su fragilidad, la vulnerabilidad, la interdependencia y las emociones. Adoptaron el nombre bíblico de Lilith, símbolo de lo femenino sin sometimiento a lo masculino. No es ajena a la tarea de la filosofía en la responsabilidad de contribuir a la claridad en las ideas y en la exposición de las variadas formas de pensamiento, que incluso están inmersas en las ideologías.

Marta-Cecilia es un claro ejemplo de pensadora destacada, comprometida con la formación de nuevas generaciones, en los guiones de la duda, el estudio a conciencia, el respeto y la capacidad de comprender las diferencias, por la coexistencia en pluralidad, sin asomo de dogmatismo alguno.

[“La Patria”, 08.XII.2024]

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