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N O T A S – Mensajes de homenaje al Prof. Carlos-Alberto Ospina H.

Carta de agradecimiento al maestro Carlos-Alberto Ospina H. (por Yobany Serna-Castro).  Creo que uno de los mejores profesores que ha tenido nuestro departamento de Filosofía, es el maestro Carlos Alberto Ospina. No solo sus conocimientos, sino su agudeza, exigencia, delicadeza y especial manera de transmitir las enseñanzas, hacen de él, a mi juicio, un excelente educador. Creo que, entre nosotros, hay quienes extrañaremos su presencia en estos espacios por los que, desde hace buen tiempo, solemos encontrárnoslo y conversar con él. En alguna ocasión lo hicimos como sus estudiantes, hoy día como sus compañeros de trabajo.

Quiero recordar al maestro Carlos como una persona tranquila y respetuosa. Como alguien dispuesto a ayudarlo a uno a entender un tema o un problema. Incluso, a no ver dificultad alguna en explicar, en una clase nuestra, con tanta claridad lo que para uno no es del todo claro. Quiero, asimismo, recordar al maestro Carlos como un filósofo apasionado de esa filosofía que, por fortuna, algunos de nosotros y muchos estudiantes hemos empezado a ver con renovado interés. Quizá este interés está bien que se vaya convirtiendo en una exigencia para que no queden del todo ausentes esos saberes que él ha querido cultivar y transmitir semestre tras semestre.

Así como lo hiciera Por caminos de la filosofía, muchas de las reflexiones y charlas mantenidas por el maestro Carlos, estuvieron bajo el influjo de una preocupación por la dimensión humana. Me gusta pensar que se trata, de alguna manera, de reivindicar una condición vital que, por distintas razones, se haya amenazada; por la que parece que poco nos preocupamos.

Pensar en dejar de llevar a cabo una actividad a la que prácticamente se le ha dedicado toda la vida, quizá tiene que ver con pausas, con giros en la vida, con la necesidad de un descanso, de volver a anteriores vínculos y relaciones; pero también con la necesidad de aclarar la mente para vislumbrar otros horizontes. Si es así, yo quiero entonces desearle un buen andar, una vida tranquila y bellamente vivida.

¡Muchas gracias por todo, maestro! Lo vamos a recordar y a extrañar.

Mensaje a C.A. Ospina (por Daian-Tatiana Flórez Q.). Quiero aprovechar esta oportunidad para reconocer el papel del profesor Carlos Alberto como mentor de estas nuevas generaciones. Así que las siguientes palabras las pronuncio, como la estudiante que fui -de sus cursos sobre Aristóteles y Heidegger-. Admito que toda la admiración que, aún conservo por estos dos agudísimos pensadores se las debo a él. Recuerdo con especial afecto sus clases sobre la Metafísica de Aristóteles, la Ética a Nicómaco, y La Política en las que nos llevaba por intrincados conceptos, tales como el de sustancia o materia. Gracias a su generosidad en el conocimiento y paciencia muchos de esos términos -que resultaban como en una suerte de ciénaga para nuestras jóvenes mentes, aún no habituadas a la jerga filosófica- adquirían significado de golpe.

Pero lo que más admiro del profesor Carlos, es que sus clases no iban dirigidas a alabar edificios intelectuales, -ni mucho menos a abrazar certezas petulantes- sino que, por el contrario, estimulaban la conversación tranquila, a la vez que se cultivaba una feroz independencia de espíritu.

Puedo asegurar que, como filósofo y como persona, el profesor Carlos Alberto ha sido antorcha y brújula vital para muchas y muchos de nosotros. Por su siempre gentileza y tacto en el trato. Por su exquisita atención hacia las otras y los otros. Y su actitud alerta ante las emociones y las palabras de otros. En un mundo -como el de los filósofos- habitados por seres que asombran por su presuntuosidad, el profe deslumbra con una sonrisa honesta: es un arquetipo -entre seres humanos tan imperfectos- de esa rara -y escasa- alineación entre pensamiento y acción. ¡Gracias profe, por la entrega generosa a la filosofía, por compartir durante todos estos años la experiencia estética del filosofar!
 

Otros mensajes en el homenaje al Prof. Carlos-Alberto Ospina.  Desde las orillas del río Suaza que lo veo desembocar en el majestuoso río Magdalena y mientras la brisa agita los árboles me da alegría recibir este mensaje y saber del profe Carlos Alberto Ospina que creo debió haber sido profe mio entre los años 1984 y 1987 en donde estuve en esa Facultad hermosa de Filosofía de la UniCaldas, junto con los doctores Hernando Hincapie, el inolvidable Raul Aristizabal, el doctor Alejandro Patiño  Arango, el doctor Javier y la profesora Beatriz; la doctora  Leonor y la gramática generativa transformacional; el profe Amado y José con su Kant. Muchos de ellos ya se fueron… pero la jubilación es sinónimo de paz y de encuentro, no sé con quién, deberá ser con uno mismo…  ahora luego de tantos años lo invito a ser usted y su mundo… a usted profe GRACIAS por todos esos conocimientos que me sirvieron para multiplicarlos en mis estudiantes universitarios durante tantos años y para estructurar mis pensamientos en torno a reflexiones y poder tomar decisiones como Fiscal y  Juez de la República,  ciencias jurídicas a las cuales me dediqué en mis últimos tiempos, pero que siempre esas enseñanzas de aquellos hombres que he mencionado me estructuraron como persona y como miembro de esta sociedad la cual me correspondió vivir.
Desde siempre y para siempre un abrazo desde mi tierra natal.
Víctor-Hugo González T.

Cuando vi su foto en la convocatoria para escribir este mensaje sólo se me vino a la memoria «el ser y el tiempo», esas clases tan sutiles y elegantes sobre temas tan complejos; recordé que por ese entonces había superado su batalla contra el cáncer y su diálogo con la vida era diferente y su discurso estaba lleno de vitalidad, de temporalidad. Mil felicitaciones por su jubilación, MIL GRACIAS por sus enseñanzas y su ejemplo. Lo recuerdo con mucha fuerza profe.
Jairo-Alonso Ortiz A.

Al profesor Carlos-Alberto, solo tengo palabras de gratitud, por su carisma, alegría y pasión que trasciende en el recuerdo: su vocación por la filosofía, los clásicos griegos, la ardua investigación, y su honorable labor de enseñanza.  Los mejores deseos para su vida.
Angélica López

Un mensaje de agradecimiento y profundo cariño a nuestro docente. Sus seminarios tan claros y entregados de Nietzsche, de historia del arte o Heidegger; fueron un paso para la entrega total a la lectura de estos grandes pensadores.
Merecido descanso y muchos aplausos.
Lina-Paola Ortega R.

Profesor, Carlos-Alberto…Los tantos años que han servido de asombro, siguen dejando huella. Hace mucho tiempo me acompañaron reflexiones desde Aristóteles sustancial, hasta Danto enunciando significados a un arte que sigue siendo inconcluso, como Licenciado agradezco el candor y el asombro que me entregó, como artista en mi simulacro de actor teatral, me llevó a Duchamp y su L.H.O.O.Q que abría mi campo de interpretación para infundir sentido a un camino lleno de incertidumbres, ¡GRACIAS!
Siempre y un gran abrazo de recuerdo y admiración.
Néstor Piedrahita

Querido profe: Te recordaré siempre con El fin del arte.  Hiciste que el tiempo de la pandemia fuera más soportable y llevadero. Tu voz  hizo que el arte cumpliera su función de catarsis.
Paula Restrepo

Profe Carlos-Alberto, le agradezco enormemente por sus lecciones de Aristóteles en mis inicios como estudiante y más aún, por sus encantadoras disertaciones de filosofía Estética durante mi Maestría que día a día dejaban ver su amplio conocimiento, dominio y  talento en tan hermosa área logrando avivar más en mí la inquietud y el interés por seguir indagando justo por algunos de estos caminos. Gracias además, por su trato siempre cordial, amable y respetuoso digno de un profe íntegro como usted, me llena de orgullo haber sido su estudiante… gracias, gracias! Sólo deseo para usted que siga lleno de salud cumpliendo  proyectos venideros y gozando de su descanso al lado de los suyos.
Le mando un abrazo inmenso desde Connecticut, U.S.A, con cariño,
Francia Jaramillo

Querido Doctor Carlos-Alberto: Inmensa ternura llena mi alma con su recuerdo. Lo conocí siendo Decano de la Facultad de Artes y Humanidades; fue gracias a su decisión, la de darme una oportunidad allí en la Facultad, que tengo este trabajo.
Siempre lo he visto como un ser humano intachable y con una dignidad de su cargo y de saber extraordinarias. Acercarme a su escritorio todos los días, se me asemejaba a estar ante la presencia de un gran científico del pensamiento y de la razón. Nunca dudé en preguntarle de cuanta cosa se me ocurriera y usted con gran ternura, amabilidad y buen humor siempre me contestaba. Que tiempos tan hermosos, esos años, esas vivencias, tener un poquito de su luz, de su sabio entender, de su nada egoísta visión del mundo. Cuánto agradezco sus diarias enseñanzas y su paciencia para el trabajo administrativo. Un hombre paciente con todos esos trámites  de la oficina, no por ello menos exigente. Por el contrario, la disposición y compromiso con y en el trabajo, lo convertían en un líder. Sus órdenes no eran tales, eran indicaciones, las que se cumplían con prontitud y regocijo.
Detrás de su figura afanada por el cumplimiento del deber, se asoma tímidamente la calma de su maravilloso espíritu.  Cuánta sabiduría y bondad hay en sus palabras, en sus pensamientos, en su sonrisa, en su mirada a través del diario devenir. Sólo agradecimiento e inmenso cariño hay en mi corazón para su ser.
Mi Dios… lo bendiga grandemente, y en usted a su familia y a todas aquellas generaciones de estudiantes, que han tenido la fortuna de tenerlo como su profesor.
Con inmensa alegría por haberlo conocido,
Patricia Mejía A.

Profe: Eres una lección de vida y ejemplo de dedicación y entrega; hoy cierras un ciclo, parece un final, pero es el inicio de un nuevo comienzo… Que todo lo bueno te siga, te persiga, te encuentre y se quede contigo. Agradezco a la vida el haber disfrutado de tantas enseñanzas y sabiduría.
Un abrazo de todo corazón.
María-Alejandra Loaiza V.

Doctor Carlos-Alberto: Son pocas estas palabras para expresarle mi agradecimiento, por haber sido parte de mi vida laboral, mi experiencia al haberlo tenido como jefe fue de crecimiento, tanto a nivel laboral como personal, sin lugar a dudas muy enriquecedora. Gracias por haberme dado la oportunidad de mostrar mi trabajo, dándome su total confianza para realizar mis labores como su secretaria en su paso como Decano de la Facultad de Artes y humanidades, siendo un excelente jefe, un gran ser humano, respetuoso, comprometido, un ejemplo de lucha, sabiduría, resiliencia y paciencia. ¡Un ser muy especial!.
Doctor Carlos Alberto, hoy está cerrando un ciclo maravilloso de su vida, de entrega, compromiso, enseñanzas, responsabilidad, lealtad, apoyo y compañerismo, sin duda nos deja una huella imborrable en nuestra Universidad, Pero el nuevo ciclo que comienza es aún mejor, ya con la frente en alto y la certeza del deber cumplido, donde ya es hora de empezar a hacer lo que se ha aplazado, ya es tiempo de disfrutar la familia y que lo disfruten.
Muchos éxitos con mis buenos deseos. Un abrazo desde mi corazón.
Adiela Rincón-Ocampo

Mi profe favorito de toda la carrera, esa pasión y la facilidad con la que explicaba, hacía ver todo tan fácil, era un deleite verlo.
Alexa Herco

Profesor Carlos-Alberto: Hoy es un día para reconocer el mérito del camino que usted ha recorrido en su formación académica y sus esfuerzos por extender sus aprendizajes, experiencias y conocimiento a quienes como yo han tenido la fortuna de tenerlo como profesor. Gracias por crear en sus clases ese puente entre la filosofía y aquellas diversas formas en las que ésta se puede advertir en la experiencia del transitar la vida.
Deseo que la continuación de sus contribuciones al departamento de filosofía se dé en cada uno de sus alumnos y colegas, y que usted pueda disfrutar significativamente de esta nueva etapa en su vida con mucha vitalidad.
Ana-María Montañez 

Es un inmenso placer escribir un mensaje para expresar  la admiración y profundo aprecio que siento por el Doctor Carlos Alberto Ospina Herrera, a él solo lo define una palabraintegridad.  Durante su  corto paso por la Decanatura de la Facultad de Artes y Humanidades se caracterizó por  fomentar un ambiente de diálogo, respeto y tolerancia,  procurando  en cada actividad propuesta, la participación de todos los integrantes de la Facultad.
Su formación y gran capacidad intelectual que seguramente ha compartido con esmero con estudiantes y compañeros de trabajo, no puedo describirlos, pero si doy fe  de su enorme compromiso para con la Facultad y el reconocimiento y participación que siempre propicio a sus colaboradores en todas las actividades administrativas  propias de su responsabilidad.  Su gesto sereno  y  firmeza en la toma de decisiones en aspectos académicos, políticos y éticos fueron acciones que marcaron el éxito durante su administración. 
Son muchas las virtudes que acompañan a nuestro ilustre CAOS, pero sobre todo destaco su gran generosidad y posibilidad de diálogo abierto, en el que la opinión de los diversos estamentos universitarios: estudiantes, profesores, personal administrativo, y egresados aportaban experiencia  a su proyecto de facultad.
Este es un momento más que oportuno para exaltar sus grandes cualidades y virtudes, sobran razones para reconocer todos los méritos que ha cosechado durante su permanencia en la Universidad y por lo que representa para el Programa de Filosofía que a buena hora le dedica este momento tan significativo en su vida universitaria.
Su amable sonrisa, elegante y pausado  caminar, quedarán por siempre en mi memoria.
Un fuerte abrazo,
María Soledad

Con los años y las experiencias de la vida, que incluyen la condición especial de mi hijo, estoy convencida que el sentimiento más poderoso del mundo no es el amor, es la gratitud. La neurociencia dice que cuando sentimos agradecimiento generamos neutrotrasmisores que nos dan paz y tranquilidad. Hoy entonces quiero agradecer por su presencia en mi vida, como decano de artes y humanidades, como rector, como siempre un maestro que con una frase sencilla puede ayudar a resolver un problema complejo.
Nunca tuve la oportunidad de estar en sus clases, pero, así como los hijos hablan por la mamá, los estudiantes hablan de sus profesores y conozco de primera mano el afecto y respeto que genera en cada uno de sus estudiantes.
Qué maravilloso es trabajar por la Universidad de Caldas y encontrarse en el pasillo con un profesor como CAOS, solo tengo gratitud en mi corazón.
Profesor, seguro se jubila, pero jamás dejará de ser un profesor para quienes lo admiramos; su ejemplo de vida es la mejor pedagogía.
Un abrazo virtual por ahora.
Patricia Salazar-Villegas

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Edición No. 203