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N O T A S

Palabras en el funeral del Académico Prof. Dr. Carlos Patiño-Rosselli (por: Cecilia Balcázar de Bucher, miembro de número de la Academia Colombiana de Lengua; Bogotá, 5 de septiembre de 2010). Familiares, amigos, colegas de Carlos: Me ha concedido la Academia de la Lengua el honor inesperado y excesivo de decirle aquí adiós a Carlos Patiño. De decirle adiós al ser humano y al lingüista; Honorable Miembro de Número de nuestra Institución. Vivió hasta su última hora dedicado al servicio de la lengua; al estudio de los complejos sistemas en los que el ser humano ha articulado su asombrosa capacidad de lenguaje, erigiendo con él una poderosa muralla ante la muerte. Tal es el tema privilegiado en la reflexión de los más connotados filósofos contemporáneos: El lenguaje y la muerte.

Me corresponde tomar la palabra en el intersticio marcado por la isoglosa -como diría un lingüista-, que delimita en el territorio las fronteras de las formas del habla. Y que, análoga y metafóricamente, indica con su trazo, en el abismo de la vida y la muerte, la presencia o la ausencia de lenguaje, atributo que nos define como especie.

Debo entonces, dirigirme a Carlos, desde este lugar simbólico de la cultura, ante ustedes, en nombre de todos; sugiriendo un instante sagrado de silencio. (…)

Me obliga pronunciar, desde la orilla del más acá de esa línea divisoria, palabras de reconocimiento; palabras de pesar y también palabras de alegría por su tránsito; palabras de celebración por lo que fue su vida tan llena de merecimientos.
Me mueve levantar, hacia la orilla del más allá, en la bruma del tiempo transitorio que hemos creado, el pañuelo blanco del «a-Dios». Y aspirar a vibrar con ustedes, en alta frecuencia atemporal, haciendo audible para el espíritu del amigo que se ha ido al reino del misterio, nuestra voz interior, nuestra oración callada.

Nos acercamos hace algunos días en medio de unas lágrimas, apenas retenidas, que expresaban el dolor por el desprendimiento inminente; por la partida de este mundo que a veces consideramos sombríamente como nuestra única y última morada. Adiós dijimos, y después del breve coloquio, del encuentro sutil, en el crepúsculo que se asomaba por la ventana de las torres blancas, surgió la sonrisa suya inolvidable. Adiós; ya sin palabras; con el liviano gesto de la mano proyectado en el aire, como si, reconfortado, estuviera diciendo «hasta la vista».

Pasamos a veces con los amigos y conocidos muchos años en interacciones profesionales, amistosas, significativas en el plano intelectual. Pero hay un momento extraordinario, de una profundidad indescriptible, como lo explica Martin Buber, en el que se da el encuentro con el otro. Más allá de las palabras; en la mirada; en la emoción que puede expresarse en dimensiones desconocidas de la comunicación; en el cálido apretón de una mano que reconoce el afecto, el aprecio que se ha experimentado.

No sé cómo expresar ese aprecio que todos los que estamos aquí profesamos por Carlos. Por su persona, ante todo, vertical e integra. Por su dedicación profesional y su responsabilidad ante las tareas que asumió en la vida. Como investigador insomne; como profesor dedicado y solícito; como miembro destacado y reconocido de instituciones educativas, entre otras la Universidad Nacional, la Universidad de los Andes, el Instituto Caro y Cuervo. En la Academia Colombiana de la Lengua pudo dedicarse en los últimos años a su labor de cuidado y de afecto hacia la lengua, dirigir con acierto la Comisión Lingüística y convocar la participación de los lingüistas del país -muchos de ellos sus alumnos-, en un libro póstumo que recoge el estado del español en Colombia.

Durante más de ocho años le brindó Carlos su apoyo al PEN de Colombia, convencido como estaba de la necesidad de defender la libertad de expresión de los escritores de todas las tendencias. Porque fue un demócrata integral. Entusiasta hasta última hora de las acciones que denunciaran la tiranía y que pudieran afianzar la institucionalidad del Estado. Su labor como lingüista y etnolingüista se confunde con la visión política que le dio carta de ciudadanía a formas diferentes de relacionarse con el mundo a través de la lengua; es el caso de su trabajo pionero sobre el Palenque de San Basilio desarrollado en colaboración con la antropóloga Nina de Friedeman. Su visión pluralista que abarca también la diversidad epistemológica de nuestra América, se expresa en el espacio que le dio en el mencionado volumen, tanto a las lenguas aborígenes como a las lenguas extranjeras vigentes en comunidades lingüísticas asentadas en nuestro territorio.

Al retrato somero de la vida de Carlos lo matiza la luz de su temprana vocación poética. Muy joven publicó junto con Alvaro Mutis un poemario, La balanza. No conocemos producción posterior suya en este campo, pero como poeta auténtico y sensible convirtió su propia vida en un poema de equilibrio entre la poesía y la ciencia, con ecuanimidad, con franqueza y lealtad en la amistad; con entereza de carácter; con oculta y mesurada ternura./ Paz en su tumba.


Hemos recibido…
«Rutas de libertad – 500 años de travesía», obra colectiva, conmemorativa en el 2011 como «Año Internacional de la Afrodescendencia»; editor general: Roberto Burgos-Cantor (Ed. Ministerio de Cultura & Universidad Javeriana, Bogotá 2010). «Así se construye a Colombia – Viaje por las huellas de un país pensado para siempre», bella edición financiada por la empresa «Cementos Argos» y preparada por Juan Luis Mejía-Arango, en calidad de director académico, quien dice en la presentación: «Este libro rescata sueños de años, ilusiones que tardaron generaciones en materializarse, acciones cercanas a la épica que muchas veces regresaron al olvido. Aquí se registran algunas de las obras que han permitido a los colombianos integrarse como nación, comunicarse con el mundo, mejorar sus condiciones de vida: cuánto esfuerzo ha costado construir esa obra colectiva que se llama Colombia.» (Ed. Tragaluz editores S.A., Medellín, Col., 2010). «Los marqueses de Santa Coa – Una historia económica del Caribe colombiano 1570-1810», de Vladimir Daza-Villar (Ed. Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Bogotá 2009).

«Entorno natural de 17 ciudades de Colombia», editor: Michel Hermelin; Ed. Universidad EAFIT – Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales – Sociedad Colombiana de Geología; Medellín 2007. «Una etapa en el desarrollo de la Química en Colombia», de Santiago Díaz-Piedrahita & Marietta Mejía de Mesa, Ed. Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Colección Luis Duque-Gómez No.2, Bogotá 2010. «Una escuela y cuatro naturalistas del siglo XIX», de Santiago Díaz-Piedrahita, Ed. Academia Colombiana de Historia, Biblioteca de Historia Nacional, volumen CLXIV, Bogotá 2005. «Biografía del Salto de Tequendama», de Santiago Díaz-Piedrahita & Maria Victoria Blanco-Castañeda, Ed. Fundación Granja Ecológica Porvenir, Bogotá 2010. De la historiadora boliviana, Rossana Barragán, los siguientes libros: «Asambleas Constituyentes – Ciudadanía y elecciones, convenciones y debates 1825-1971» (Ed. Muela del Diablo editores, La Paz, Bolivia, 2006); «Miradas a la Junta de La Paz», en colaboración con Cristina Machicado, Andrea Urcullo, Carlos Zambrana y Cecilia Ramallo (Ed. Gobierno Municipal de La Paz, La Paz 2009); «De Juntas, Guerrillas, Héroes y Conmemoraciones», Rossana Barragán, compiladora (Ed. Gobierno Municipal de La Paz, La Paz 2009).

De Cayetano Betancur (1910-1982): «Filosofía de la Educación», con prólogo de Marta-Elena Bravo de Hermelin (Ed. Universidad EAFIT, colección Rescates, Medellín 2009); «Cayetano Betancur, una vida para la filosofía – Selección de ensayos», con prólogo de Marta-Elena Bravo de Hermelin (Ed. Universidad de Antioquia, Medellín 2006). «Cartas desde la Nueva Granada», de Rensselaer van Renssselaer (1801-1850), traducción del inglés, prólogo y notas: Humberto Barrera-Orrego (Ed. Universidad EAFIT, Medellín 2010); «Viaje de América a Jerusalén», de Andrés Posada-Arango (1839-1923), Ed. Universidad EAFIT, Medellín 2010.

“A tres bandas – mestizaje, sincretismo e hibridación en el espacio sonoro iberoamericano”: Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura, Medellín, Col., 2010 (Ed. Ministerio de Cultura de Colombia, SEACEX, Gobierno de España, Medellín 2010); “Amores sin tregua”, de Maria-Cristina Restrepo (Ed. Seix Barral, Bogotá 2006). “Colombia en la poesía colombiana – Los poetas cuentan la historia”, Premio Literaturas del Bicentenario, Ministerio de Cultura, Col.; selección de: Luz-Eugenia Sierra, Joaquín Mattos-Omar, Amparo Murillo-Posada y Robinson Qintero (Coedición: Ministerio de Cultura, Fundación Confiar y BibloAmigos, Bogotá 2010). “Revolución Educativa 2002-2010: Acciones y Lecciones”, Informe de la Ministra de Educación Nacional, Cecilia-María Vélez y su equipo (Ed. Ministerio de Educación Nacional, Bogotá 2010). “Colección Bicentenario – Historia Hoy – Aprendiendo con el Bicentenario de la Independencia” (Ed. Ministerio de Educación Nacional, Bogotá 2010).

De la notable historiadora venezolana, Inés Quintero, hemos recibido sus siguientes obras: “La criolla principal – Maria Antonia Bolívar, la hermana del Libertador” (Ed. Aguilar, segunda edición, Caracas 2008); “La palabra ignorada – La mujer: testigo oculto de la historia de Venezuela” (Ed. Fundación Empresas Polar, Caracas 2007); “Antonio José de Sucre – Biografía Política” (Ed. Academia Nacional de la Historia, Caracas 1998); “La Conjura de los Mantuanos” (Ed. Academia Nacional de la Historia, Caracas 2008).

“Autobiografía intelectual: elaboración de una teoría del sistema social”, de Talcott Parsons, en traducción de Gabriel Restrepo, de quien se incluye su estudio: “La traducción teórica y la obra de Parsons como deutero-aprendizaje” (Ed. Universidad Nacional de Colombia, facultad de Ciencias Humanas, cuarta edición, Bogotá 2009). “Razón de la frontera y fronteras de la razón”, de Fernando Zalamea (Ed. Universidad Nacional de Colombia, Vicerrectoría Académica, Bogotá 2010). “El programa cultural y político de Marta Traba – Relecturas”; memorias de la “Cátedra Marta Traba”; Editor: Gustavo Zalamea (Ed. Universidad Nacional de Colombia, facultad de Artes, Bogotá 2010).

Nos escriben… Querido Carlos-Enrique: ¡ALEPH RENOVADA! Tu trabajo sobre el profesor francés Edgar Morin en relación a la cátedra y con el agradecimiento personal del escritor, en las primeras páginas, ha sido una novedad que enriquece la revista. El pensamiento tan apreciado de María Zambrano y los poemas de Pantigoso que combinan con las prédicas de Morin, han sido elecciones muy, pero muy acertadas para el Nº 154 de Aleph, todo embellecido con los trabajos plásticos de nuestra ya común amiga, Soledad Silva. En todo este número ya avanzado se refleja tu elevado criterio, tu esfuerzo y sacrificio. ¡Felicitaciones! Recibe el abrazo de tus dos amigos de siempre y para siempre, Guillermo Rendón y Anielka Gelemur (Manizales, 15.IX.2010)

“Maestro, comprendo claramente su no vocación de partido, en este país, que a diario los vende en vitrinas melancólicas, como la unidad nacional. No alcanzo a comprender eso del intelectual anarquista, ya quisieran todos juntos, poseer la humanidad que usted es, ha sido y será, por los siglos de los siglos./ Muy bello lo del pragmático utilitarismo de la rentabilidad, del consumismo desbocado, pero pasar luego a afirmar que la racionalidad no cabe todavía en el ser humano, sería negar la poca con la cual hemos logrado pervivir durante siglos. Nuestras rentabilidades son el silencio, la creatividad, la capacidad de amar, el placer de pensar. La racionalidad, a veces, es muy injusta con nuestras fragilidades en la amistad, el conocimiento, el juego. Entonces la expresión no sería Dios proveerá, saber nostálgico de las abuelas.

“Su fuerza, Maestro Carlos Enrique Ruiz, no es propiamente nostalgia, es creatividad, es pregunta, es camino por recorrer. De no ser así, solo nos quedaría la expresión del médico Jorge-Luis Buitrago, en su hermoso poema….Señores, paren el mundo, yo me bajo./ Su fuerza es eco vivo en mi memoria, es grito aun no acallado, es ira en los territorios del deseo./ El Dios de las nostalgias es el poder mismo, con santos a bordo, demonio sin cuartel. Que más nostalgia que la de combatiremos la pobreza, Lograremos igualdad para todos, Con educación tendremos el desarrollo anhelado, punto cadeneta punto y dele y dele y dele, desastre,

“Maestro, su, imagen como presencia de una ética ciudadana, en legitima pintura de Mockus en la plaza de Bolívar de Manizales, no lo obliga a semánticas de partido, pero si lo llama como partitura en Si mayor, punto de partida, cultivo de lo posible. Un rapero de Bogotá, apodado Penumbra, en una historia de vida decía…Necesito devolverle a la calle lo que ella me ha dado./ Maestro, un día lo definí a usted como UN HACEDOR DE COLINAS, en los primeros 10 años de la Revista Aleph, en texto de pergamino. Hoy me ratifico, en mis 60 años de pesado trasteo por la tierra, en cuerpo de militancia terrenal.

“Maestro, soy hombre de abismos y topografías asesinas del deseo, pero también soy de fidelidad con quienes me enseñaron a amar la vida, me enseñaron a pensar, me enseñaron a amar las palabras y sus infinitas posibilidades. Usted me ha enseñado caminos imborrables, como el de la conversación bajo la niebla./ Abrazos Emilianos.”/
Pedro Zapata (Medellín, 26 de septiembre de 2010)

Palabras de un homenaje. “La extraordinaria conferencia que nos brindó esta mañana Carlos-Enrique Ruiz, en la inauguración del XIII Congreso Colombiano de Geotecnia, puedo condensarla en tres aspectos fundamentales y una reflexión personal:/ Primero: El valor histórico del documento por cuanto reseña cómo ha sido el desarrollo de la Geotecnia, visto desde Manizales, esta atalaya de los Andes Colombianos./ Segundo: Tiene un valor especial de testimonio por lo que dijo y por quien lo dijo, en lo pertinente a la gestión del riesgo en Colombia./ Tercero: Desde el punto de vista literario es una pieza magnífica, que no nos toma por sorpresa porque conocemos toda una historia de vida detrás de ella, cuyas evidencias pasan por la Revista Aleph y por una trayectoria intelectual y cultural reconocida en el país e internacionalmente. Carlos-Enrique Ruiz ha sido sin duda (y es) el embajador de la cultura por parte de la ingeniería colombiana./ Desde hace unos 40 años he participado en la planeación, la organización y el desarrollo de muchos eventos de la geotecnia colombiana y puedo decirles que la conferencia inaugural de hoy no tiene paralelo; es singular, exquisita, conmovedora y formativa; destaca a Manizales como meridiano de la cultura./…” Manuel García-López, oferente del homenaje a CER (En Manizales, Museo de la Ciencia “Samoga”, UN; 21 de septiembre de 2010; 08:30 p.m.)

Recepción del poemario “El clamor de la clepsidra” (CER, Ed. Revista Aleph, número 7 de la serie; Manizales 2010). -“…cómo me alegra ver esa profusión de metáforas serenas y profundas, me gustan estos versos tuyos,…” Nelson Vallejo-Gómez (Buenos Aires, 22.VII.2010).

“Es un libro muy hermoso. Admiro mucho tus poemas, el cómo ellos retratan la belleza y la sencillez que hay en paisajes cotidianos, en sueños, en pensamientos volátiles, en las ilusiones, los atardeceres, los secretos de la noche…” Catalina Villegas (Montreal, 31.VII.2010)

“Es un poemario de una unidad de tono del principio hasta el final. Son poemas cargados de experiencia, de nostalgia, y también de desencanto. Hay un trasfondo de ausencia, de vacío, de lo que no está o no fue; de remembranzas./ Se registra el paso inexorable del tiempo con cierto desapego, sin angustia. Se percibe una esperanza retenida en el aparecer de otras dimensiones. Es una dolorosa peregrinación impregnada de lirismo, con cierto dejo de elegía que sugiere por momentos como una marcha fúnebre solemne y acompasada, en su decurso épico; en clamor por el destino incomprensible de la especie y de su relación ignorada con el cosmos./ Hay un contrapunto sostenido entre lo perteneciente a lo humano y la omnipresencia de una naturaleza autónoma que es más que el escenario de los actos. El lenguaje y el silencio se entrecruzan y oponen en diversos encuentros. Hay un escepticismo sobre la posibilidad del verdadero diálogo; sobre el engaño de la pasión y una sobria y medida valoración de algún tipo de amor./ El poeta, como un espectador, pasea su mirada inquisitiva por los distintos escenarios de la condición humana; de su tragedia y de su desesperanza. La salvación tiene sinembargo su punto de encuentro en la belleza de mundos ajenos a lo humano.” Cecilia Balcázar de Bucher (Bogotá, 03.VIII.2010)

“… bello poemario tejido con hilos de sutileza que le dan una honda ingravidez. Recurro a la impertinencia de esta metáfora para calificar lo innombrable. Me gustaron particularmente poemas como el identificado con el número 128.” Valentina Marulanda (Caracas, 08.VIII.2010)

“… Los textos fluyen como la paz de un rio en primavera y hay en el fondo como un desasosiego que nos impone tu experiencia, tal parece que edificas como leyes de Manú un mundo donde asumes todo lo que pasa, incluso desde lo aparente. Tu verso tiene la fuerza de esos amaneceres y de esos paisajes que nos dibujas, y tiene tu palabra un gran sortilegio por descubrir al hombre y descubrirse…” Luis Manuel Pérez Boitel (Remedios, Villa Clara, Cuba; 08.VIII.2010)

“Maestro: felices gracias por hacer llegar a mis manos sus milenarios clamores. Por primera vez en la vida un libro me llega por correo como un viajero del viento. Reiteradas cuestiones del decir de un hombre que denuncia la tiranía del sol. Seremos nuestro propio tiempo para su apacible lectura.” Pedro Zapata (Medellín, 28.IX.10)

“… Bellísimo, denso, conceptual y sensible. Una palabra o concepto reiterado: el destino. Otra, lo aleatorio. Otra imagen: la elocuencia del silencio. En fin, la poesía permite el habla del mundo, la dicción de la naturaleza callada, la sorpresa de un diálogo del pensamiento con todo aquello que toca, ausculta, otea.” Gabriel Restrepo-Forero (Bogotá, 14.X.2010)

“…¡Qué regalo maravilloso para este dulce amanecer sabanero! Lo he leído de un tirón al pie de la taza de café espumoso y delirante. Es un libro retador del tiempo y a la vez visionario del devenir del hombre actual. Además, encuentro que no hay reinvención más exacta de esta Colombia de comienzos del siglo XXI que la que nos revelas a través de cada poema, hecho de lluvia y silencios, de ruinas de palabras y esperanzas lejanas. Te felicito por este libro hermoso, audaz, único y rotundo de hechizos sonoros…” José Luis Díaz-Granados (Bogotá, 18.X.2010)

Patronato histórico de la Revista. Alfonso Carvajal-Escobar (?), Marta Traba (?), Bernardo Trejos-Arcila, Jorge Ramírez-Giraldo (?), Luciano Mora-Osejo, José-Fernando Isaza D., Rubén Sierra-Mejía, Jesús Mejía-Ossa, Guillermo Botero-Gutiérrez (?), Mirta Negreira-Lucas (?), Bernardo Ramírez (?), Livia González, Matilde Espinosa (?), Maruja Vieira, Hugo Marulanda-López (?), Antonio Gallego-Uribe (?), Santiago Moreno G., Eduardo López-Villegas, León Duque-Orrego, Pilar González-Gómez, Rodrigo Ramírez-Cardona (?), Norma Velásquez-Garcés, Valentina Marulanda, Luis-Eduardo Mora O. (?), Carmenza Isaza D., Antanas Mockus S., Guillermo Páramo-Rocha, Carlos Gaviria-Díaz, Humberto Mora O., Adela Londoño-Carvajal, Fernando Mejía-Fernández, Álvaro Gutiérrez A., Juan-Luis Mejía A., Marta-Elena Bravo de H., Ninfa Muñoz R., Amanda García M., Martha-Lucía Londoño de Maldonado, Jorge-Eduardo Salazar T., Ángela-María Botero, Jaime Pinzón A., Luz-Marina Amézquita, Guillermo Rendón G., Anielka Gelemur, Mario Spaggiari-Jaramillo (?), Jorge-Eduardo Hurtado G., Heriberto Santacruz-Ibarra, Mónica Jaramillo, Fabio Rincón C., Gonzalo Duque-Escobar, Alberto Marulanda L., Daniel-Alberto Arias T., José-Oscar Jaramillo J., Jorge Maldonado (?), Maria-Leonor Villada S., Maria-Elena Villegas L., Constanza Montoya R., Elsie Duque de Ramírez, Rafael Zambrano, José-Gregorio Rodríguez, Martha-Helena Barco V., Jesús Gómez L., Ángela García M., David Puerta Z., Ignacio Ramírez (?), Jorge Consuegra-Amador, Consuelo Triviño-Anzola, Alba-Inés Arias F., Lino Jaramillo O., Alejandro Dávila A.

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Edición No. 155