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N O T A S – Revista Aleph No. 158

VI Festival de Poesía – Viena 2011 (Palabras de apertura: Enrique Moya, Presidente del Foro Literario Austria – América Latina; Viena, 06.VI.2011). Con el «VI Festival de Poesía Latinoamericana en Viena» cumplimos nuestra primera década de actividades. Nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas e instituciones tanto de Austria, América Latina y España, que han hecho posible estos eventos.
Para festejar este X Aniversario hemos invitado a los notables maestros y maestras Rodolfo Alonso (Argentina), Coral Bracho (México), Elicura Chihuailaf (Chile), Olvido García Valdés (España), Ana María Rodas (Guatemala), Carlos-Enrique Ruiz (Colombia), además a los maestros austriacos Petra Ganglbauer, Robert Schindel y Waltraud Seidlhofer. Este año hemos hecho una excepción invitando a Kjell Espmark, gran poeta sueco (y miembro de la Academia Sueca de Literatura), como una manera de celebrar los últimos premios Nóbel cedidos precisamente a nuestros países en las voces de Elfriede Jelinek y Mario Vargas Llosa.

Es motivo de enorme satisfacción y agradecimiento que tan distinguidos escritores, hacedores de la gran literatura en lengua hispana, alemana, sueca y mapudungun (lengua ancestral de la nación Mapuche del maestro Chihuailaf), hagan de este festival en un evento único e irrepetible.
Desde el comienzo de nuestras actividades hace 10 años, hemos tenido limitaciones presupuestarias para organizar un festival dedicado exclusivamente a poetas hispanoamericanos e invitados austriacos. Ahora, en el 2011 no lo es menos; pero el entusiasmo hace a veces más milagros que el dinero. Así, desde el 2008 hemos empezado a organizar, con el decidido apoyo de la Literaturhaus Wien, el Departamento de Literatura de la Ciudad de Viena y el Instituto Cervantes, el ciclo ¡En Español, por favor!, en el cual invitamos novelistas y narradores (y también poetas, desde luego) a participar del intercambio literario con escritores austriacos. Nuestras puertas siguen abiertas a cualquier contribución de parte vuestra que pueda ayudarnos a continuar con esta labor de difundir lo más notable de la literatura de Latinoamérica, Austria y España. Gracias de antemano.

Para este VI Festival, agradecemos, una vez más, la generosa contribución del Ministerio Austriaco de Cultura, el Departamento de Cultura de la Ciudad de Viena, Embajada de Suecia, la Asociación Austriaca de Escritores, Graz (GAV), el Instituto Cervantes, la Casa de la Literatura (Literaturhaus Wien), el CentrOnce, el Instituto de Lenguas Romances y la Sección de Estudios escandinavos de la Universidad de Viena, la Biblioteca Central de Viena, el Consejo para las Artes y la Cultura de México, Conaculta, el Foro Cultural MexiContacto y el infaltable apoyo de nuestros colegas poetas de Labyrinth, Association of English-Language Poets in Vienna.

Este evento no sería posible sin la traducción. Agradecemos infinitamente el invalorable trabajo de los traductores y traductoras que han pasado por las diversas ediciones de estos festivales. Y muy personalmente deseamos agradecer a las traductoras Eva Srna y Birgit Weilguny que desde el principio han sido el factor de apoyo primordial para el desarrollo efectivo de esta actividad. Sin ellas en primer lugar, y luego de todos los traductores que han participado como invitados, esta tarea hubiese sido sencillamente irrealizable.

A todos, gracias por acompañarnos en estos cuatro días de poesía, en los que escucharemos, una vez más, a diez relevantes maestros de nuestras letras.


José Felix Fuenmayor. Entre la tradición y la vanguardia.
Albio Martínez-Simanca. Ed. Obeservatorio del Caribe Colombiano, Bogotá, mayo de 2011 (Reseña de: Fernando Mejía -Fernández).Confieso que leo menos de lo que debiera, pero cuando lo hago me produce generalmente satisfacción y deleite como en este caso me produjo la lectura del libro de Albio, un amigo de casi toda la vida, a quien admiro y aprecio entrañablemente y quien, además, es mi coterráneo. Este último asunto sale a relucir en el mencionado libro desde la selección del protagonista y de su ciudad natal, la Barranquilla que tantos conocieron y añoran como el caldero donde bulló la alta intelectualidad Caribe, durante la primera mitad (y parte de la segunda) del siglo XX.

Nos pone de presente Albio el múltiple papel que allí cumplió José Félix Fuenmayor, como pensador liberal, como político frentero desde los tiempos de la Guerra de Los Mil días, como fundador de periódicos y revistas, como periodista, como literato poeta, escritor de novelas y cuentos, como promotor y amenizador de tertulias (bebiendo –como dice Albio- en las fuentes del Romanticismo y del Modernismo), pero especialmente como Vanguardista, dispuesto en todo momento a romper el statu quo, a adelantarse a los acontecimientos, a propiciar los cambios que la región y el país requerían, y a poner la cultura por encima de los intereses mezquinos, de las guerras y de su belicosidad, como pacifista que fue.

Su sabiduría y su universalidad, así como el reconocimiento que finalmente se hizo de sus aportes en diversos campos y en especial los literarios, fueron los cimientos de su amistad con personajes de la talla de Ramón Viñes, y de su afincamiento como tutor del Grupo de Barranquilla, con García-Márquez a la cabeza, Cepeda Samudio y su propio hijo Alfonso Fuenmayor, entre otros.

Admirable, por decir lo menos, el aporte de Albio al mejor conocimiento de tan insigne personaje de la vida literaria nacional y Caribe, con sus pesquisas de innumerables documentos y con su preciosa escritura, de entre la cual resalto su capacidad pedagógica para llevar al lector de la mano como un maestro a su alumno, hasta que todo quede demostrado, fiel a su formación de matemático, físico y pedagogo. Un ejemplo de lo anterior lo fue en el libro su análisis del cuento de ciencia ficción «Una triste aventura de catorce sabios», en donde además rescata el carácter vanguardista y experimental de José Félix ante las críticas que tuvo que soportar este cuento.
Le auguro entonces a nuestro Albio muchos éxitos en su trasegar por la historia colombiana y Caribe, con el buen uso que hace de su capacidad narrativa y de su vena literaria, heredadas sin duda de sus orígenes, y alimentadas con su dedicación a la tarea investigativa y con su condición de ser humano bueno en todo el sentido de la palabra, alegre, optimista, leal, y profundamente inteligente.

 

Todo en otra parte, Carolina Sanín, Seix Barral, Colombia, 2005 (Reseña de Álvaro Castillo-Granada). La posibilidad ahí está: cuando el hombre termine de hacer el perro el mundo se acabará… Termino de leer la página 232 de «Todo en otra parte» (2005), la primera novela de Carolina Sanín. En mi memoria débil giran las historias que uno (o cualquiera) puede empezar a contar cuando comienza a narrar una historia. No las digresiones solamente, esas que hacen imposible que un cuento o una anécdota arribe a su puerto porque siempre es más interesante prestarle atención a lo que parece accesorio y está por los lados. Ya le sucedió a Tristram Shandy, caballero, y al tío Pepin; y ahora me está sucediendo a mí, que no sé por dónde empezar a hablar de esta novela que terminé de leer hace un momento y que me acompañó varios días en mi morral y en mi cabeza. De lo que se trata en ella es de otra cosa. «Las historias no las inventamos. Nos las cuentan otros». Es lo que siempre sucede cuando alguien empieza a contar: otro mete la cucharada.

Y lo que, aparentemente, era la historia de un hombre que está haciendo un perro se convierte, entre muchas otras, en la historia de Carlota y Julio, de sus amigos y de ese conglomerado de las comunicaciones que se llama Los Mundos. Esos otros, esas otras historias, somos nosotros, los lectores, también. Lo fundamental es «contar su historia desde dos puntos distintos por si así le era más leve». La multiplicidad de puntos de vista hace que el mismo cuento sea siempre distinto. Y mejor. Las historias atraen a las historias. Son imanes. A estas se les agrega una buena dosis de humor negro y absurdo que recuerda inmediatamente al de Tina Fey.

La historia va envolviendo al que lee, llevándolo y atrayéndolo, en medio de sonrisas y extrañamientos, a un instante en que todo es posible. Esta verosimilitud es creada por la capacidad de asociación y evocación, que es infinita. ¿Cómo un hombre hace a un perro? Con sus palabras y en las palabras de los demás, de aquellos que esperan que efectivamente ese hombre haga un perro. El movimiento de la cola de este perro por venir marca los posibles rumbos de la novela. Persiguiéndola o dejándola agitar a merced de las emociones, la cantidad de historias que se abren y se cierran, una tras otra, no es finita. Las pausas de este movimiento hacen que se dejen «pasar cien metros sin buscar ninguna letra, para que sirvieran como espacio». Hasta que aparecen otra letras, otra historia, otro agitarse, «una anécdota que aquí no tiene lugar», a la que perseguimos, corriendo. Otra de las virtudes de este libro es la perfección de su escritura/estilo: cada palabra es la justa y precisa. Irremplazable. Desde una «fijeza» como esta es posible partir para hacer un perro y esperar que el mundo se acabe.

Mientras esto sucede es que nos damos cuenta que es «todo en otra parte». Allá, en ese espacio, donde se juntan la risa y la extrañeza. Allá, donde el tiempo sucede en nuestro interior y no es posible cronometrarlo. Todo se continúa y relaciona. Todo se cuenta y nos cuenta porque «la historia no parecía ser más que el recuerdo de los empeños de un rumor (…) no conseguía explicarse por qué había ido a parar allí la historia cuando ya estaba acostumbrada a no tener nada y a estar en ningún lado». Los que leemos esta novela estamos en su lado, de su lado. El mundo no se ha acabado. Todavía. Ese perro pasea ahora con nosotros.

 

Emira Rodríguez, voz alucinada en Venezuela (Por: Gloria Cepeda-Vargas). Emira Rodríguez nacida en Porlamar, isla de Margarita, el 13 de enero de 1929, es una poeta, narradora, pintora y artesana venezolana. Desde muy joven residió por largo tiempo en Italia donde comenzó a escribir a escondidas de su primer esposo. En 1963 regresa a Caracas y trabaja como administradora hasta 1967, en la revista «Zona Franca». Se casa por segunda vez con el poeta, crítico y folclorista venezolano Juan Liscano y a partir de 1970 empieza a publicar poemas y relatos en revistas españolas y venezolanas.

Es autora de los poemarios titulados «Relaciones», (Cuadernos Hispanoamericanos), «La casa de alto», Caracas, 1972, «Malencuentro pero tenía otros nombres», Caracas, Monte Ávila, 1975 y
«Como sueños ajenos», La Asunción, 2001.

Existen pocos textos críticos sobre su poesía. El poeta Luis Alberto Crespo y el ensayista y poeta argentino Manuel Ruano, escribieron los dos primeros comentarios conocidos acerca de «Malencuentro pero tenía otros nombres», al cual se refirió el primero con estas palabras: «La audacia verbal de los poemas de «Malencuentro» de Emira Rodríguez, ha sido adjudicada a filiaciones surrealistas o a la influencia del poeta venezolano, nacido en Guanape, Estado Anzoátegui, Rafael José Muñoz». Posteriormente, Ana Teresa Toro y Yolanda Patin en la Antología «El hilo de la voz», dijeron al respecto: «Un caso especial es la poesía de Emira Rodríguez (1929), difícilmente clasificable dentro de las tendencias descritas. Generacionalmente anterior a la mayor parte de las autoras mencionadas, publica sus dos poemarios en la década de los setenta. «Malencuentro pero tenía otros nombres» (1975) es un libro que pareciera abrir líneas de continuidad con proporciones igualmente radicales en poemarios posteriores a Laura Gracco (1959) y Manon Kübler (1961).

En todo caso, se trata de un texto adánico, con expresas influencias del movimiento surrealista y especialmente del poeta venezolano Rafael José Muñoz, a quien dedica uno de sus textos más delirantes.»

Los sesenta son tiempos de rebeldía para la poesía venezolana. Con «Sardio» y «El techo de la ballena», Caupolicán Ovalles, integrante de la segunda de estas agrupaciones, le tuerce el pescuezo al discurso lírico de entonces con las palabras irreverentes de su famoso poema «¿Duerme usted señor presidente?», en un intento de apostrofar los logros del establecimiento. Hoy las suyas aparecen como batallas ganadas y reconocidas por adictos y opositores. Esos años tumultuosos cohesionaron y concretaron las corrientes literarias en el país.

Surgidos como un hito crucial en el desarrollo de la literatura venezolana, en un río que arrastra desde la palabra atormentada de las cárceles gomecistas hasta la musicalidad de los poetas ligados en Venezuela al modernismo y a los primeros atisbos vanguardistas (Andrés Eloy Blanco, Enriqueta Arvelo Larriva, José Antonio Ramos Sucre y José Ramón Heredia) aparece como un mentís a todo lo existente, la extraña poesía de Emira Rodríguez.

La suya es una voz casi única en un coro todavía monocorde. Su obra poética, calificada como fulgurante, es casi desconocida por las nuevas generaciones. Su tendencia no puede designarse como experimental. Las voces de la crítica especializada del país, la señalan como visionaria y chamánica, ubicándola en el casi desconocido grupo de los llamados «poetas alucinados».
El olvido en que yace, deja inoperante el análisis holístico de la poesía en Venezuela, donde es pieza insustituible. Desconcierta lo innovador del lenguaje y un estilo que corre como potro chúcaro por las sabanas a medio colonizar de la escritura de su tiempo. Por considerarlo necesario, transcribo fragmentariamente «Bitácora para lugares reencontrados», uno de los más nostálgicos y hermosos poemas escritos para requebrar a su modo esa metáfora siempre nueva que se llama Caracas: «Luz del amanecer rompiendo en botón de oro nomeolvides/ magnolia grandiflora desparramas pistilos en tapices/ violácea jacarandá luz del amanecer bajo las ramas/ nomeolvides diamela cuarentona estoy triste/ tara palo maría cayena nomeolvides/ nomeolvides carakcas ave del paraíso flor de la Berbería/ lenta serpiente negra nomeolvides/ chaparrillo morado palosanto con olor de vainilla/ nomeolvides clavel de Galipán/ diego de noche ixora flor de yeso/ floripón estoy triste bajo las ramas nomeolvides/ nomeolvides camelia de metales pálidos/ falcón de enredadera clavellina/ malva noche/ insomnio mal amor/ nomeolvides».
Emira Rodríguez reside actualmente en Porlamar, lugar de su nacimiento.

 

Nos escriben… Hola, Carlos-Enrique: No sabes con que placer he escuchado todo este concierto tan maravilloso que ustedes han presentado en Manizales. Me maravilla mucho el hecho de que los poemas han sido escritos por ti. Sé muy bien de todas las innumerables cualidades tuyas pero este tipo de virtudes no la tenía en la lista. Me has dejado sin palabras./ Mis más sinceros agradecimientos por compartir una cosa de estas tan especiales conmigo. Me imagino lo orgullosos que estarán al haber apreciado ese resultado. Que experiencia tan formidable y que agradable hubiera sido el poder haber escuchado este concierto allí sentado en el Auditorio de la Universidad Nacional en Manizales. Que increíble./ Mis más sinceros agradecimientos, otra vez ,y mis mejores felicitaciones por tan maravillo concierto./ Gracias Carlos-Enrique. Millones de gracias./ Tú que viajas y tienes tantos planes espero que no hayas olvidado tu promesa de pasar algún día por estas tierras de Suecia. Nos sería todo un honor el poderte tener en nuestra casa (a ti y a toda tu familia, por supuesto). Espero que no olvides esta promesa y que sobre todo no la pospongas para muy lejos./ No dudo que estas tierras te puedan dar nuevas inspiraciones para tus bellos textos./ Un abrazo muy grande Carlos-Enrique para ti y tu familia./ Tu siempre amigo, Jamie Villegas. (Linköping, Suecia; 10.VII.2011)

 

Hemos recibido… «VI Festival Lateinamerikanischer Poesie in Wien» (Antología bilingüe español-alemán que reúne poesía de los participantes en el Festival Rodolfo Alonso, Coral Bracho, Elicura Chihuailaf, Kjell Espmark, Petra Ganglbauer, Olvido García-Valdés, Ana-María Rodas, Carlos-Enrique Ruiz, Robert Schindel y Waltraud Seidlhofer. Editor: Enrique Moya). De Albio Martínez-Simanca, su excelente libro «José-Félix Fuenmayor. Entre la tradición y la vanguardia» (Ed. Observatorio del Caribe Colombiano, Cartagena de Indias 2012). De Elicura Chihuailaf, sus bellos poemarios bilingües, en nahuelpán, la lengua de los Mapuche y en español: «Sueños de Luna Azul» (Ed. Cuatro Vientos, Santiago de Chile 2008) y «De sueños azules y contrasueños» (sexta edición, Editorial Universitaria – El mundo de las letras, Santiago de Chile 2010). Del poeta argentino Rodolfo Alonso, dos poemarios y un libro de ensayos: «Ser y sed – 150 poemas escogidos 1952-2005» (Ed. Arte y Literatura, colección Lira, La Habana 2009); «El arte de callar 1993-2002» (Ed. Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Fundación Editorial el perro y la rana, Caracas 2009), y «La voz sin amo – Ensayos» (Ediciones de Medianoche, Universidad Autónoma de Zacatecas, México 2008). De Coral Bracho, su poemario «Ese espacio, ese jardín» (Ed. Pre-Textos, Valencia, España 2004)

La singular obra «La madona de los patriotas» en rescate, traducción e introducción de Michel Hermelin (Ed. Universidad EAFIT, Medellín 2011): «Novela publicada en la revista francesa Journal des Voyages et des Aventures de Terre et de Mer, entre 1894 y 1895, y de cuyo autor, A. Brown, no se tiene referencia. Cuenta episodios de las guerras de independencia de Colombia y Venezuela, la represión de la Reconquista, el fusilamiento de La Pola y la toma de Bogotá por los ejércitos libertadores después de la batalla de Boyacá. La traducción de Michel Hermelin revela la versión de nuestra heroína vista por los ojos europeos del siglo XIX.»

De José-Ramón Ripoll, el poemario «Hoy es niebla» (Ed. Visor Poesía, Madrid 2002), y como Director que es de la «RevistAtlántica», sendos ejemplares de los números 30 (2006; monográfico sobre poesía mexicana), 32 (2008; monográfico sobre poesía colombiana) y 34 (2010; con poemas de Rafael Cadenas, Edward Thomas, Javier Bello, Anita Coste Malufe, Adolfo Cueto, Trevor Joyce, y sección especial dedicada a Màrius Torres, en el centenario del nacimiento del importante poeta catalán); Revista publicada por la Diputación de Cádiz (España). De Adriana Serlik, dos poemarios: «Haz de luz» (Ed. Legados, Madrid 2009) y «Ara Puc Alenar», bilingüe español-valenciano (Ed. Libros del Luthier, Madrid 2011); Maria-Elena Blanco, «Alquímica memoria» (Ed. Betania, colección Centro de Estudios Hispánicos, Madrid 2001); Enrique Moya, «Teorías de la piel – Manual del desamor», en alemán y español (Ed. La Bohemia, Buenos Aires 2006); Gustavo Guerreo (antologista), «Cuerpo plural – Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea» (Ed. Instituto Cervantes y Pre-Textos, colección La Cruz del Sur, Madrid 2010); Maria-Isabel Gea O., «Los nombres de las calles de Madrid» (Ediciones La Librería, 7ª. Edición, Madrid 2009); Juan-Antonio Cabezas, «Madrid y sus judíos» (Ediciones La Librería, Madrid 2007).

 

Patronato histórico de la Revista. Alfonso Carvajal-Escobar (?), Marta Traba (?), Bernardo Trejos-Arcila, Jorge Ramírez-Giraldo (?), Luciano Mora-Osejo, José-Fernando Isaza D., Rubén Sierra-Mejía, Jesús Mejía-Ossa, Guillermo Botero-Gutiérrez (?), Mirta Negreira-Lucas (?), Bernardo Ramírez (?), Livia González, Matilde Espinosa (?), Maruja Vieira, Hugo Marulanda-López (?), Antonio Gallego-Uribe (?), Santiago Moreno G., Eduardo López-Villegas, León Duque-Orrego, Pilar González-Gómez, Rodrigo Ramírez-Cardona (?), Norma Velásquez-Garcés, Valentina Marulanda, Luis-Eduardo Mora O. (?), Carmenza Isaza D., Antanas Mockus S., Guillermo Páramo-Rocha, Carlos Gaviria-Díaz, Humberto Mora O., Adela Londoño-Carvajal, Fernando Mejía-Fernández, Álvaro Gutiérrez A., Juan-Luis Mejía A., Marta-Elena Bravo de H., Ninfa Muñoz R., Amanda García M., Martha-Lucía Londoño de Maldonado, Jorge-Eduardo Salazar T., Ángela-María Botero, Jaime Pinzón A., Luz-Marina Amézquita, Guillermo Rendón G., Anielka Gelemur, Mario Spaggiari-Jaramillo (?), Jorge-Eduardo Hurtado G., Heriberto Santacruz-Ibarra, Mónica Jaramillo, Fabio Rincón C., Gonzalo Duque-Escobar, Alberto Marulanda L., Daniel-Alberto Arias T., José-Oscar Jaramillo J., Jorge Maldonado (?), Maria-Leonor Villada S., Maria-Elena Villegas L., Constanza Montoya R., Elsie Duque de Ramírez, Rafael Zambrano, José-Gregorio Rodríguez, Martha-Helena Barco V., Jesús Gómez L., Ángela García M., David Puerta Z., Ignacio Ramírez (?), Jorge Consuegra-Amador, Consuelo Triviño-Anzola, Alba-Inés Arias F., Lino Jaramillo O., Alejandro Dávila A.

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Edición No. 158