Naturaleza y armonía en el ciudadano / Óscar Escobar, el juglar
Cultura Ciudadana ha sido un programa que busca cambiar hábitos relacionados con la convivencia y más específicamente con el cumplimiento de normas urbanas por vía de la autorregulación personal y la mutua regulación interpersonal.
Antanas Mockus S.
Querido CER: Solidario y combativo con el Comandante Mockus del Frente Ciudadano Voluntario por la Paz. Reivindicamos el libre ejercicio de la ciudadanía como el primer deber evolucionario (sic) que necesita Colombia para derrotar la indiferencia, la violencia, la corrupción y la impunidad, como los principales males que nos afectan. Los ciudadanos estamos en la periferia pero somos el centro de la historia. Construyamos con las antiguas fuerzas armadas insurgentes una nueva ciudadanía para una nueva Colombia: democracia participativa y desarrollo sostenible. Estamos listos pa´las que sean por la paz con las horas que nos correspondan. Cordial saludo.
Óscar Escobar-Álvarez
(06 de diciembre, 2012)
Óscar Escobar-Álvarez (1947-2014) fue un ingeniero civil, egresado de nuestra Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, con múltiples inquietudes, las propias de su profesión y en mayor grado en las problemáticas sociales. Condición que no le llevó a tomar posiciones contestatarias sino a formularse interrogantes, con base en el por qué. Por qué tan acentuadas y progresivas diferencias sociales. Por qué la falta de una educación de calidad para todos que afiance cualidades propias de la condición humana, con el respeto en las diferencias y el acento en el continuo estudio que permita llevarnos a comprender y a ingeniar proyectos y programas del más amplio servicio en las comunidades. Por qué en la educación no se involucra el arte y la artesanía como creadores de competencias de innovación y de laboreo manual, para el bienestar, con fortalezas del espíritu. Por qué, también se preguntaba, no tenemos todavía capacidad de establecer diálogos, conversaciones que construyan amistad, solidaridad y colaboración, en mayor grado con capacidad de controvertir sin odios ni venganzas.
En fin, su inquietud inacabada lo llevó, por ejemplo, a elaborar este Manual para establecer una educación ciudadana, con asidero en todos los niveles de edad y en la mayor diversidad institucional. Manual con el propósito de forjar una “Nueva Ciudadanía”, en diferencia de la ciudadanía tradicional, tan apegada a formalismos ajenos al acatamiento de normas y a la consideración que es debida a la Naturaleza, de la cual somos parte y dependemos.

Óscar fue un fumador empedernido que lo llevó a ser víctima de la enfermedad conocida como “Epoc” (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), con progresivo deterioro, lo que le hizo cambiar a Manizales por Cartago, como residencia, en virtud de la favorabilidad por clima y altura. Pero allá siguió pensando, creando y escribiendo, con formulación de proyectos de gran alcance. Incluso dedicó parte muy especial de su tiempo al cultivo de la pasión más íntima, la música. Aficionado desde temprano al piano se matriculó en el buen “Conservatorio Pedro Morales-Pino” de la nueva ciudad de residencia y por su condición fue asumido como un ejemplo de vitalidad tenaz en la empresa de salud que le daba soporte, y le programaron varios diálogos y conciertos para los beneficiarios de esa institución, incluso hizo uno pocas semanas antes de su muerte. Apasionado de las interpretaciones del famoso pianista y director de orquesta, Daniel Barenboim, al que escuchaba con deleite, en especial en la interpretación de las 32 sonatas para piano de Beethoven.
Fue destacado como un ejemplo notable que no se dejaba vencer por las dificultades de su cuerpo, siempre activo, con disfrute de la vida que le iba quedando. Y exquisito sentido del humor. Lector de libros en literatura, en sociología, en geopolítica y en otras diversas disciplinas, al igual que de la prensa. Informado sobre los aconteceres del mundo, en particular de Colombia y de la región de origen. En especial Colombia era su pasión por la ambición de contribuir en mejor destino para todos, sin desgaste alguno criticando todo lo malo en el panorama; por el contrario, su actitud era constructiva con la ambición de incorporar a los demás en los retos del mejoramiento continuo.
Este libro consolidado por Óscar en 1996 y rescatado por su familia, en especial por su hija Mariana Escobar-Calvo, cogestora de la “Fundación Alas de Cristal”, se proponen editarlo y difundirlo a los cuatro vientos, con la formación de talleres para su mejor aprovechamiento pedagógico, tal como estuvo concebido por el autor. La estructura del libro es apropiada. Una introducción detallada, especie de primer capítulo, con elementos favorables para construir una Colombia mejor, con llamado a salir del círculo vicioso de los problemas sociales para avanzar hacia el círculo virtuoso de la nueva ciudadanía; la concepción de lo que entiende por “Nueva Ciudadanía”, orientada a conseguir que seamos “Ciudadanos de la Tierra”. Además enuncia los principios y objetivos, con alcance en el desarrollo de formas pedagógicas para crear y fortalecer el tejido social, camino de una democracia participativa, que ejerza el pluralismo, con las diversidades culturales, religiosas, ideológicas y políticas, en coexistencia.
Le siguen cuatro capítulos, con detalles sobre los deberes, que detalla en 36, incluidos los más esenciales: el amor, la convivencia, la amistad, la paz, el trabajo, la creatividad, la perseverancia, la ética. Luego se ocupa de los derechos fundamentales, que registra y describe en 29. Después trata de la participación ciudadana, en 22 maneras, con remata en la agenda ambiental. Muy importante que establece primero los deberes antes que los derechos, lo que es un aporte significativo, puesto que en la tradición las diversas organizaciones reivindican con prelación los derechos, en un sartal continuo de reclamos al Estado y los gobiernos; pero si alcanzamos la ejemplaridad en el cumplimiento de los deberes, los derechos serán de reivindicación consecuente.
El libro está concebido para ser especie de cartilla pedagógica con ejercicios en grupos a la manera de talleres, lo que permite en el proceso poner en marcha los sentidos de participación interactuada y solidaria, con consecuencias naturales en generar amistad para mayor colaboración en las gestiones de la vida diaria. De este modo se va construyendo, con perseverancia, el sentido de la “Nueva Ciudadanía”. En sus concepciones, anota por ejemplo, con acierto: “Tan grave como la pobreza material es la pobreza de ciudadanía, que afecta no solo a capas de población vulnerables sino a sectores económicamente favorecidos, políticamente insensibles…/ La pobreza de ciudadanía se expresa como una total indiferencia por lo colectivo y una absoluta distancia de lo público.” La frustración de muchas gentes con las representaciones públicas ha llevado a que asuman esa condición de indiferencia, de no importarles lo que está pasando, en virtud de considerar que nada pueden hacer. Entonces surgió aquello de “sálvese quien pueda, y como pueda”, llegándose a extremos en realidad dramáticos. De ahí que la Cultura Ciudadana sea un imperativo para enderezar los destinos de la sociedad. Y el cambio que modela el texto es apremiante.
Cambio planteado por el autor en términos de la persona, la condición espiritual y de amor, pacífico, hacia la modelación de una Nueva Ciudadanía, de tal modo que se establezca con claridad, como ocurre en el Manual, el cabal sentido de ser Ciudadano, en los términos de autonomía, libertad, participación, justicia social, vigilancia de lo público, con el derecho-deber no de votar sino de elegir, convivencia pacífica. De este modo podría llegarse a tener representaciones políticas en las corporaciones públicas, con los mejores de entre los ciudadanos formados.
Los deberes y los derechos los desarrolla con esa excelente modalidad pedagógica que caracteriza el Manual. Y apuntala las exigencias en la Constitución Política de 1991, en disposiciones legales y en especial en los fallos de las Altas Cortes. En el Deber de la Paz, define esta como “la armonía con todo lo que nos rodea”, además de ser “un estado de espíritu”, con exigencia de eliminar de nuestros corazones y del alma el odio y la venganza.
Los compromisos que se adquieran deben ejercerse con entusiasmo y asumiendo la responsabilidad en la consecuencia de los propios actos. Paciencia, disciplina y perseverancia deberán ser condiciones ineludibles para llevar adelante proyectos y programas en la construcción personal y colectiva. Por otra parte, se reclama el ser sinceros en los diálogos y en los compromisos, teniendo como soporte la verdad en la comunicación, relatar con otros lo ocurrido fieles a lo que en realidad pasó, sin tergiversar ni acomodar sucesos para tapar con engaño las cosas. Fidelidad a lo cierto, en todas sus formas, y compartir con expresiones apropiadas sin causar ofensas ni desengaños. Tomar la realidad tal como es, con interpretaciones de verdad.
Llega el autor a exponer la conveniencia y ventajas de la Tutela creada en la Constitución de 91, con algunas muestras en brevedad, para destacar la importancia del respeto y acatamiento de los Derechos Fundamentales en la construcción de una sociedad pacífica, digna, justa y laboriosa, como soporte sustantivo en la modelación de una democracia participativa y pluralista.
Para el caso de hacer uso de la figura del Referendo, con el fin de aprobar o rechazar un proyecto de norma jurídica, o derogar o no una norma vigente, acude a la ley respectiva para enseñar que sus resultados deben contar con la participación de un mínimo del 10% de los ciudadanos inscritos en el censo electoral. Con la mitad más uno de los sufragantes se aprobará o negará el Referendo convocado. De manera didáctica similar explica también la figura de Revocatoria del Mandato, con las debidas limitaciones en tiempos y en votos.
Tema muy singular tratado en el libro es la Agenda Ambiental, con llamado a asumir responsabilidades de restauración y preservación de la Naturaleza, a la que nos debemos, en razón de todo lo que viene ocurriendo en catástrofes que crecen y se multiplican, por el reconocido “Cambio Climático”. Enmienda en comportamientos que conlleva la reforestación con intensidad, el reciclaje de las basuras, el cuidado de las fuentes de agua, el rescate de arroyuelos, quebradas y ríos, tan portadoras que han sido de los desechos crecientes generados por poblaciones humanas. También está el problema del uso de agroquímicos en el campo, con la contaminación de las aguas y de los alimentos; el uso desmedido de productos fósiles para la generación de energía en vehículos automotores y en las industrias. Similar problema en el desarrollo de ganaderías extensivas, con aportes de metano al medio ambiente, además de la intensa deforestación que ocasionan. Ni se diga de los impactos funestos de la minería legal e ilegal, en extensos territorios, sin control de Estado. Asimismo, la fumigación que ocurre con el mortífero “glifosato” de los llamados “cultivos ilícitos”. De ahí que haga falta crear conciencia de esos males para revertir procesos y, por ejemplo, en asuntos de energía, fortalecer el uso de las renovables, como la energía solar. Todo esto conlleva el fomento de conductas ciudadanas positivas y de investigación en las universidades para generar productos y procesos que contribuyan a enfrentar el “Cambio Climático”. Mucho, muchísimo por hacer. De ahí la importancia de este Manual para crear, fortalecer, desarrollar y preservar comportamientos en una Nueva Ciudadanía.
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Concluyo esta presentación con algunos detalles personales de mi relación con Óscar. Fue mi alumno en la sede Manizales de la Universidad Nacional de Colombia, y fuimos compañeros en trabajo de campo, en 1969, con el Fondo Nacional de Caminos Vecinales –él como estudiante en pasantía- en la construcción de la carretera “Pensilvania – Puente Linda”, donde tuvo un accidente delicado, al desprenderse por un talud de rocas ígneas, de 20 metros de altura, con caída a la banca, sin mayores consecuencias en su salud, apenas una leve fractura en brazo de la mano izquierda. Por otra parte, sostuvimos prolongada amistad, en diálogos personales de ocasión y en mayor grado con la disposición de los medios electrónicos. He rescatado, por ejemplo, sus mensajes en el período 2011 al 2014, hasta un par de meses antes de su muerte. Lector y escritor que incluso tuvo gusto por la poesía que me compartía en sus escrituras de ocasión o de meditaciones prolongadas.
Como expresé antes, su enfermedad de “Epoc” lo llevó a radicarse e Cartago, al norte del Valle del Cauca, lugar donde podía ser más beneficiario del oxígeno ambiental por la baja altitud de aquella ciudad. Y fue atendido de manera permanente por la entidad de salud a la que estuvo adscrito, a tal grado que lo tomaron como ejemplo compartible con otros pacientes por su tenacidad en estudio, lecturas, labores y en su afición al piano. También expresé arriba de las charlas y ejercicios de piano a los que fue convocado. Su última intervención de esa manera ocurrió el 25 de julio de 2014, convocada con el lema “Piano y Conversación”, que él resaltó con el siguiente nombre: Spirituals & Melancholics – Palabra en Piano, a las 03:30 pm, en el auditorio de Coomeva (Cartago). Interpretó el siguiente repertorio: “El limonar” de Rafael Barrios, “Sarabande” de Arcangelo Corelli, “Gnossienne 1” de Erik Satie, “Gondolero Veneciano” de F. Mendelssohn, “Gnossienne 3” de Erik Satie, y “Claro de Luna, primer movimiento – Sonata para piano No. 14” de Ludwig van Beethoven.
Dos días después me escribió lo siguiente, por el correo electrónico:
Con motivo de celebrar el 25 de Julio como Día sin Humo, y como parte de una campaña contra el tabaquismo, COOMEVA EPS Cartago, realizó en su pequeño Auditorio una programación en tal fecha, de la cual hice parte como paciente invitado con EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) causado por el cigarrillo, y preparé para el evento unas palabras y un momento musical, como estudiante de piano que soy, para dar testimonio de vida y de mi encuentro con el piano, que siempre fue un proyecto que tuve desde niño y que solo la vida me dio cuando, huyendo de la altura de Manizales y del EPOC, llegué a Cartago buscando su excepcional y medicinal clima cálido seco y menos de 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar. El primer día de mi llegada, hace seis años, caminando sus calles, me llamó la atención un bello recinto colonial y cuando pregunté qué era ese claustro tan solemne y monacal, me matriculé de inmediato en el Conservatorio Pedro Morales Pino. La vida me llevó hasta allí, justo en su momento.
Más allá de lo que llaman “pánico escénico”, que nunca sufrí, cuando tuve uso de la palabra en el recinto, empecé a contar el milagro de la vida, un hombre de 66.6 años, ingeniero civil en el pasado, que hace cuatro meses estuvo bordeando el estrecho abismo entre la vida y la muerte por una súbita e inesperada crisis respiratoria (EPOC exacerbado por sobreinfección) que me llevó a la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) en Cartago, donde fui asistido por un ventilador mecánico al que estuve conectado durante diez días por falta de respuesta pulmonar de mi organismo para producir oxígeno. Es decir, hoy soy un caso de recién renacido o alguien a quien se le dio una renacencia. En ese momento de la narración entré en una especie de shock emocional que me dejó sin palabras. Es el nudo aquel que se forma en la garganta y que produce un estímulo tan misterioso en la región del cerebro donde el hipotálamo ordena humedecer con lágrimas un cierto furor que sucede en el que habla o respira. Solo un largo sorbo de agua logró apagar ese incendio que se produce en algún rincón del alma y que dejó en silencio el pequeño auditorio. Pero mi ánimo ya estaba descontrolado.
Si se quiebra la voz igual sucede con las manos. O sea que ya el tímido toque de piano tuvo esa misma afectación que las palabras, y el lenguaje melodioso de las notas tampoco tuvo la expresión natural de una tardía adolescencia musical, que es mi nivel académico real. Un aprendiz de piano tiene que aprender primero que lo primero que hay que controlar en un intérprete es el instrumento mente-sentimiento-emoción antes de controlar el instrumento piano. Si no fuera porque la vida me enseñó a pasar por encima de situaciones peores estaría derrotado por una torpe interpretación musical. Pero es que la emotividad del evento superó los errores y lapsus musicales. Y lo que se perdió en calidad se ganó en emoción y sentimiento.
El evento tuvo el aire dramático de ver a un hombre vencido por la vida que da un testimonio de lucha contra la adversidad, aferrado a un piano y a un tanque de 45.000 litros de oxígeno líquido. Como si la vida no hubiese sido, acaso, también generosa en maldad, traición e injusticia. Pero tener vida para vivir ese momento es una razón y un motivo de alabanza. Compartir ese instante con los presentes, muy pocos amigos y mucha familia, y de manera especial, con mis hijos llegados de Bogotá, ella, y de Estados Unidos, él, para acompañarme en esa breve pero intensa resurrección espiritual, es algo que no puede comprar ningún capitalista. Para vivir he venido, para vivir he vivido. Y esa vivencia queda consignada a mi favor en el saldo que es ser rico en vida. Más bien pobre en millones, pero rico en vida, que suene claro, rico en vivencias.
COOMEVA EPS estuvo tan realizado como nosotros, según expresión de sus organizadores. Tener la oportunidad, única y feliz, de presentar a un hombre que cumple la condición de mutilado por un EPOC como consecuencia del cigarrillo y que ha sobrevivido a una situación límite, gracias a la asistencia médica y clínica de ellos, al amoroso acompañamiento de la familia y a una piano-terapia que funciona como fármaco, que le ha ayudado a no morir de desesperación o desesperanza, y que lo convierte en discípulo de ese gran maestro, esa gran lección de vida que es Stephen Hawking, el célebre astrofísico británico que ha padecido una enfermedad degenerativa desde joven y sin embargo hace alabanza porque lo único que necesita es el cerebro para sus investigaciones y es lo único que le funciona.
Al finalizar el evento, algunas señoras se despidieron estrechándome la mano y entre sollozos me dijeron “gracias”.
Y su luz de vida en extinción se apaga el 24 de septiembre de 2014.
De sus poemas que me compartió, extraigo este breve y maravilloso:
Plenilunio
Fúlgida embriaguez
en un sorbo de luna.
Plenitud.
Queda una tarea por hacer: recoger sus textos literarios y publicarlos en un volumen. De seguro la “Fundación Alas de Cristal”, creada con él, asumirá ese compromiso.
Manizales, en Aleph, 29 de julio del 2021