Una premonición a través de la poesía
Traducción del inglés: Aldemar Giraldo-Hoyos
He estado enseñando puntos de vista de filósofos toda mi vida, pero nunca he estado satisfecho con mirar una filosofía como si ésta fuera una serie de abstracciones que deban ser juzgadas objetivamente, y sólo objetivamente, en aras de la profundidad y la corrección. Como cada expresión verbal de un individuo distinto, una filosofía refleja una experiencia personal que es necesario apreciar si ésta es comprendida en su verdadero sentido.
Permítanme dar un ejemplo a partir de la vida de Descartes. En la noche del 10 de noviembre de 1619, él tuvo tres sueños que marcaron su vida. El cuidado que tuvo en su sueño para no caerse al caminar, con pasos lentos y cautelosos, es una reacción a la incertidumbre que había encontrado en su vida. Su traducción a la filosofía es el equivalente cuidado del cual habla en sus Meditaciones y trata, en parte, de superar por medio de su famoso método.
Un ejemplo más, éste de la vida de Nietzsche. Su padre era un afortunado improvisador al piano. Cuando el infante Fritz, así lo llamaban, lloraba por cualquier razón, le solicitaban a su padre que ejecutase el instrumento; el niño se quedaba inmóvil, sentado en posición vertical, y no le apartaba la mirada. La muerte de su padre, cuando aquél tenía cuatro años, fue una catástrofe inolvidable para el infante – la muerte de un padre superlativo, de cuya muerte se sentía culpable, una muerte que él temía que iba a heredar. En cierta ocasión, cuando Fritz estaba enfermo, le escribió a su madre: “Cuando no escucho música, todo parece muerto para mí”. En su vida posterior, Nietzsche se convirtió, al igual que su padre, en un elocuente improvisador al piano. ¿Cómo puede uno entender, sin tener en cuenta estas experiencias, el amor de este filósofo por la música y, en reciprocidad, ese amor por el padre?
No puedo dar más ejemplos, pero haré referencia a la moral: la Filosofía tiene siempre una infraestructura de experiencia y emoción humana, la cual, si no se entendiera o intuyera, dejaría a la filosofía más árida, más frágil y menos viva de lo que es por naturaleza.
Creatividad filosófica: una premonición
Los filósofos tienen diferentes gustos y disgustos. Locke, por ejemplo, despreciaba la música, a Kant no le gustaba o le temía, mientras Schopenhauer, Nietzsche y Wittgenstein con dificultad podían vivir sin ella. No sé con qué frecuencia los filósofos fruncen el ceño, maldicen, se emocionan o ríen, pero algunos que he conocido se ríen más que otros – Hilary Putman está entre los risueños. La vida, después de todo, a menudo parece incongruente, como lo que sucede en un poema de Edward Lear o Lewis Carroll, así la forma más confortable para disfrutarla, especialmente en compañía, es reconocer su incongruencia y su alegría.
La primera vez que conocí al filósofo risueño, Hilary, fue, justamente cuando estábamos al comienzo de nuestras carreras. Habíamos escrito casi nada importante, distinto a los trabajos de nuestro doctorado. No sé bajo qué circunstancias nos conocimos inicialmente, pero si mi memoria no me traiciona, fue en cierta ocasión cuando hablamos sobre el Judaísmo. Recuerdo el momento en el cual me disculpé con él por haber hecho un comentario un poco displicente sobre la Reforma al Judaísmo. Vivíamos muy cerca el uno del otro en West Side, New York y nos reuníamos a menudo para discutir y reír. Durante una corta temporada estuvimos desempleados. Por diversión, algunas veces pintábamos juntos en mi apartamento y escribíamos versos, casi sin sentido, cada uno respondiendo al poema del otro, o algunas veces alternando versos o estrofas, según la tradición japonesa. El 22 de mayo de 1952, cuando Hilary escribió el poema Quiero leer contigo, como lo expresé anteriormente, habíamos estado pintando con un método que había descubierto yo mismo. Consistía en utilizar crayones de cera sobre papel áspero, siempre, los lápices de colores suaves aplicados sobre los más fuertes. La hoja de papel, una vez coloreada, era ennegrecida, en su totalidad, con tinta hindú. Con la ayuda de cuchillas de afeitar flexibles hacíamos que emergieran los colores aplicados al azar. Entre los temas pintados con este método había catedrales, de allí el nombre del poema y las referencias en él a “lluvia en la oscuridad”, tinta hindú y rasguño. Las palabras “catty drawl”, en busca de semejanza sonora con “cathedral”, en la segunda estrofa, son una remembranza del apartamento de Hilary, el cual estaba ubicado en un sótano, repleto de gatos. La palabra “Shilo”, en el poema, hace referencia a la pequeña editorial de textos hebreos, de mi padre, en la cual trabajé algún tiempo.
Después de que leamos juntos el poema, intentaré interpretarlo. La pregunta que trataré de responder es qué tanto puede revelarse el futuro del filósofo en estos versos. El poema no puede usarse para predecir la posterior inclinación de un filósofo, pero dado que sabemos hasta dónde llegó él, podemos, gracias a una especie de retrodicción, descubrir algo del futuro pensador en el poema. La poesía, incluyendo su título, es la siguiente:
Catedrales, etc. – Un poema
I
Catedrales
flotan
sobre un fondo negro,
brillantes luces se cruzan
a través de un claro verde amarillento,
¿eres una kodak
encubriendo la luz
la stefanskirke? ¿edelweiss?
(piedra afilada en reposo)
Vertiendo sobre la oscuridad
tinta hindú no infernal
rasguña, rasguña, rasguña, rasguña
¡un acento gatuno!
II
Apartamentos gatunos y agitadas Nueva-Yorks
pueden crearse con tenedores de papel,
cuchillas de afeitar y pedazos de plástico;
pueden ser japoneses o aztecas
Puedes crear un barco o un puerto marino
(puedes crear una tetera china),
incluso puedes crear una casa editorial
(aunque sólo Dios puede crear un árbol)
La vida es larga y el arte es breve
La vida es real y el arte es broma
La vida es redonda y el arte es cuadrado
La vida es repugnante; el arte es bello
Grande y bullicioso; pequeño y activo
Largo y dócil; corto y vigoroso
Hazlo simple; hazlo único
El arte es el mejor camino para ser Dios
Canta himnos con fuerza, expresa tus endechas
Libera tus impulsos sexuales
Sé trágico-serio o gracioso
(y algunas veces trata de conseguir dinero)
III
Deja que
el papel liviano
juegue sobre mis montañas de papel;
yo las cubriré con alegría de papel
y las poblaré con
niños y niñas de papel.
Luego tendré barcos
y tendré pinturas;
tendré flotadores
y pasados y futuros
(Mira el huevo dentro de la huevera
¡putrescente, ovulesco, albumescente!
Yemas y yemas y yemas
que se derraman
de mi vieja huevera vienesa).
Empapelaré mis paredes,
empapelaré mi cuarto,
empapelaré mis zapatos
y rasgaré mis pantalones
(y nunca, nunca, nunca, nunca
olvidaré el huevo,
cuya albumescencia
sólo ha ensombrecido mi hormiguero)
blanco
blanco
blanco
es el color de mis huevos verdaderos,
¡blanco!
22 de mayo de 1952
Como hemos escuchado, a través de este poema, hay retruécanos y otras formas de juegos de palabras que involucran tanto el sonido como las imágenes: la imagen de una kodak, la de la luz que se encubre y la de la oscuridad que se vierte (ambas imágenes para la tinta negra que cubría los dibujos o imágenes que se estaban pintando); Sharp stones , un juego sonoro para mi nombre, Sharfstein; catty drawls (para cathedrals); navvy yorks (para el plural de New York); putrescent, ovalesque, albumescent (efecto de imagen y sonido a la vez); y the yolks weeping of old vienna (¿qué pudo haberlas metido allí?)
Cuando piensen sobre esto, descubren que el poema es una corta oda cómica para celebrar los poderes de la creatividad humana. La primera estrofa celebra la creación, gracias al rasguño de negras catedrales sobre un fondo colorido. La segunda complementa la primera, agrega la comparación (arte japonés o azteca) y celebra el variado mundo que puede crear el arte, aunque el creador humano, a diferencia de Dios, no le puede otorgar vida plena. Luego, la segunda estrofa contrasta la vida con el arte en cuatro formas, arte que se vuelve superior a la vida sólo al ser bello antes que repugnante. Más aún, la creación de arte, paradójicamente, es la mejor forma de ser Dios. La mención de Dios lleva a la asociación de él con himnos cantados y lamentos tristes, liberación de impulsos biológicos, inclusive, en una secuencia optimista natural, con la consecución de dinero. La tercera estrofa comienza imaginando el papel como el material de todo el mundo. Hay luces de papel, montañas de papel, alegría de papel, niñas y niños de papel – habíamos estado trabajando sobre el papel y, de todos modos, me hubiese sorprendido el que un escritor olvidase las virtudes del papel. Habiendo recogido tanto papel, el poeta añade barcos, dibujos, flotadores, y finalmente, el mejor de todos los coleccionables, pasados y futuros (los barcos y los dibujos tienen pasados y futuros; los pasados y futuros tienen barcos y dibujos; todo tiene de todo). Luego viene el tema de los huevos, interpolado momentáneamente, el cual puede o no sugerir la fuente de la creatividad. El papel reaparece, pero el huevo permanece memorable, ensombreciendo el hormiguero del poeta (el cual, como todos los hormigueros, está lleno de vida activa, comparado quizás con la vida potencial del huevo). La finalización de la tercera estrofa es el epílogo de todo el poema: la palabra “blanco”, todo, incluyendo el color y el no color, así como el color de los verdaderos huevos. La palabra “blanco” se repite como un talismán tres veces, después de lo cual el poema y el poeta expresan, al unísono, un decisivo “Buenas Noches”.
Espero que no sea demasiado reduccionista decir del poema, como un todo, que es una fantasía cómica, cuasi-surrealista de las ricas formas y poderes de la creatividad. Su poder revelador reside en su libertad e inocencia. Si se preguntan si el filósofo que escribió este poema pudo llegar a ser y continuó siendo neopositivista, fisicalista, una forma clásica de metafísico, un antimetafísico posmoderno, un filósofo exclusivamente (restrictivamente) analítico o algún dogmático de cualquier tipo, la respuesta es no. Si se preguntan si él pudo dudar de él mismo, ser ambivalente, imaginar cosas diferentes a lo que son, cambiar de posición e insistir en la inseparabilidad de lo natural y lo humano, la respuesta es sí – mostrar respeto por el conocimiento es para él también mostrar verdadero respeto por la ignorancia, que es la razón por la cual sería mejor rehacer toda la filosofía y librarla de incrustados e indefendibles dogmas. Si se preguntan si el poeta pudo llegar a inventar nuevos términos, usar ejemplos pintorescos e imaginarios y sentirse incómodo en la vecindad intelectual de pluralistas que plantean separaciones no rígidas entre la mente y el cuerpo o el hecho y el valor, la respuesta es, nuevamente, sí. Si se preguntan quién podría ser este filósofo, la única respuesta plausible es, por supuesto, Hilary, la persona homenajeada aquí, hace un momento. Me parece, también, que mientras más avanzada su carrera, analicemos su pensamiento, más mutable, tentativo, imaginativamente recursivo, maduro, y plausiblemente representado en su inocente poema de 1952. El ha hecho un prolongado esfuerzo reflexivo para llegar en su madurez a una versión más sabia de su yo original, y aunque todavía, o nuevamente, como él prefiera, ingenuo, mucho más consciente e inteligente que antes
Tel-Aviv; abril 30-mayo 3, 2008
Notas del traductor:
Edelweiss: planta de la familia Antennaria (Americana); nombre científico: Leontopodium alpinum; nombre vulgar: Estrella de Plata.
Stefanskirke: puede entenderse como “catedral de Stefan” o, lo que es lo mismo, “catedral de san Esteban”.