Pareciera difícil escribir e irse borrando o, como lo practica Jean Bloch-Michel en su ensayo Les grandes circonstances (Paris: Gallimard, 1949), al hablar de su experiencia en la resistencia clandestina contra la ocupación alemana, convertir el habla en asíntota. Esas grandes circunstancias (los 'big troubles, revolution or so...' de Bubulina en Zorba el griego) permiten a los espíritus accesibles conocer el pueblo al que pertenecen: al campesino, al obrero, al loco, al cobarde. Todo, hasta el humo del cigarrillo, deja en ese espíritu una historia. Pues se trata, en el fondo, de conectarse con una lentitud que enseña, lentitud de gente de manos gruesas que se “debe al trabajo solitario y silencioso, a la compañía y al amor de los animales”. En las grandes circunstancias también la memoria viene en ayuda y lo poco que nos queda de ciertos recuerdos es eficaz pues “uno camina y el tiempo también camina”.