«Barriendo y cantando», fragmento de poema en manuscrito autógrafo
Fragmento de poema - Jaime Jaramillo-Escobar (Se reproduce completo, 6 páginas, en la edición impresa)
Fragmento de poema - Jaime Jaramillo-Escobar (Se reproduce completo, 6 páginas, en la edición impresa)
En la madrugada del 5 de enero de 2013 falleció el filósofo Guillermo Hoyos-Vásquez, quien fuera director del Instituto PENSAR por nueve años. Desde el afecto de esos nueve años compartidos, cuando él solía presentarme como su “segunda de a bordo” escribo este texto para ALEPH, señalando ab initio que Guillermo Hoyos fue y seguirá siendo para mí “el jefe.”
Schopenhauer y Nietzsche son en nuestra modernidad los puntales decisivos, y originarios, de lo que bombosamente podríamos llamar la temática del libre pensador. Ambos, en concordancia con sus propias vidas, nos dejaron escritos al respecto. Schopenhauer, en sus Parerga y Paralipomena. Nietzsche, a lo largo y ancho de su obra, pero en particular todo un capítulo en Más allá del bien y del mal (**). En los dos se trata de frutos de madurez: ejemplo claro de la importancia concedida a tal preocupación. El historiador no dejará entonces de señalar una complicidad, una misma filiación, más allá de las eventuales diferencias o matices entre ambos.
Francisco de Paula Santander ha sido una figura histórica que ha polarizado, como muy pocos, el imaginario de los colombianos divididos entre activos defensores y apasionados detractores suyos. Las “medias tintas” no han abundado sobre este militar, político y administrador colombiano.
Aunque todavía hay quienes insisten en el intento de explicar al ser humano desde el punto de vista exclusivo de la genética, ello es insostenible. Si no se admite el hecho de la libertad humana, carece por completo de sentido hablar de cultura y menos de moralidad. Es gracias a la libertad que el hombre es “un ser cultural por naturaleza”
Cuando se me pregunta qué hago, generalmente respondo que soy un profesor de filosofía, pero cuando la pregunta es profesionalmente seria, respondo que soy un comparatista cultural, dando a entender alguien que no sólo piensa a través de la comparación, sino aquél cuyas comparaciones involucran típicamente varias culturas.
La poesía de los siglos XX y XXI ha realizado muchos cambios, ha roto muchas tradiciones, ha explorado campos desconocidos, experimentado procedimientos y se ha desprendido de casi toda atadura con el pasado. A pesar de lo dicho queremos anticipar que hay principios del hacer poético a los cuales no podemos renunciar sin poner en grave riesgo la estructura y con ella la comprensión. Tales son el ritmo, el sentido, la coherencia, la imagen paralela, el final o desenlace, todos ellos incorporados a la forma. El ritmo es lo que Carlyle, Verlaine y Paul Valéry han asociado como la música de la poesía.
Valentina, letra y música (por: Alfredo Chacón). Andando uno de los primeros años que convivimos, un día que hablábamos del tema, Valentina me dijo que según alcanzaba a recordar fue Edmundo Perry, poeta colombiano de su generación y…
Avanzó con lentitud, con la mano apartaba las ramas cargadas de fruta que le rozaban el pelo. Más allá, la pradera desnuda por la luz del sol no ofrecía reparo. Pensó que era mejor así, eso la obligaría a no detenerse hasta llegar al seto de árboles que había descubierto el día anterior, desde allí podría ver el río. Adelantó la caricia mansa del agua a la que su cuerpo daría forma y sintió placer, pero sabía que eso era tan imposible como tratar de recordar las constelaciones. ¿Dónde las había visto por última vez? Quizá en un libro de la biblioteca de su padre o en el cuarto que estaba en la terraza de la escuela. Allí, en medio de planisferios, globos terráqueos y compases, se erguían, sostenidos por una vara de metal, un montón de huesos que desde entonces le gritaban en cada uno de sus sueños que eran la eternidad porque vencían a la vida.
Nadie podría imaginar que el desarrollo de la novela en la primera mitad del siglo XX, desde Proust, Joyce, Kafka y Thomas Mann hasta Malraux, Camus, Broch y Musil, pasando por Dos Passos, Virginia Woolf y Faulkner, hubiera podido llevarse a cabo en un terreno meramente “cultural” (en el sentido que este adjetivo termina por adquirir en los modernos estudios culturales), es decir, en un terreno en el que la novela no hubiera podido contar con un claro y definido estatus artístico.