«La rueda de Chicago»
Comentar la novela de un nadaísta sin detenerse en el novelista es contar el cuento incompleto, sobre todo si la novela tiene un trasfondo autobiográfico. Hasta esa ciudad industriosa y heroinómana del hombre del brazo de oro, alcohólica de Al Capone y olorosa al tocino de la épica sandburguesa rodó Armando Romero convertido en Elipsio en busca de esa amante esquiva, Lamia o la poesía, y la ha encontrado en la prosa gloriosa de ésta su tercera novela, una especie de reinvención de la rueda. Años antes había publicado, en Bogotá y Caracas, las otras dos patas de la trilogía: Un día entre las cruces y La piel por la piel. Como más de veinte volúmenes de poemas, cuentos y crítica literaria.