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Dios y su amable hereje

En la segunda mitad del siglo XVII un temblor mesiánico conmovió a los judíos de la Europa cristiana y el Imperio Otomano. Nada, desde la consagración del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano y de los feudos y reinos que lo sucedieron sacudió tan radicalmente al judaísmo de la Diáspora. Ni las periódicas expulsiones, ni las matanzas de la primera Cruzada en el valle del Rin, ni el traumático exilio de España y Portugal golpearon de igual manera a las comunidades hebreas.

La ética de las pasiones alegres

La guerra de Troya, dice la leyenda, comenzó por una disputa suscitada entre las diosas más bellas: Hera, Atenea y Afrodita, el día de la boda de Tetis y Peleo. Por razones obvias a la ceremonia no fue invitada la diosa Éride (la discordia), quien, en venganza, robó una manzana de oro del jardín de las Hespérides, la lanzó a la mesa en medio de las tres deidades, con la provocadora leyenda: "para la más hermosa", y de inmediato se marchó.

Spinoza o la alegría del comprender

Con probabilidad, el pensamiento contemporáneo más animado no se mueve en la dirección de Hegel a Marx a Kojevev y a Fukuyama, ni en la vía de Kant a Wittgenstein, al neopositivismo lógico y a la filosofía analítica, por más fuerte que ésta sea, sino que gira en las órbitas de dos pensadores de la inmanencia, muy distintos empero el uno del otro, lo mismo que bastante alejados en el tiempo: Baruch Spinoza y Nietszche.

A propósito de Spinoza

La primera impresión que salta a los ojos cuando confronta uno a Spinoza es la independencia y fortaleza de su personalidad. Pensador situado bien por encima de las corrientes hegemónicas de su época y vigilante celoso de su propia libertad. Espíritu libre o pensador autónomo, Spinoza prefigura la libertad de pensamiento y actitud que Nietzsche y Schopenhauer definirán más tarde con esos términos: Freie Geist y Privatdenker. Algunos ejemplos de ello:

Spinoza, la insurrecta razón de las emociones

Su nombre era Baruch en Hebreo, Bento en Portugués y Benedictus en Latín; su apellido era Spinoza, de Spinoza o Despinoza . Su madre murió cuando tenía seis años y su madrastra, cuando tenía 21; su padre, cuando tenía 22. Con motivo de la muerte de su padre, él y su hermano Gabriel asumieron el negocio familiar de importación y exportación . Al igual que otros judíos españoles y portugueses, la familia había huido a Ámsterdam debido a la persecución religiosa. No todas las ciudades holandesas aceptaban a los judíos y, aún en Ámsterdam, donde se les dio el extraordinario privilegio de vivir fuera de un gueto, el gobierno los obligó a declarar que eran fieles a la ley de Moisés y que creían en Dios y en una vida futura.

Consideraciones sobre vida y pensamiento de Baruch Spinoza

Comentadores superficiales de Spinoza, por ejemplo Voltaire, así como el enciclopedista Bayle en su diccionario filosófico, hablan con desprecio y con horror de su pensamiento. Por lecturas ligeras de su obra, se le ha tratado de destructor de la moralidad tradicional y de ateo.

Presentaron en Nueva York novela “El viaje triunfal” del colombiano Eduardo García-Aguilar

NUEVAYORK. La novela El viaje triunfal del colombiano Eduardo Garcia-Aguilar, traducida al inglés y publicada por la editorial Aliform (www.aliformgroup.com) fue presentada el jueves 2 de abril en la sede de Americas Society (http://as.americas-society.org) en Nueva York con la presencia de Gregory Rabassa, Dan Shapiro, el autor y el traductor de la obra, Jay Miskowiec. García-Aguilar (1953), quien reside en París, es autor además de las novelas Tierra de leones, Bulevar de los héroes y Tequila coxis y ha publicado los poemarios Llanto de la espada y Animal sin tiempo, el libro de relatos Urbes luminosas y Celebraciones y otros fantasmas, una biografía intelectual de Álvaro Mutis.

Filosofía y literatura: dos juegos de lenguaje

La filosofía y la literatura son dos formas distintas del pensamiento, dos formas de realización de la cultura y dos formas de llevar a cabo las interpretaciones y las reflexiones del hombre sobre el mundo, la sociedad, la naturaleza humana y el conocimiento. Esas dos formas de pensamiento tienen rasgos en común y diferencias. Decir que son dos juegos de lenguaje distintos significa afirmar que son diferentes los  problemas que plantean, la manera en que los formulan, la forma como resuelven o argumentan las respuestas, el lenguaje que utilizan y el contexto en que se desenvuelven. No obstante las diferencias entre ellos hay parentescos.