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A propósito de Spinoza

La primera impresión que salta a los ojos cuando confronta uno a Spinoza es la independencia y fortaleza de su personalidad. Pensador situado bien por encima de las corrientes hegemónicas de su época y vigilante celoso de su propia libertad. Espíritu libre o pensador autónomo, Spinoza prefigura la libertad de pensamiento y actitud que Nietzsche y Schopenhauer definirán más tarde con esos términos: Freie Geist y Privatdenker. Algunos ejemplos de ello:

Spinoza, la insurrecta razón de las emociones

Su nombre era Baruch en Hebreo, Bento en Portugués y Benedictus en Latín; su apellido era Spinoza, de Spinoza o Despinoza . Su madre murió cuando tenía seis años y su madrastra, cuando tenía 21; su padre, cuando tenía 22. Con motivo de la muerte de su padre, él y su hermano Gabriel asumieron el negocio familiar de importación y exportación . Al igual que otros judíos españoles y portugueses, la familia había huido a Ámsterdam debido a la persecución religiosa. No todas las ciudades holandesas aceptaban a los judíos y, aún en Ámsterdam, donde se les dio el extraordinario privilegio de vivir fuera de un gueto, el gobierno los obligó a declarar que eran fieles a la ley de Moisés y que creían en Dios y en una vida futura.

Consideraciones sobre vida y pensamiento de Baruch Spinoza

Comentadores superficiales de Spinoza, por ejemplo Voltaire, así como el enciclopedista Bayle en su diccionario filosófico, hablan con desprecio y con horror de su pensamiento. Por lecturas ligeras de su obra, se le ha tratado de destructor de la moralidad tradicional y de ateo.

Presentaron en Nueva York novela “El viaje triunfal” del colombiano Eduardo García-Aguilar

NUEVAYORK. La novela El viaje triunfal del colombiano Eduardo Garcia-Aguilar, traducida al inglés y publicada por la editorial Aliform (www.aliformgroup.com) fue presentada el jueves 2 de abril en la sede de Americas Society (http://as.americas-society.org) en Nueva York con la presencia de Gregory Rabassa, Dan Shapiro, el autor y el traductor de la obra, Jay Miskowiec. García-Aguilar (1953), quien reside en París, es autor además de las novelas Tierra de leones, Bulevar de los héroes y Tequila coxis y ha publicado los poemarios Llanto de la espada y Animal sin tiempo, el libro de relatos Urbes luminosas y Celebraciones y otros fantasmas, una biografía intelectual de Álvaro Mutis.

Filosofía y literatura: dos juegos de lenguaje

La filosofía y la literatura son dos formas distintas del pensamiento, dos formas de realización de la cultura y dos formas de llevar a cabo las interpretaciones y las reflexiones del hombre sobre el mundo, la sociedad, la naturaleza humana y el conocimiento. Esas dos formas de pensamiento tienen rasgos en común y diferencias. Decir que son dos juegos de lenguaje distintos significa afirmar que son diferentes los  problemas que plantean, la manera en que los formulan, la forma como resuelven o argumentan las respuestas, el lenguaje que utilizan y el contexto en que se desenvuelven. No obstante las diferencias entre ellos hay parentescos.

N O T A S – Revista Aleph No. 158

VI Festival de Poesía – Viena 2011 (Palabras de apertura: Enrique Moya, Presidente del Foro Literario Austria – América Latina; Viena, 06.VI.2011). Con el «VI Festival de Poesía Latinoamericana en Viena» cumplimos nuestra primera década de actividades. Nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas e instituciones tanto de Austria,…

Fina García-Marruz, mi Fina

¿Cuándo empecé a escribir este texto? ¿Cuándo la leí por primera vez? ¿Cuándo la vi por primera vez? ¿En qué momento las palabras comenzaron a dar vueltas por mi mente buscando un ritmo, una sintonía, un tiempo? ¿Por qué hasta hoy me atrevo a contarlo contándomelo? Así es como escribo: me cuento una historia para que otros la vean. Miro para que otros miren y después, si se logra, se repita el gesto. La acción se multiplique. ¿Pero cuándo empecé a escribir este? ¿Sería acaso cuando Juan Felipe Robledo, mi amigo, me dijo hace muchísimos años que había encontrado una tarde, andando destruido por el centro, en una librería a la que yo lo había llevado, un libro de una poeta que sabía me iba a gustar? ¿O cuando en junio de 1996, antes de mi cumpleaños, salí con una bandeja llena de bocaditos para repartir en medio de la conferencia de prensa del lanzamiento del coloquio "Paradiso Treinta años de un mito" y la vi, al fondo, atrás casi invisible, al lado de un hombre de pelo blanco y una mujer muy parecida a ella? La gente se amolotaba frente a la puerta por donde salíamos los repartidores. Se abría y una horda se arrojaba sobre nosotros. En menos de un segundo ya no quedaba nada. Ni una sola galletica podía sobrevivir a aquel embate. Allá estaba ella y yo acá, tratando de acercarme con la mejor excusa de ese momento: "¿Perdón, quiere un pasaboca?". ¿Qué más podía decirle? ¿Cómo podía hablarle a ella a quien había leído y releído ya tantas veces? Aunque no parezca (lo disimulo muy bien) me habita una timidez proverbial, angustiosa, que me impide actuar con naturalidad y tranquilidad en ciertos momentos. La mejor defensa que he encontrado ante ello es un arrojo suicida (como diría Catalina Arévalo): a todo o nada.

La fiesta, más allá del Carnaval – Una didáctica pública: el caso de Pasto (Col.)

Planteamiento: ¿Qué hecatombe superior a los sucesos cotidianos se espera para entender que nuestra sociedad se desmorona en un devenir cada vez más incoherente e incapaz de responder a elementales requerimientos de la condición humana? ¿En dónde radica el problema fundamental y generalizado de tal situación? Seguramente en lo fundamental: en la educación, en la cultura social.

Identidad cultural y globalización

Con el propósito de mantener viva la idea de realizar estudios y debates colectivos acerca de la posibilidad de hablar de una identidad cultural de América Latina, nos reunimos en el mes de junio en Asunción (Paraguay), un grupo de 15 académicos de diversos países del continente y de España. El tema alrededor del cual nos habíamos convocado este año era "la larga marcha hacia la libertad"

¿Para qué sirve hoy la Poesía?

Si la poesía tiene todavía algún sentido, en estos tiempos de miseria, es cuando continúa encarnando, a pesar de todo, aquello a lo que Wallace Stevens aludió tan cabalmente en sus Adagia: "la dicha del lenguaje". La sociedad de consumo, la sociedad del espectáculo, nos han embebido en su atmósfera estridente y demagógicamente chata, falsa en el doble sentido de imitadora y deshonesta, que se ha convertido en el aire que respiramos, en una seudocultura populista y no popular producida seductoramente por los grandes medios masivos de incomunicación. Con sus efectos deletéreos sobre la espontaneidad creadora de la gente, inclusive del lenguaje, especialmente del lenguaje.