
Revista Aleph No. 167
(Octubre/Diciembre 2013 – Año XLVIII)
Monográfico sobre María Zambrano (1904 – 1991)
Ilustraciones: Pilar González-Gómez
Mi deuda con María Zambrano
1. En un lúcido ensayo incluído en El Espectador, titulado Democracia morbosa, su autor, José Ortega y Gasset dice descreer de quienquiera que afirme que es “ante todo demócrata”, porque el encuadramiento político no es una actitud originaria sino derivada de una decisión previa y más honda que podemos llamar ética.
El humanismo de María Zambrano: del caos al delirio de persecución
La pensadora española María Zambrano (1904-1991), siendo muy joven, hacia mediados de la década de los 20, realizó estudios de filosofía con Ortega y Gasset y Xavier Zubiri, pero desde los primeros escritos sus temas y su orientación filosófica muestran influencias muy marcadas de Spinoza, Nietzsche y Heidegger. Tanto que la sabiduría del primero pareciera contener su estilo, que por momentos se sostiene entre la expresión arrebatada del segundo y el tono severo de este último.
María Zambrano: el camino del hombre
Siempre he dicho que mi formación ha sido humanista, y que debo las primeras incitaciones a mi labor sobre el lenguaje y las letras a la formación clásica que recibí en la Universidad de Cuyo. Sin desdeñar anticipos de esa etapa en maestros de mi adolescencia, de Santa Fe y Paraná, podría decir que las conferencias de Irineo Fernando Cruz sobre la obra homérica, complementadas por las lecciones de Vicente Cicchitti sobre los poetas-filósofos presocráticos, y las lecciones de Alfonso Sola González sobre la poesía occidental, abrieron para mí el tesoro de la tradición humanista a partir de 1948.
María Zambrano: el partido por el hombre
Hay en la España de ahora una pléyade de filósofas que han contribuido de manera significativa y rigurosa al desarrollo y consolidación del pensamiento en ese país, de entre quienes podemos mencionar a Esperanza Guisán, Adela Cortina, Victoria Camps, Cecilia Amorós, Chantal Maillard… Pero en esa pléyade brilla el nombre y el camino de una filósofa menos conocida en nuestro mundo académico, por lo cual el propósito de este texto es el de motivar a los estudiantes a explorar y transitar un poco ese camino. Se trata de la figura y del trabajo de una filósofa de importancia singular: María Zambrano, cuyo pensamiento, complejo pero iluminador, se desenvuelve en los límites entre filosofía y poesía. Aquí[i] me referiré tan sólo a algunos datos biográficos relacionados especialmente con el tema de la filosofía política, tema que ocupó con hondura, no sólo sus reflexiones, sino también su vida personal. Para ello tendremos que hacer algunas referencias al contexto que está en el fondo de su pensamiento.
María Zambrano: la calidad de un espíritu independiente en un ambiente socavado
María Zambrano dijo algunas veces que ella decidió estudiar filosofía para salvar a su padre. Esta necesidad de salvación pudo ser, en un sentido, la de comprender el motivo de la figura humana que su padre representaba un tipo de hombre y de persona dispersa, personaje de novela de Benito Pérez Galdós ("razón esta última", como observó Concha Meléndez, "del interés amoroso con que estudiara María Zambrano la obra galdosiana") que encarna ejemplarmente la dispersión esencial del hombre español. Pero junto a este aspecto histórico y literario que don Blas pudo significar, la necesidad de salvación del padre apareció en su hija devotísima como reacción ante una situación particular, que sin dejar de formar parte de aquel arquetipo cultural del hombre español, tuvo que ser vivida y afrontada por ella en los términos, menos abstractos, de la convivencia cotidiana.
María Zambrano y el destino de la palabra
“¿A quién le han otorgado este año el Premio Cervantes?” Frente a mí está un funcionario del Ministerio de Cultura de España que me responde. “No sé, es a una viejecilla cuyo nombre he olvidado” “¿Será María Zambrano?” le digo y afortunadamente en ese momento aparece mi gran amiga Jubi Bustamante quién me aclara que sí, que es María Zambrano la ganadora ese año y me invita a la Ceremonia. A mi hospedaje llega al día siguiente la invitación con la información de la hora del transporte hasta Alcalá de Henares.
La razón poética de María Zambrano
Podríamos empezar afirmando que la filósofa española María Zambrano es uno de eso casos en los cuales ciertos pensadores se vuelven más mencionados que efectivamente leídos o comprendidos. Su signo parece ser el no–lugar y la errancia; atravesada por la experiencia trágica de la guerra y el exilio, María escribió la mayor parte de su obra fuera de España. Nunca se consideró una filósofa; ella, al igual que su maestro José Ortega y Gasset, se consideraba pensadora del alba y de la penumbra. Conscientes de que el exceso de luz era otra manera de ceguera –refriéndose a la luz de la razón llevada hasta el paroxismo– preferían esos momentos en que las sombras atisban o abandonan parcialmente las cosas y las muestran en su natural desnudez y fragilidad, por esto hablaron siempre primero desde la vida y lo vivo, antes que desde los grandilocuentes y abstractos conceptos.
La fuente escondida: la razón poética de María Zambrano
Desde su exilio en Roma, en 1957 María Zambrano escribía a Jorge Guillén, en carta: “Cuando lo conocí [a Miguel Pizarro] yo era una niña y él un joven brillante y lleno de calidades que yo admiraba, y él me llevó al mundo de la poesía y de la belleza. Mi Padre me había llevado siempre por el camino de la filosofía. Yo he buscado la unidad, la fuente escondida de donde salen las dos, pues a ninguna he podido renunciar.”
María Zambrano en América
En las tres décadas últimas es frecuente recibir informaciones y recoger referencias acerca de la filósofa española María Zambrano (1904-1991) desde los más variados medios de divulgación. La extensa obra de la autora se reedita y traduce a las lenguas mayoritarias, a la vez que se editan sus obras completas. Se celebran congresos nacionales e internacionales monográficos. Se representa su única obra teatral (La tumba de Antígona).
Lucrecia de León, el sueño
El presente ensayo se divide en dos momentos. Primero aborda la reflexión de las mujeres en la obra de María Zambrano, de modo que podamos contextualizar la reflexión sobre Lucrecia de León en su pensamiento filosófico; en un segundo momento, expondremos el sueño de Lucrecia de León desde la lectura de María Zambrano.
Meditación errante en tiempo de M.Z.
Tintineos de jardines runrunes de calles dadas al desprestigio y arrullos del agua en las fuentes corredizas hechas al amparo de venturas en remojo Lo dicho se relaciona con el despojo de cada paso por lo quedado atrás al tomar en cuenta a las sílfides a los minotauros/ o a los días monótonos saturados de lluvia El fuego enciende el aire en ocasiones de triste lamento
María Zambrano en sus palabras – Sección de NOTAS
María Zambrano, en sus palabras. “… lo que siempre ha sido mejor para mi pensamiento: la penumbra tocada de alegría. Y entonces, calladamente –en una penumbra, yo diría más que de mi mente,…