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El encierro

Carl Martin no entendía qué tan grave habían sido sus actos para que lo tuvieran encarcelado. El estar algunas horas detrás de los barrotes, en una celda maloliente y fría, le producía una mezcla de extraños sentires: miedo, nauseas y ansiedad. Él no podía reconocerse a sí mismo, sus piernas le temblaban y las manos le sudaban. Carl se sabía un hombre aguerrido, y sin temores, aún en momentos en que su existencia había corrido peligro a cada segundo. Pero, la cárcel, el encierro, lo tenía sumido entre el asombro y la desesperación. En realidad, lo más angustiante era el desconocimiento de los cargos en su contra, y la sentencia que le dictaminarían; de ahí su desconcierto e incapacidad para conciliar el sueño.

Cinco poemas de Roland Orcsik

Roland Orcsik nació en Óbecse (ciudad húngara que pertenece actualmente a Serbia) en 1975. Vive en Hungría desde 1992. Es poeta, ensayista, crítico literario y traduce al húngaro de las lenguas eslavas meridionales. Su obra ha sido reconocida con los premios Faludy (2004), Tiszatáj (2005) y Ervin Sinkó (2007). Ha publicado los poemarios Rozsdamaró [Removedor de herrumbre] (Veszprém: Vár Ucca Muhely, 2000) y Holdnak, Arccal [A la luna, de frente] (Szeged: Tiszatáj, 2007). Sus textos han sido ya traducidos al inglés, francés, croata, rumano, serbio y esloveno. La presente muestra es la primera traducción de los versos de Orcsik a la lengua española.

Contra el fanatismo: la empresa de un escéptico

Un extremista islámico cargado de TNT. Esa es la imagen que asalta nuestras mentes cuando hablamos sobre fanatismo. Y es que, en últimas, es la muestra de la expresión fanática más peligrosa: la del terrorismo. ¿Verdad?... No. Estamos muy equivocados si queremos reducir el fanatismo al fundamentalismo religioso, trasladándolo al plano terrorista. Craso error.

La clave de Melquíades

Imagino la educación en América Ladina como encarnación de las virtudes teologales. Pienso la educación como el daimon que nos invoca desde lo profundo de nuestro ser variopinto para devenir lo que estamos llamados a ser en plenitud. Represento la educación como el sabio ladino Melquíades, capaz de enseñar el amor al saber por el saber del amor; ambidiestro para descifrar nuestro palimpsesto al derecho y al revés; dúctil para transformar la mímesis intuitiva en entendimiento múltiple y en razones complejas; en suma: para tramar en el laberinto de los símbolos de tal forma que el pliego de nuestra perplejidad se despliegue en complejidad pensada.

Homenaje a Jacques Gilard

Si esa tarde de un verano particularmente bochornoso de julio de 1968 no hubiera tenido problemas digestivos, el joven recluta, a quien le fue vedado participar en los movimientos de rebelión masiva del mayo precedente que hicieron época – además de cimbrear al mundo –, habría regresado puntual a la base aérea de Francazal donde prestaba el servicio militar obligatorio en el 1er Regimiento del Ejército del Aire de Toulouse. De haber sido así no habría pasado la noche en vela en casa de sus abuelos leyendo obsesionado y de un solo jalón la saga centenaria de los Buendía y, aún embebido en la lectura, al alba del día siguiente no habría podido decirle, con los ojos desorbitados tras los lentes de botella impuestos por una miopía antigua, a Heléne, su joven esposa: “Es como una revelación. Acabo de descifrar los pergaminos escritos en sánscrito por Melquíades y he entendido todo. Absolutamente todo. Hasta los secretos de Francisco el Hombre y los acertijos de Gabriel y su pandilla de amigos”.

N O T A S

Lectura, escritura y Libertad de Expresión en las Américas (por: Rubén Darío Flórez, A., secretario general del PEN-Colombia). Evento del PEN-Colombia y del WIPC, en San José del Guaviare, Col. El día viernes 25 de septiembre en la ciudad colombiana de San José del Guaviare, por iniciativa del…