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La clave de Melquíades

Imagino la educación en América Ladina como encarnación de las virtudes teologales. Pienso la educación como el daimon que nos invoca desde lo profundo de nuestro ser variopinto para devenir lo que estamos llamados a ser en plenitud. Represento la educación como el sabio ladino Melquíades, capaz de enseñar el amor al saber por el saber del amor; ambidiestro para descifrar nuestro palimpsesto al derecho y al revés; dúctil para transformar la mímesis intuitiva en entendimiento múltiple y en razones complejas; en suma: para tramar en el laberinto de los símbolos de tal forma que el pliego de nuestra perplejidad se despliegue en complejidad pensada.

Homenaje a Jacques Gilard

Si esa tarde de un verano particularmente bochornoso de julio de 1968 no hubiera tenido problemas digestivos, el joven recluta, a quien le fue vedado participar en los movimientos de rebelión masiva del mayo precedente que hicieron época – además de cimbrear al mundo –, habría regresado puntual a la base aérea de Francazal donde prestaba el servicio militar obligatorio en el 1er Regimiento del Ejército del Aire de Toulouse. De haber sido así no habría pasado la noche en vela en casa de sus abuelos leyendo obsesionado y de un solo jalón la saga centenaria de los Buendía y, aún embebido en la lectura, al alba del día siguiente no habría podido decirle, con los ojos desorbitados tras los lentes de botella impuestos por una miopía antigua, a Heléne, su joven esposa: “Es como una revelación. Acabo de descifrar los pergaminos escritos en sánscrito por Melquíades y he entendido todo. Absolutamente todo. Hasta los secretos de Francisco el Hombre y los acertijos de Gabriel y su pandilla de amigos”.

N O T A S

Lectura, escritura y Libertad de Expresión en las Américas (por: Rubén Darío Flórez, A., secretario general del PEN-Colombia). Evento del PEN-Colombia y del WIPC, en San José del Guaviare, Col. El día viernes 25 de septiembre en la ciudad colombiana de San José del Guaviare, por iniciativa del…

N O T A S

José Emilio Pacheco, ganador del Premio Cervantes 2009. EFE. El escritor mexicano José Emilio Pacheco ha ganado hoy el Premio Cervantes, máximo Galardón de las letras hispanas, según el fallo del jurado anunciado por la ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde, en una rueda de prensa.Originario de Ciudad…

Henri Meschonnic

Liberen a Mallarmé: bajo este título y divisa, o consigna entre anhelante e imperiosa, leí por primera vez a Henri Meschonnic. Fue hace más de diez años, en el número que el parisino Magazine Littéraire le dedicara, bajo el lema “nacimiento de la modernidad”, al poeta de Un lance de dados no abolirá el azar. El escrito trasluce una fisonomía de autor cuyos rasgos confirmarían las lecturas por venir.

Página en blanco

“Es que hace dos días tuve un sueño, un mal sueño...”, respondió la negra Mercedes cuando él le preguntó por qué últimamente rondaba tanto por su estudio, y por qué no paraba de mirarlo preocupada. “Yo iba por la mañana a despertarlo y lo encontraba muy quieto y pálido, porque el indio Guayambuco lo había matado”.

Las dos culturas

Palabras pronunciadas en Bogotá, Col., el 25 de septiembre de 2009, después de recibir el Doctorado Honoris-causa, conferido por la Universidad Nacional de Colombia :

La eternidad como ciencia y experiencia del poeta

Los poetas hablan de la eternidad. Recuerdan, perciben, proponen o anuncian la dimensión de lo eterno, en contraste con lo temporal y fugaz de la vida. Hasta podría decirse que, sustancialmente, no hablan de otra cosa. En esta preocupación se aproximan a tradiciones filosóficas y religiosas que discurren en la misma dirección. Desarrollan una ciencia de lo eterno, que se vuelca en formas singulares de la expresión.