Cargando sitio

Carlos-Arturo Torres, revisitado

Una de las características manifiestas del movimiento modernista hispanoamericano a fines del siglo XIX y comienzos del XX fue la de reflexionar sobre la cuestionada relación entre el arte y la ciencia. En esos años, el arte se había emancipado de la sociedad, un arte que ya no se encontraba al servicio de las instituciones y necesitaba más que nunca buscar su propia identidad, constituirse como una práctica sólida. La separación entre el arte y las instituciones también se había dado en la ciencia que era amenazada por una crisis de sentido, puesto que, ya desde la Revolución Industrial, se la contemplaba a la vez como agente de progreso, pero también como responsable de la destrucción de la naturaleza y de la alienación del ser humano. De ahí que, ciencia y arte estuvieron impulsados por exigencias muy similares, y lo que en ciencia valió como afirmación y desarrollo, en el arte supuso la toma de conciencia de una necesidad de cambio que incitaba tanto a la validez de los recursos expresivos como a un sentido propio de las creaciones artísticas.

Àngela Restrepo, científica pionera

A finales de los años cincuenta y principios de los sesenta en Colombia no éramos muchas las mujeres que estábamos en la universidad. Pero se sentía un espíritu de apertura más grande en el campo de los estudios universitarios para la mujer que en nuestro país empezó en los años treinta y que poco a poco se fue abriendo más en los años posteriores. Por esa época en Medellín no era difícil memorizar los nombres de las que cursábamos las diversas carreras. En la década de los sesenta oí hablar por primera vez de nuestra querida Ángela Restrepo, la que con tanto cariño conocemos como la “Doctora Ángela”, quien después de su grado en 1954 de Tecnóloga en Laboratorio Clínico en la Escuela de Tecnología Médica del Colegio Mayor de Antioquia, muy pronto se había vinculado a la Universidad de Antioquia. Ya desde esos tiempos impactó con su talento y capacidad investigativa. Por recomendación de sus profesores continuó sus estudios en los Estados Unidos donde obtuvo su maestría en Ciencias en 1960 y después su doctorado en 1965 en la Universidad de Tulane en New Orleans. Regresó a la Universidad de Antioquia, donde influyó decididamente en la consolidación de los estudios en microbiología y parasitología y comenzó un trabajo invaluable de formación científica de jóvenes universitarios.

Maruja Vieira: 100 años de la A a la Z

El domingo 25 de diciembre/2022 la poeta manizaleña Maruja Vieira cumplió 100 años de vida. Presentamos un recorrido por su vida y obra, de la A a la Z, para acercarla a quienes aún no han tenido el placer de leerla.

Arte en la educación

“La práctica artística en diferentes niveles de educación debe ser nuclear y fundamental, no complementaria o accesoria. Igualmente, la educación estética no debe ser un compartimento separado de otras materias. Por el contrario, toda la formación de nivel básico debe ser orientada con una perspectiva estética, sin perjuicio de que existan espacios específicos para el desarrollo de la expresión propiamente artística” (Puentes et al., 2020, pp. 146 y 148).

Entrevista con Gioconda Belli

Tenemos la alegría de estar de presencia con Gioconda Belli (poeta y novelista nicaragüense, n. 1948), una guerrera de la palabra, aquí en el “Hay Festival - Arequipa 2022”. Hoy es el seis (6) de noviembre, con un atardecer majestuoso que pinta el “apus” de esta tierra, el misti.

Máscaras

De niño me daban miedo las máscaras. Creo que todavía me dan miedo. Si un hombre enmascarado salía en la televisión, yo temía que se quitara la máscara y revelara una cara desfigurada y monstruosa. Para colmo, la sala de mi casa estaba decorada con cuatro o cinco máscaras. La peor de todas era de barro, muy vieja y muy fea. En mi memoria esa máscara se parece a Tláloc, el dios de la lluvia al que los aztecas dieron un rostro de serpientes: los ojos y la nariz son víboras ensortijadas, y de la boca sobresalen cuatro dientes enormes y ofídicos. Siempre que cruzaba por la sala me cubría los ojos para no mirar la máscara, que un día glorioso se cayó del muro y se rompió (tuve miedo de que mis padres me culparan del accidente, dado que lo deseaba tan intensamente).

Bernardo de Gálvez: la Independencia de los Estados Unidos y la presencia hispanoamericana

Este texto es el compendio de un proyecto de investigación de largo metraje. Por lo tanto, presentaré el significado de lo hispanoamericano en la segunda mitad del siglo XVIII en el proceso emancipador de los Estados Unidos de América, y su relevancia a posteriori. A fin de cumplir con este objetivo recabé información del pasado con la idea de que se proyecte hacia el futuro, a corto o largo plazo, de lo que ha sido, y sería, “el hispano” y “lo hispánico” en este país norteamericano. Parafraseando a José Ortega y Gasset, podríamos decir que “quizás el verdadero profeta no sea el que intuye el futuro, sino el que indaga en el pasado”, refiriéndose con ello al hecho de que en el desarrollo de la historia ha habido, y hay, ciertos eventos y factores tan determinantes que se convierten en parámetros y rieles sobre los que se encarrilan los acontecimientos futuros.

Un nuevo Baldomero Sanín-Cano

La Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín, dueña de un fondo editorial de notable extensión, más conocida por la sigla unaula, acaba de publicar un sugestivo volumen de título intimidante tomado de la elocuencia bélica: Baldomero Sanín Cano, guerrero letrado de América. Contiene trabajos de diversa índole y de difícil clasificación. Entrevistas con Sanín, ensayos de Sanín, cartas de Sanín y estudios sobre Sanín, todo ello compilado por los profesores R. Rubiano Muñoz, J. F. Saldarriaga y V. I. Nieves González. El profesor Rubiano Muñoz es uno de los analistas del país que más ha contribuido en los últimos años a difundir la obra de Sanín.

NOTAS: Crónica viajera, Educación hoy, Mensaje, Membranas, Hemos recibido

Crónica viajera… (por Gonzalo Cataño). Estaba exhausto y me di un viaje en automóvil –enero 10-15, 2023– por varios pueblos y ciudades atravesando no pocos Departamentos. Rionegro, Puerto Salgar y La Dorada con dormida en Honda. Visité Cambao y Ambalema. Después me fui a Manizales, ciudad que no frecuentaba desde hacía 35 años.