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Educar para el regreso a casa. Vigencia de los ideales humanistas

El conflicto es una condición consustancial al carácter humano, como muy bien lo entendieron los griegos.  Aunque no solo entre los hombres, porque desde la primera generación de sus dioses el antagonismo y la disputa también estuvieron presentes. Si fue así entre los dioses, con mayor razón en la comunidad humana, inicialmente surgida de la tierra, hasta el punto de que se habla de una generación de hombres, guerrera y salvaje, “de la época de bronce”, cuyos miembros se aniquilaron entre sí hasta el último de ellos. Antes, otra generación, “la de plata”, había desaparecido exterminada por Zeus por haberse negado a ofrecerle sacrificios.  El nuevo comienzo es el que conocemos como la generación de Prometeo, quien formó los hombres de las cenizas que quedaron de los Titanes cuando terminaron derrotados por Zeus. Pero Prometeo forma los hombres rivalizando, a la vez, con los dioses olímpicos a quienes les arrebató el secreto de las artes y el fuego para dárselo a los mortales, quienes sin él no hubiesen podido sobrevivir. Prometeo, el primer protector de lo humano, creyó además hacerle un gran favor al hombre encerrando en una caja todos los males que como mortal podrían aquejarle: las enfermedades, el dolor, la locura, los vicios, las pasiones, el deterioro físico y la muerte. Pero Zeus implacable envió a Pandora quien dejó escapar todos los males y los esparció por el mundo; en el fondo sólo quedó, como sabemos, la esperanza. Ésta por lo menos liberó a los hombres del impulso a ponerle fin a sus días, ante la magnitud de los males que les llegaron. “Según otra versión, los hombres se acurrucaron pasivamente en la penumbra de sus cuevas, ya que conocían la hora de su muerte. Entonces Prometeo les concedió el olvido. Desde ese momento supieron que habían de morir, pero desconocían cuándo. Y se encendió en ellos el afán de trabajo, al que Prometeo dio nuevo aliento con el don del fuego” (Safranski, 2010, pp. 20-21).

N O T A S – Mensajes de homenaje al Prof. Carlos-Alberto Ospina H.

Carta de agradecimiento al maestro Carlos-Alberto Ospina H. (por Yobany Serna-Castro).  Creo que uno de los mejores profesores que ha tenido nuestro departamento de Filosofía, es el maestro Carlos Alberto Ospina. No solo sus conocimientos, sino su agudeza, exigencia, delicadeza y especial manera de transmitir las enseñanzas, hacen de él, a mi juicio, un excelente educador. Creo que, entre nosotros, hay quienes extrañaremos su presencia en estos espacios por los que, desde hace buen tiempo, solemos encontrárnoslo y conversar con él. En alguna ocasión lo hicimos como sus estudiantes, hoy día como sus compañeros de trabajo.

¿Es posible la filosofía del arte sin estética?

Cuando las palabras mágicas “ábrete sésamo” fueron pronunciadas, los hombres desde tiempos remotos ya pintaban figuras en las superficies de las rocas y cavernas, practicaban ritos que, por medio de cantos y danzas, convocaban y hacían presentes fuerzas y seres naturales; pero también poderes, energías y espíritus superiores que poseían la misma consistencia ontológica de las cosas naturales, todo lo cual era determinante para sus vidas.

Índice de la Revista Aleph No. 201

 ÍNDICE – Aleph No. 201 (abril/junio, 2022. ¡Año 56!) BOTERO-GUTIÉRREZ, Guillermo. Ilustraciones de carátula, interior de contracarátula  y páginas 64 y 102 con imágenes de cerámicas polícromas, además de obra experimental en…

Alborada de la ciencia en la Nueva Granada

En el año 1760 llega a la Nueva Granada, procedente de España, el ilustrado José Celestino Mutis (1732-1808). La calificación de ilustrado proviene de la Ilustración, un movimiento intelectual y cultural que con las luces de la razón y el conocimiento enfrentó la superstición, la ignorancia y el oscurantismo. Señalaba la importancia de la observación, la experimentación y la medición. Ocurrió en los siglos XVII y XVIII en Europa, y con las limitaciones impuestas por una fuerte tradición escolástica llegó a España y fue adoptada por la monarquía de los Borbones. En ese ambiente se forma Mutis. Ver una imagen con su retrato en la figura 1.

Poty, el chino de las Islas

Todos sabemos lo que la civilización le debe a los orientales y en especial a los chinos, pero pocos en la isla saben y en el interior del país menos, la contribución de los chinos de Cantón a las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.