Conversación con Eduardo Escobar
- Usted se fue muy pequeño de la casa... Mi familia apenas me soportaba y comencé a vivir solo muy temprano, lo cual me permitió conocer a fondo las miserias del abandono. Pero encontré entre los nadaístas una familia sucedánea. Y conté con el afecto de algunas mujeres que me acogieron, tal vez enternecidas por mi desamparo. Puedo decir que la expulsión del hogar me dio también algunos privilegios. La amistad y el amor. Y sobre todo la libertad del lobo. Y el gusto por la aventura. Me di al vagabundeo y conocí el país en sus recovecos más amargos y en sus almas mas queridas...