Cargando sitio

Vigencia de Albert Camus

El siglo xx, en medio de atrocidades y deslumbramientos, hallazgos felices y grandes desgracias, manifestó las quintaesencias de una civilización en litigio perpetuo, de unas formas temporales y de unas maneras de entender el mundo, que no tenemos más remedio que padecer, aceptar, y querer, y a veces repudiar. Todas las palabras que el pasado había llenado de prestigio fueron releídas para su escenario. Las palabras patria, libertad, destino, individuo, fueron redefinidas y desmontadas de sus viejos sentidos y colocadas en otras perspectivas. Detrás de la muerte de Dios y de la destitución del alma que fue su otra osadía vió el fin de la pintura, el ruido vino a reemplazar la música antigua, rebajó la literatura a simple apéndice de la industria editorial y dudando de todo acabó contentándose con los libros de autoayuda, con Paolo Coelho, las iglesias de garaje y los rituales de las velas de colores y el conjuro chamánico, en una regresión inesperada.

Eduardo Escobar, el personaje

Los nadaístas somos a veces tipos muy de malas para el amor. Yo no me quejo, pero lo digo por Eduardo Escobar, un nadaísta encartado con una de las almas más poéticas de mi generación.

Sobre un equívoco

Cuando el poeta Amílcar Osorio fumó marihuana la primera vez dijo con una sonrisa regada por toda la cara: me siento como si me hubiera comido un circo. Y agregó. Con payasos y todo.

Biografía de un santo sin aureola

Se pudo llamar Malaquías, Atila, o Pablo Sexto, pero se llama Eduardo Escobar. Es el autor de la Invención de la uva y los Monólogos de Noé. No tiene corona sino una gran melena como estilan los santos de nuestro tiempo, santos sin cielo. Vive en cualquier parte donde lo coja el día, contento, y no se suicida. Piensa que es mejor ser Eduardo que nada, tener zapatos que alas.

Carta muy amistosa a Carlos Gaviria-Díaz

Mi querido Carlos. Yo te dije cuando comenzabas a ganar ascendiente en el Polo, un ascendiente inesperado para mí en una liga heterogénea de ex secuestradores, ex sindicalistas devotos de Narciso y señoritos de la izquierda exquisita que disfrutan la vanidad de proponer la reforma de todo, y revolviendo el río de las ilusiones mientras ganan barriga, o se llenan la bolsa, que los políticos son gentes difíciles de entender y manejar, demasiado egoístas para ser buenos amigos.

Conversación con Eduardo Escobar

- Usted se fue muy pequeño de la casa... Mi familia apenas me soportaba y comencé a vivir solo muy temprano, lo cual me permitió conocer a fondo las miserias del abandono. Pero encontré entre los nadaístas una familia sucedánea. Y conté con el afecto de algunas mujeres que me acogieron, tal vez enternecidas por mi desamparo. Puedo decir que la expulsión del hogar me dio también algunos privilegios. La amistad y el amor. Y sobre todo la libertad del lobo. Y el gusto por la aventura. Me di al vagabundeo y conocí el país en sus recovecos más amargos y en sus almas mas queridas...

«Cuando nada concuerda», de Eduardo Escobar

De Eduardo Escobar he visto algunas fotos y quizás dos videos, entre los cuales uno en el que responde a ciertas preguntas de Gloria Valencia de Castaño. Maravillas de internet que pretenden suplantar la presencia pura, para decirlo de algún modo. Maravilla, insisto, ya que es por ese medio que he conocido al Eduardo Escobar de carne y hueso; aunque virtual para mí, pues resido en un país muy lejano de su San Francisco cundinamarqués. Pues bien, esa presencia se me impone ahora con todo su peso, metido como estoy en su Cuando nada concuerda. Placer de lectura.

Mi deuda con María Zambrano

1. En un lúcido ensayo incluído en El Espectador, titulado Democracia morbosa, su autor, José Ortega y Gasset dice descreer de quienquiera que afirme que es “ante todo demócrata”, porque el encuadramiento político no es una actitud originaria sino derivada de una decisión previa y más honda que podemos llamar ética.

El humanismo de María Zambrano: del caos al delirio de persecución

La pensadora española María Zambrano (1904-1991), siendo muy joven, hacia mediados de la década de los 20, realizó estudios de filosofía con Ortega y Gasset y Xavier Zubiri, pero desde los primeros escritos sus temas y su orientación filosófica muestran influencias muy marcadas de Spinoza, Nietzsche y Heidegger. Tanto que la sabiduría del primero pareciera contener su estilo, que por momentos se sostiene entre la expresión arrebatada del segundo y el tono severo de este último.