
Revista Aleph No. 178
(Julio/Septiembre 2016; ¡50 Años!)
Monográfico: «Transiciones para una paz duradera e imperfecta»
Ilustrador de carátula: Darío Ortiz-Robledo
Es el momento de las transformaciones profundas… / manuscrito autógrafo
Manuscrito Humberto de la Calle L.
Cambio de piel
Es el momento de las transformaciones profundas. Es necesario que las reflexiones alrededor del momento que vive Colombia se hagan desprevenidamente, sin sesgos. El lente con el que se debe observar la coyuntura debe venir del futuro. La responsabilidad de esta generación es procurar una mejor sociedad para los que vienen atrás.
Centro Nicanor Restrepo-Santamaría para la reconstrucción civil
El acuerdo suscrito el 23 de junio de 2016 en La Habana para poner fin al conflicto interno de Colombia despierta grandes esperanzas sobre la posibilidad, por primera vez en muchas décadas, de una nueva época para el país. Es una histórica oportunidad para dar comienzo a la construcción colectiva de una cultura de la paz con amplia participación ciudadana. Se requiere un consenso para enfrentar los enormes problemas que aquejan el país y, sobre todo, para lograr la convivencia después de tantos años de violencia e incapacidad de resolver las controversias en forma civilizada y democrática.
Diez mensajes para una bitácora
Así como en tiempos pasados los ingenieros utilizaron la regla de cálculo para hacer operaciones matemáticas, los escritores apelaron (y aun apelan) al Moleskine para consignar reflexiones e impresiones de todo tipo, y los antropólogos y trabajadores sociales acudieron al lápiz Mongol acompañado de un cuaderno rayado corriente para escribir sus notas de campo, ahora se utilizan herramientas como el Whatsapp para escribir impresiones y ponerlas en circulación inmediata. Son épocas de escrituras ligeras para ser leídas en tiempo real.
Del poderío de la fuerza al reconocimiento recíproco
En principio, los conflictos de intereses entre los hombres son solucionados mediante el recurso de la fuerza. Así sucede en todo el reino animal, del cual el hombre no habría de excluirse, pero en el caso de éste se agregan también conflictos de opiniones que alcanzan hasta las mayores alturas de la abstracción y que parecerían requerir otros recursos para su solución. En todo caso, esto sólo es una complicación relativamente reciente. Al principio, en la pequeña horda humana, la mayor fuerza muscular era la que decidía a quién debía pertenecer alguna cosa o la voluntad de quien debía llevarse a cabo. Al poco tiempo la fuerza muscular fue reforzada y sustituida por el empleo de herramientas: triunfó aquel que poseía las mejores armas o que sabía emplearlas con mayor habilidad. Con la adopción de las armas, la superioridad intelectual ya comienza a ocupar la plaza de la fuerza muscular bruta, pero el objetivo final de la lucha sigue siendo el mismo: por el daño que se le inflige o por la aniquilación de sus fuerzas, una de las partes contendientes ha de ser obligada a abandonar sus pretensiones o su oposición. Este objetivo se alcanza en forma más completa cuando la fuerza del enemigo queda definitivamente eliminada, es decir, cuando se lo mata.Tal resultado ofrece la doble ventaja de que el enemigo no puede iniciar de nuevo su oposición y de que el destino sufrido sirve como escarmiento, desanimando a otros que pretendan seguir su ejemplo. Finalmente, la muerte del enemigo satisface una tendencia instintiva que habré de mencionar más adelante (Sigmund Freud. El porqué de la guerra)
Tarea de construir una sociedad democrática en Colombia
Enn su Querela pacis de 1517 Erasmo de Rotterdam exhortaba al pueblo a superar su fascinación por la guerra. Se dolía el filósofo holandés de la facilidad con que los mandatarios recurren a la guerra para resolver sus diferencias o perseguir sus ambiciones. Inspirado en el pensamiento renacentista de su época, Erasmo le apostó a la reforma educativa como medio para construir una comunidad basada en la tolerancia y el respeto de las ideas ajenas.
Una historia de intransigencia
Parece un ideal legítimo el que todos busquemos la paz con nuestros semejantes, un principio elemental de convivencia y mandato constitucional colombiano que en su artículo 22 dice que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Sin embargo la realidad nos muestra cuan lejos estamos de ese anhelo y cómo muchos no lo contemplan en sus perspectivas de vida, al menos en el conjunto cerrado llamado Colombia. Mientras termino de garabatear éstas líneas crece el enfrentamiento entre los que promueven votar por el SÍ en el plebiscito por la paz y quienes de manera beligerante y categórica defienden el NO en contrapeso a todo lo acordado durante tres años en la mesa de La Habana.
La paz tiene un destino ambulante
Por este camino que la distancia no vence va una palabra de viaje...
Lo que nace en la adversidad (entrevista con el Geol. Andrés-Felipe Calle)
El Geólogo Andrés-Felipe Calle fue secuestrado el 29 de junio de 2014, en la zona rural del municipio de Curumaní, departamento del Cesar, por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional –ELN. Su secuestro duró 59 días y produjo una movilización social inédita en la Universidad de Caldas de donde es egresado. La prensa reportó el hecho como un secuestro en el momento en que realizaba tareas relacionadas con mitigación de riegos asociados a fenómenos de origen geológico: trabajaba en la elaboración de estudios técnicos para el mapa nacional de amenaza por movimientos de masa; su trabajo aportaba a la planificación del territorio con implicaciones sociales en la prevención de desastres.
Experiencia pacifista como apertura de mundos político, erótico y poético
Si se entienden las movilizaciones pacifistas en tanto ampliaciones de los mundos marcados por las violencias, entonces podemos entender a estas últimas como “contracciones” de la vida, marcadas por expresiones de totalitarismo: ocultamientos, homogenizaciones, estigmatizaciones, colonizaciones.
Pensando en otras maneras de la paz
Una extraña sensación abriga nuestro deseo de pensar. La sensación de estar aconteciendo en el preámbulo de una nueva época convoca nuestras miradas y desata nuestras palabras. Hace algún tiempo venimos conversando en torno a la construcción de la Paz en Colombia, y después de sesenta años destinados a imaginar la vida en medio de la guerra, el rostro del presente parece cambiar de expresión. Ya no somos tan sólo el eco solitario de la denuncia, ni el susurro temeroso de la disidencia, ya no comparecemos ante lo cotidiano bajo el peso del conflicto armado, ya no exigimos una solución política, ahora la estamos viviendo.
Una guerra que se extingue
El 23 de junio/2016 se ordenó el fin de la confrontación bélica más prolongada que ha sufrido el país en su vida republicana. Ese es el sentido del acuerdo logrado por el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc en La Habana sobre el punto específico de “Cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y Dejación de Armas”. En últimas, esa es la esencia de las negociaciones que se han surtido en Cuba por casi cuatro años: que acabe la guerra.
Los acuerdos de La Habana: un paso definitivo para la construcción de paz
Definitivamente los acuerdos logrados entre el Gobierno Nacional y las FARC en la Mesa de Conversaciones de La Habana trascenderán en la realidad nacional no sólo como aquellas resoluciones que lograron silenciar las armas de quienes han estado al margen de la ley por más de 50 años, sino como una verdadera oportunidad para transformar las realidades en esos territorios invisibilizados históricamente como consecuencia del conflicto y el desinterés de la institucionalidad.
Dos experiencias de hacer literatura testimonial sobre el conflicto armado
Entre el relato testimonial del llamado Holocausto Judío y el relato testimonial de la violencia colombiana parecieran levantarse unas radicales distancias de carácter cultural, geográfico, hasta de tiempo histórico. Pero al recoger ideas de Walter Benjamin y Giorgio Agamben, especialmente la noción de “campo” y las confrontamos con la violencia histórica que ha padecido el mundo campesino colombiano encontramos toda una serie de posibilidades que se expresan a través del relato testimonial.
¿Cuál paz y cuál educación para la paz?
Concepto de paz Pocas palabras han sido usadas tan a menudo y de pocas se ha abusado tanto debido, tal vez, a que la paz sirva de medio para obtener un consenso verbal: es difícil estar por completo…
Relaciones civiles/militares en un país en conflicto armado
Las relaciones entre civiles y militares deben considerarse a partir de dos contextos: El primero, los militares en su relación con el Estado y el segundo, los militares con respecto a la sociedad civil. De esta manera, se busca definir las funciones y los…
Columnas de prensa: El populismo de aquí y de allá; Sobre el dividendo de paz; Impuestos y la plata del posconflicto
El populismo de aquí y allá El Espectador, 03.VII.2016 Se suele decir, en una cruda generalización, que los movimientos proteccionistas y opuestos a la inmigración…
Sobre la experiencia con niñas, niños y jóvenes excombatientes
El presente texto, escrito en primera persona, pasa por las reflexiones que durante años han atravesado mi propia experiencia en este oficio de escuchar a personas víctimas del conflicto armado interno colombiano. En principio, y sin la pretensión de saturar el texto con…
N O T A S
Del 20 de julio al 23 de junio: nuestro largo siglo xix (por: Carlos-Eduardo Rojas R.). Si admitimos la relatividad del tiempo con respecto a los fenómenos estudiados bien podemos reconocer su sucesión, la simultaneidad de diferentes temporalidades o, también,…
Reseña de colaboradores en la Edición No. 178 de la Revista Aleph
Humberto de la Calle L. Abogado y doctor h.c. de la Universidad de Caldas. Ha desempeñado cargos de Ministro de Estado, Vicepresidente, Embajador y fue artífice destacado en la promulgación de la Constitución Política de Colombia (1991). En la…