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Ecos de voces montejianas en una caja de resonancia triangular

No son muchos los escritores que, habiendo cultivado varios géneros literarios, hayan logrado una atención y ponderación crítica, digamos, equitativa. Es decir, una en la que no se haya privilegiado la valoración de la obra de ese escritor en un género en particular, en desmedro, minusvalía o simplemente desatención de los otros. Este fenómeno pareciera más evidente en el caso de escritores cuya obra aún se encuentra en desarrollo, a los cuales se les sigue viendo, fundamentalmente, desde el género que les otorgó su primera visibilidad crítica. Tal vez, en aquellos casos donde ya se cuenta con la perspectiva que ofrece la obra concluida, la crítica sea más proclive a establecer balances de conjunto que procuren una visión más integradora de la totalidad o, en su defecto, una menos refractaria a la posibilidad de considerar virtuales articulaciones entre los diversos corpus genéricos que la constituyen.

Eugenio Montejo, ensayista

Me propongo rastrear en la prosa de Eugenio Montejo las zonas donde su poética se abre a los dominios de lo ético. Ello supone una discusión de sus dos libros de ensayo ortonímicos, La ventana oblicua (1974) y El taller blanco (1983 y 1996), de su ensayismo heteronímico tal como lo representa El cuaderno de Blas Coll (varias ediciones aumentadas entre 1981 y 2007) y, asimismo, una consideración lateral de lo que significa su interés en la escritura que llamó “oblicua”, donde se someten a prueba los supuestos usuales de la identidad.

«El taller blanco»: lectura reflexiva de Eugenio Montejo

Leer al poeta venezolano, Eugenio Montejo, como prosista es la enseñanza de un escritor que reflexiona y evidencia a un artista sensible, paradigma de su tiempo, tanto en formas de ser como de buscar mejores destinos para lo porvenir. De aquí que El taller blanco (1996)[1] de Montejo lo pudiéramos considerar un volumen de joyas reflexivas; a pesar de que ha sido escasamente atendido en artículos, o reseñas. Solamente, Pedro Lastra, Juan Medina Figueredo y Miguel Gomes son los únicos quienes se han referido a este texto; ya que, la mayor atención se ha ocupado de su poesía.

Honor, alegría y responsabilidad (Lección al recibir el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo; México 2004)

I. No ha sido corto el camino para llegar a este recinto. Y en verdad no podría serlo porque se trata del camino de una vida cuyo rasgo más determinante, si alguno ha tenido, es haberse destinado a servir a la poesía. Los primeros pasos, ocultos ya por el olvido, quizá dejaron entre sus huellas la harina del taller blanco, el nombre con que en otra ocasión me he referido a la vieja panadería que cobijó mi infancia, al reivindicarla como la primera aula frecuentada en mi aprendizaje de la poesía...

N O T A S

El tiempo: materia poética en la obra de Eugenio Montejo (por: Leonardo Maicán; “Letralia”, 15.VIII.2005). El tiempo…

Colaboradores Aleph-182

Antonio García-Lozada (Colombia). Doctor en Literatura Latinoamericana, de la Universidad de Maryland, College Park. Es profesor de literatura hispanoamericana en la Universidad Central del Estado de…

«El Aleph» de Jorge-Luis Borges

En la tradición religiosa judía ha existido siempre una importante discusión sobre el origen de los diez mandamientos, de las tablas de la ley, que Dios le dio a Moisés para que se las comunicara a todo el pueblo que lo seguía rumbo a la tierra prometida. Algunos cabalistas, entre ellos Maimónides, sostuvieron que esas leyes no fueron realmente transmitidas por Dios, y que lo único que en verdad los judíos escucharon fue el Aleph con el que el texto hebreo de la Biblia empieza el primer mandamiento.

María Zambrano y el delirio poético

En el principio era el delirio…dice María Zambrano, la pensadora española que ha sostenido con mayor intensidad el tema de la Razón Poética. Es un honor haber sido invitada para exponer, desde el Aula María Zambrano que pertenece a la Cátedra de Estudios Andalusíes, este tema que me ocupa permanentemente. La necesidad y oportunidad de aproximar Poesía, Filosofía y Mística en tiempos en que vuelven a aparecer sus eternos enemigos nominalistas y sofistas, hablando de “posverdad” y enarbolando defensas del objetivismo, la tecnociencia y las máquinas en desmedro del sujeto, el sueño, el delirio y la renovación de la cultura que hace humano al hombre.