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Perspectiva socrática de la Universidad Nacional de Colombia: testimonio de pensamiento y acción

“La Historia Natural de Plinio el Viejo es una enciclopedia y ha sido tradicionalmente valorada como tal, primero por la abundantísima información que proporciona sobre su época, especialmente sobre su entorno cultural, pero también por el hecho de que estuviera dotada de un recurso decisivo para facilitar el acceso directo al texto, cuya amplitud era considerable (treinta y seis libros, es decir, treinta y seis rollos de papiro): las tablas de materias, que permitirán a los lectores encontrar aquello que buscaban con relativa facilidad dentro de la extensa obra.”

Asuntos de sueños

Aunque puede parecer difícil separar al amigo del escritor, para mi es aún más difícil no hacerlo, y esto porque cuando conocí a Eduardo éramos aún muy jóvenes, él no había comenzado a escribir, y faltaba un rato para que se convirtiera en el escritor que es hoy en día. Y debo ser más preciso en esto. Cuando leí su primer libro, Tierra de Leones, lo hice porque él me lo mandó de regalo a través de un viejo amigo radicado desde hacía años en México, Jesús Echeverri, y esto fue ya en los primeros meses de 1990. Por esa época llevaba ya muchos años sin saber de él, pues ya erraba por muchas partes, había escrito mucho, y aquellos amigos que tuvimos en común ya no estaban cerca, pues yo también, desde muy temprano, vivía en Bogotá, aunque ninguno de los dos, como bien lo sabemos, habíamos abandonado Manizales.

Bibliografía comentada de Eduardo García-Aguilar

La obra del colombiano Eduardo García-Aguilar (Manizales, Colombia, 1953) es importante en el contexto latinoamericano de hoy porque a lo largo de su amplia carrera literaria en varios países de América Latina y Europa, ha luchado como novelista, poeta, ensayista y periodista en contra de la comercialización reinante en la literatura latinoamericana, con una obra que privilegia el estilo y el viaje por los diversos géneros y reivindica la literatura como expresión genuina del ser humano.

Sobre «Bulevar de los héroes»

Cuando el llamado boom de ficción hispanoamericana surgió en los años sesenta y setenta, se empezó a hablar de realismo mágico, o como lo denominó Alejo Carpentier, lo real maravilloso (the whonderous real), fue evidente que los escritores de Sur América habían empezado a reconocer su propia y peculiar realidad y que sus tradiciones se habían expandido más allá de los aportes indígenas, africano, y de las tradiciones europeas. (...)

«Bulevar de los héroes»: la ideología de los sueños

Equidistante entre la parodia y el himno nacional, entre una realidad exuberante y un sueño enrarecido por otras muchas realidades, Bulevar de los héroes, de Eduardo García-Aguilar, es una de las novelas más ricas y sorprendentes de los últimos años.

El bazar interminable: crónicas parisinas

Trabajo en la Plaza de la Bolsa, a pocos metros de donde vivió Simón Bolívar en dos ocasiones en 1804 y 1806, en tiempos de Napoleón. Por ahí, a dos cuadras, Stendhal escribió Rojo y Negro y sufrió un desmayo que lo dejó tirado en la calle. Esa era la zona financiera y el sector de la poderosa prensa coludida con la plutocracia descrita por Balzac, Zola y Maupassant. 

Viaje y poesía en la obra de Eduardo García-Aguilar

Dentro de la obra de los escritores colombianos nacidos en la década de los cincuenta destaca Eduardo García-Aguilar (1953), trotamundo incansable, que como muchos otros escritores de la diáspora colombiana, ha vivido más de la mitad de su vida fuera de su país. García-Aguilar ha publicado novela, poesía, ensayo, crónicas, entrevista y colaborado en diversos medios periodísticos de México, Colombia y España.

La palabra nómada de Eduardo García-Aguilar

“Durante cuatro meses trabajé como lavador de platos en el restaurante Tjüren Ferdinand, en la periferia de Estocolmo”. Con estas palabras empieza el periplo de Eduardo García-Aguilar por las Urbes luminosas (1) bajo un epígrafe de Paul Morand: “El estatuto de extranjero es de verdad el único que hoy hace posible vivir”. Panamá, Roma, París, Bogotá, Barcelona, San Francisco, Ciudad de Guatemala, México, Manizales, Riohacha (capital de la Guajira), Cartagena, son los escenarios de un nervioso deambular de seres guiados por una inestable condición de nómadas insatisfechos.