
Revista Aleph No. 205
(Abril/Junio – 2023; ¡Año 57!)
Ilustraciones de carátula e interiores:
Gabriela Ruiz-Jara
Sobre la novela histórica «Raquel la judía», de Lion Feuchtwranger
De los autores que escriben novela histórica sobre los judíos en la península ibérica Lion Feuchtwanger (LF) puede ser el de mayor relieve. Nació en un hogar judío en Munich en 1884 y murió en California en 1958. Su vida no giraba alrededor del judaísmo sino de la cultura alemana. Estudió filosofía y literatura y obtuvo su doctorado en 1918 en filología y filosofía. Su ocupación fue la de autor de piezas de teatro y novelas, llegando a ser uno de los escritores más leídos del tormentoso período de la República de Weimar.
Àngela Restrepo, científica pionera
A finales de los años cincuenta y principios de los sesenta en Colombia no éramos muchas las mujeres que estábamos en la universidad. Pero se sentía un espíritu de apertura más grande en el campo de los estudios universitarios para la mujer que en nuestro país empezó en los años treinta y que poco a poco se fue abriendo más en los años posteriores. Por esa época en Medellín no era difícil memorizar los nombres de las que cursábamos las diversas carreras. En la década de los sesenta oí hablar por primera vez de nuestra querida Ángela Restrepo, la que con tanto cariño conocemos como la “Doctora Ángela”, quien después de su grado en 1954 de Tecnóloga en Laboratorio Clínico en la Escuela de Tecnología Médica del Colegio Mayor de Antioquia, muy pronto se había vinculado a la Universidad de Antioquia. Ya desde esos tiempos impactó con su talento y capacidad investigativa. Por recomendación de sus profesores continuó sus estudios en los Estados Unidos donde obtuvo su maestría en Ciencias en 1960 y después su doctorado en 1965 en la Universidad de Tulane en New Orleans. Regresó a la Universidad de Antioquia, donde influyó decididamente en la consolidación de los estudios en microbiología y parasitología y comenzó un trabajo invaluable de formación científica de jóvenes universitarios.
Carlos-Arturo Torres, revisitado
Una de las características manifiestas del movimiento modernista hispanoamericano a fines del siglo XIX y comienzos del XX fue la de reflexionar sobre la cuestionada relación entre el arte y la ciencia. En esos años, el arte se había emancipado de la sociedad, un arte que ya no se encontraba al servicio de las instituciones y necesitaba más que nunca buscar su propia identidad, constituirse como una práctica sólida. La separación entre el arte y las instituciones también se había dado en la ciencia que era amenazada por una crisis de sentido, puesto que, ya desde la Revolución Industrial, se la contemplaba a la vez como agente de progreso, pero también como responsable de la destrucción de la naturaleza y de la alienación del ser humano. De ahí que, ciencia y arte estuvieron impulsados por exigencias muy similares, y lo que en ciencia valió como afirmación y desarrollo, en el arte supuso la toma de conciencia de una necesidad de cambio que incitaba tanto a la validez de los recursos expresivos como a un sentido propio de las creaciones artísticas.
Tras las huellas de Agripina Restrepo de Norris
Agripina Restrepo de Norris fue una autora adelantada a su tiempo. Nació en Donmatías, Antioquia, el 20 de junio de 1899, en el hogar de Sotero Restrepo Restrepo y Clara Rosa Pemberthy Correa. A los pocos años de nacida, luego de la Guerra de los Mil Días, su familia, incluyendo a sus seis hermanos vivos, se trasladó para Manizales, y años después se radicaron en Calarcá. En 1932 Agripina Restrepo de Norris fundó la Revista Numen, que circuló durante muchos años y se convirtió en el espacio de publicación de varios autores regionales, incluida la propia Agripina, quien escribió crónicas, cuentos, poemas y artículos de opinión, en los que se destaca su interés por reclamar los derechos para las mujeres y por describir las costumbres y el paisaje del Quindío. “La molienda”, “La quema”, “La mujer y el deporte”, “Las pantuflas”, “Mary Luz”, “El valle del Tesoro”, “Oración por los niños”, “Caricias” y “El lirio” son los títulos de algunos de sus textos.
Albert Camus descubre y saborea la felicidad
Sobre El Extranjero (1942) de Albert Camus se han dicho muchas cosas extrañas y curiosas. Parece una novela que le ha resultado muy difícil de entender a algunos lectores y a veces a la crítica. A lectores con muchos prejuicios. No se ha leído la obra con detenimiento ni mirado en su contexto histórico, cultural e intelectual. Y se repiten en los distintos intentos de explicación absurdos lugares comunes, e ideas sin valor argumental ni probatorio. Algunos hablan, en relación con El Extranjero, de la indiferencia y la apatía en Mersault porque no se declara enamorado. Como lugar común, del escepticismo de la época reflejado en algún impreciso lugar del texto. De la crueldad del protagonista por haber llevado a un hogar geriátrico a su madre. Y los críticos se pegan de detalles mal comprendidos y mal interpretados y sacados del contexto... Que al protagonista no le dolió la muerte de la madre. Que era un insensible. Que se retiró muy rápido del lugar de velación. Que no sentía compromiso con la relación afectiva. Que a Mersault no le interesaba ni la amistad ni el éxito profesional, y se lo acusa sin argumentación clara, ni soporte real de "inercia existencial" y, como si fuera una falta mayor, de "ateísmo".
NOTAS: Entrevista con Fernando Zalamea. Entre lo humano y lo divino. Catalina Villegas se goza la ciencia, Presentación de diálogo con Gabriela M. Arciniegas. Hemos recibido
Entrevista con Fernando Zalamea sobre Marta Traba (con Andrea Jaramillo; Bogotá, 24.I.2023) ¿Cómo fue crecer al lado de Marta Traba?Fue una experiencia extraordinaria. Recuerdo mi educación como una fiesta constante, mezclándose cariño araudales, con una sensibilidad y una inteligencia siempre sorprendentes. Su ejemplo fue vital para mí, y crecí alamparo…