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La sentencia y la realización de la justicia

En el imaginario popular la sentencia es un “instrumento de venganza” que niega o accede a las pretensiones, o que declara la responsabilidad o absuelve al reo, y según el interés particular de las partes, será justa para unos e injusta para otros. Por ello la sentencia, en cierto sentido, es una frustración para el juez.

La Justicia soy yo

La célebre frase prerrevolucionaria “El Estado soy yo”, superada hace algo más de 200 años, contenía una omnipotente carga política y filosófica. En una sola persona (Monarca) se aglutinaban, con don Divino, las principales funciones del Estado: Legislar, Administrar y Juzgar.

Justicia y democracia

La literatura política se ocupa de cómo es indispensable la autonomía externa de la Administración de Justicia para que la democracia sea una realidad; y con menos frecuencia de cómo la justicia debe comportarse para respetar la democracia; las siguientes líneas, serán una disquisición de cómo la justicia es garantía de la democracia, pero también riesgo para ella.

Justicia

Del latín “justitia”, el término “justicia” tiene varias acepciones y las principales se refieren a la religión, a la moral y al derecho. Como concepto religioso significa el poder de Dios por el cual arregla todas las cosas; el divino poder con que castiga las culpas y una de las cuatro virtudes cardinales que consiste en obrar conforme a la suprema justicia. Como concepto moral denota virtud que hace posible que se le dé a cada uno lo que le pertenece; el conjunto de todas las virtudes que hace bueno al que las practica y la virtud que abarca todas las demás virtudes.

“Chakapatapi chakaykuy: sobre el puente sé puente”

La justicia, del latín justitia (jus = derecho), invoca rectitud, conformidad al derecho. A su vez, el juicio (judicium) engloba tanto el acto de juzgar, como el de “poder subsumir bajo reglas” (Kant, Crítica de la razón pura). En el fondo subyace el concepto griego krinein (separar, cribar, criticar), cuyo amplio rango incorpora las apelaciones acotadas al derecho, pero permite también juicios morales y estéticos más complejos.

Justicia

El fiscal le demuestra su cadena de crímenes: Mató a su abuelita materna con raticida. A su mamá la apuñaló en el baño. Les prendió fuego a sus veinte compañeritas del jardín infantil. Luego, adolescente, exterminó a todas las rubias oxigenadas del barrio, violándolas y cortándolas en pedacitos con una navaja de Boy Scout. En sus veintidós años de vida el asesino en serie consiguió la macabra cifra de ochenta y cuatro mujeres muertas, cuyas edades oscilaban entre los seis y los noventa años.

Desde la justicia del sistema a la sanción social

Cuando era niño escuchaba decir a mi padre: “sólo se hace justicia con el ladrón de gallinas”. Con el transcurrir de los años, luego de superar diferentes etapas cognitivas, alcanzar el grado universitario de sociólogo y haber realizado diferentes investigaciones sobre el funcionamiento de nuestra sociedad y sus instituciones básicas, sospecho que aquella premisa pagana de mi padre sigue teniendo hoy la misma certeza. ¿Por qué? Es difícil explicarlo en pocas palabras, pero sin llegar a las raíces más profundas del prolegómeno uno puede dilucidar que la sociedad ha quedado anclada desde siempre en la dualidad amo/esclavo.

Justicia

La justicia, representada por los antiguos griegos como una mujer con los ojos vendados, una balanza en una mano y una espada en la otra, es sumamente descriptiva de lo que aún hoy, más de dos mil años después, seguimos entendiendo por justicia. Se trata de castigar al que rompe el equilibrio de la convivencia, sin “ver” quién es. La espada sugiere un castigo violento aunque podrían dársele otras interpretaciones como son: el remordimiento de conciencia o el rechazo del resto de la sociedad.

Reflexiones sobre la justicia

Aceptamos esta invitación a hacer una reflexión sobre la justicia no como expertos en el tema sino como ciudadanos preocupados, interesados en su análisis y en proponer ideas para su debate.

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