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Justicia y totalitarismo

La teoría platónica de la justicia y el Estado expuesta en La República ha sido duramente criticada por su carácter totalitario, que se manifiesta particularmente a través de propuestas como la estructura de las clases sociales y sus relaciones, la necesidad de un filósofo rey y, sobre todo, el utopismo.

¿Qué es la justicia global?

Si realiza una indagación bibliográfica sobre “justicia global” encontrará que se trata de una expresión reciente y sobresaliente, pues en este milenio hay ya más libros y artículos sobre ella de los que había en el anterior, al menos tanto como pueden informar los sistemas de información. Si bien algunos de los temas más amplios que se debaten actualmente bajo el rótulo de “justicia global” han estado sometidos a discusión por siglos desde los inicios mismos de la civilización, fueron anteriormente discutidos bajo distintas etiquetas, tales como “justicia internacional”, “ética internacional” y “el derecho de las naciones”. Considero que este giro terminológico es bastante significativo.

Sócrates, entre pena de muerte y suicidio ejemplar

En 399 aC, después de una pesquisa preliminar, el Arconte rey decide dar curso a la denuncia formulada por Melito, acusador oficial y poeta de su estado, secundado por un comerciante prestamista Anito (quien habría sido el instigador) y un orador Licon, para entablar una acción pública1 contra Sócrates. El asunto es transmitido a la corte encargada de las acusaciones de impiedad, la helíade. Sócrates cuenta en aquel entonces 70 años. Favorinus, un platónico tardío (primer siglo a.C.) citado por Diógenes Laercio (II, 40) nos proporciona una formulación precisa: “Melito Piteense, hijo de Melito, acusó a Sócrates Alopecense, hijo de Sofronisco, de los delitos siguientes: Sócrates quebranta las leyes, negando la existencia de los dioses que la ciudad tiene recibidos, e introduciendo otros nuevos y obra contra las mismas leyes corrompiendo la juventud. La pena debida es la muerte”2 .

El día de la paz

Es el día perfecto, cuyo elogio escribió hace años Peter Handke. El día en que el sol se alce para iluminar a todos por igual y nadie tiemble: el día sin odio, el día sin crimen, las milagrosas horas en las que veremos acercarse al prójimo sin aprensión ni resentimiento. El tiempo sin asesinos, el de la jubilación de las enemistades y el júbilo de la amistad.

Justicia

En Los Cuadernos azul y marrón, Wittgenstein advierte sobre las posibles confusiones a las que nos puede inducir la pregunta “¿Qué es X?”, donde X es, por ejemplo, el conocimiento, la virtud, la realidad y, en este caso, la justicia. Todos los diálogos socráticos de Platón comienzan con una pregunta semejante; después de que los interlocutores de Sócrates ofrecen muchos casos de aquello por lo que se indaga, el diálogo termina invariablemente con la triste conclusión de que no se ha conseguido llegar a una verdadera comprensión del objeto de este ejercicio.

Remirada a la justicia en Colombia

En 1972 animé a un grupo de ciudadanos a crear el Instituto SER de Investigación. Durante los siguientes veinte años participé, desde ese instituto, en estudios novedosos y de gran alcance en el campo de la justicia. Hacia el final de ese periodo, en 1988, por solicitud de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras preparé un documento sobre la situación de la justicia en Colombia.

Justicia en Colombia

Es posible que Colombia ilustre como pocas sociedades el desfase entre, por un lado, ideas e instituciones formales y, por otro lado, las instituciones informales, expresadas en la moralidad de las personas o en las delimitaciones de los comportamientos culturalmente aceptables para toda la sociedad o para grupos dentro de la misma.

Patronato histórico de la Revista

Alfonso Carvajal-Escobar (à), Marta Traba (à), Bernardo Trejos-Arcila, Jorge Ramírez-Giraldo (à), Luciano Mora-Osejo, José-Fernando Isaza D., Rubén Sierra-Mejía, Jesús Mejía-Ossa, Guillermo Botero-Gutiérrez (à), Mirta Negreira-Lucas (à), Bernardo Ramírez (à), Livia González, Matilde Espinosa (à), Maruja Vieira, Hugo Marulanda-López (à), Antonio Gallego-Uribe (à), Santiago Moreno G., Eduardo López-Villegas, León Duque-Orrego, Pilar…

Nos escriben…

“Definitivamente, en este particular medio donde lo anecdótico, lo trágico y lo insustancial hacen más carrera, todo está por hacer, y por eso el desafío cultural resulta ser mayor y la Revista queda más justificada./ Aleph como conjunto de elementos y miradas que se complementan aparece como un grato e importante ejercicio…

Un año sin el Cronopio

A un año sin Nacho resulta manido decir cuánta falta nos han hecho él y sus Cronopios. Basta imaginarlo en compañía de sus fantasmas felices  para  tener la certeza de que está mejor en el más allá.  A veces su risa  se asoma por la ventana disfrazada de canto de tominejo para  renovar  sus reflexiones, su poesía, su lúdica... Entonces  ruego que su catala eterna  no se interrumpa ante los rumores de lo que pasa aquí: las componendas de la política, las marrulladas de la reelección, las monstruosas confesiones de los paras, los objetivos militares de las FARC, los secuestrados, los desplazados…  y el telón de plomo de las pirámides para  que no nos enteremos de los falsos positivos.  Sigue tu catala, en tu cielo con Cortázar, Miller y Calvino. Pasa de largo, porque si te detienes un instante, tu reciedumbre ética no te permitirá vivir tu muerte en paz.