El arte o como ser justos con las cosas humanas
Para superar la extrañeza del mundo y ordenar la caótica multitud de estímulos que el hombre primitivo recibía de la naturaleza, les imprimió orden mediante figuras imaginadas. Primero la danza, el canto, el mito y la palabra poética le daban forma a los sonidos, al ritmo incesable del mundo natural y a sus fuerzas indomables; después el dibujo, el moldeado de diferentes materiales y las construcciones para el abrigo de los hombres iban capturando en configuraciones estables los estímulos elegidos como los más determinantes para su impulso vital, para su voluntad de vivir.