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Hemos recibido…

De la Universidad EAFIT, de Medellín, los siguientes libros: “Don Tomás Carrasquilla y su generación”, con el discurso pronunciado por Juan Luis Mejía Arango al tomar posesión como miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua; “Épocas de parva”, una curiosa colección de recetas de la panadería navideña,…

introduccion 148

 Para Aleph: A tiempo II A mi hija Marta Teresa Era casi la horade enprender los abismos soltándole la manoal que esta en la orilla. era casi la hora de juntar cerca y lejosy de unir en un grito tu silencio y el mío.

Miguel León-Portilla, historiador indigenista en la flor y el canto

He venido, con Livia, al México grande y de contrastes, con una tradición cultural que tiene hilo conductor de varios milenios y que con frescura testimoniaron los nahuas, entre otros, suscitando vocaciones de investigadores y despertando hitos como el de Benito Juárez en la suprema dirección del Estado, con fórmula memorable para resolver el problema crucial de la violencia: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, que todavía la humanidad se resiste a asumir en la vida diaria.

Otra buena

Desde el bajo muro de cemento gris en el camino a la playa, la paloma compasiva miraba con tristeza y lamentaba profundamente la suerte del gatito blanquinegro y tuerto que intentaba desde hacía rato cazarla. Pero desde el fondo y también desde la superficie sabía que no había en…

Superación del pasado como tarea literaria

En 1947 se reunió al sur de Baviera un grupo de escritores -conocido luego como el grupo 47- con el fin de purificar el lenguaje alemán de la inmundicias a que el nazismo lo había sometido, inaugurándose así la Verganheitsbewältigung (superación del pasado). De la primera de las expresiones de que era necesario ocuparse fue de la solución final, que dio como resultado el Holocausto, Shoah, en hebreo, según el aviso de un escritor judío del grupo. Once años después, en 1958, asistiría a otra de las reuniones del grupo 47 un personaje inédito que iba a demostrar con el tiempo que nadie conocía la literatura alemana como él. Quería colaborar en la limpieza de las inmundicias nazis que persistían sobre el lenguaje una década después.

Una flor

Enigma del viento subterráneo, De la entera música escondida… Una pregunta y luego un pétalo. Perpetuamente danzando en la frontera Del mineral y la ceniza. Irisado fractal Y tentación para la brisa cansada. Como el diminuto capricho De un ángel lactante.

El hombre de Pilos

Me agrada sentir como me envuelve la brisa marina aquí en lo alto del promontorio de Coryphasimon, a la entrada de la bahía de Pilos, donde me encuentro tendido en una parihuela de pieles de cabra reponiéndome de mis heridas, a la sombra del pórtico del templo de las Moiras, las diosas del destino. Soy guardián de este lugar y no un sacerdote, pues al destino no se le puede rendir culto ni ofrecer sacrificios para detenerle, comprarle o tratar de manipularle, como ocurre con otras deidades; el destino es implacable. Así pues, este es un templo solitario y tranquilo donde no vienen procesiones, ni gentes en peregrinación pues ¿qué podrían pedirle u ofrecerle al destino? Vienen, eso sí, solitarios o gentes aisladas a mucho meditar. Algunos se acercan a mi humilde morada, situada en el fondo de los jardines del templo, y me buscan para conversar y yo les doy comida y abrigo.

«El gozo intelectual …» – Reseña

La historia nos cuenta que hace veintitrés siglos en la ciudad griega de Siracusa, un hombre, completamente desnudo, corría por sus calles, con dirección al palacio real, gritando alborozado ¡Eureka! ¡Eureka! ¡Eureka! Su paroxismo era tal que sólo el rey lo hizo consciente de su desnudez. El hombre de esta historia se llamaba Arquímedes y su desbordante alegría se debió a que acababa de descubrir la falsedad de la corona y al mismo tiempo el Principio hidrostático esencial en múltiples aplicaciones técnicas hoy día. Seguramente el notable físico barcelonés Jorge Wagensberg, en sus avezadas investigaciones, y en sus diversas ocupaciones como intelectual íntegro, ha sentido el mismo paroxismo e idéntico gozo que sintió el matemático griego. De este gozo intelectual nos habla e ilustra en este libro de 268 páginas, magistrales y deslumbrantes. La primera parte del texto es la teoría; la segunda, la práctica. En la primera, explica; en la segunda, ilustra. En la primera parte consolida todo el andamiaje teórico de su tesis; en la segunda lo echa a volar por todos los campos del saber cotidiano.